La mañana empezó con un paseo tranquilo que nos permitió descubrir aún más rincones secretos de la ciudad y encontrar ese recuerdo especial que llevar con nosotros. Al regresar, la jornada dio un giro emocional: nuestros compañeros griegos nos tenían preparada una cálida y sorprendente despedida. El ambiente se llenó de música en directo y la energía de los bailes tradicionales, un gesto que nos emocionó profundamente a todos. Para rematar, el equipo griego nos preparó una selección de platos típicos, la manera perfecta de degustar la esencia de su cultura antes de decir adiós.
¡Gracias Grecia por vuestra dedicación y cariño durante toda esta semana!
Con estos dos últimos días concluye esta movilidad, pero nos queda la alegría de lo compartido, las amistades que hemos ganado y la gratitud hacia Grecia por su cálida acogida.









