Reporteros en acción

Llegó el día. De nuevo, como ya es tradición desde hace cuatro años, los intrépidos, valientes y curiosos jóvenes reporteros de 2ºESO, salen a la calle llenos de ideas y con una única herramienta para darles vida, su cámara. Durante días han recogido testimonios, recabado valiosa información, escuchado historias inspiradoras, y reflexionado sobre una realidad que hoy, por fin, nos muestran en primicia a través de estos maravillosos reportajes. Pónganse cómodos y disfrútenlos.

Sara Martínez, 2ºESO B

Pilar Berenguer, Elena Pastor y María Reche, 2ºESO A

Isabella Berenguer, Victoria Bernabeu y Lorena Santonja, 2ºESO C

Aida Cazorla, Brighit Pereira y Ainhoa Vera, 2ºESO B y C

Mar Juan, Neus Lozano, Álvaro Medina, 2ºESO A y C

Marta Sanchís, Sara Sanchís y Sonia Sanchís, 2ºESO A y C

Álex Climent, Adrián Galiano, Ausias Guillem y Sergi Juan, 2ºESO A

Llúcia Castelló, Santi Millán y Clara Sirvent, 2ºESO A y C

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Predicciones

¿Una mente prodigiosa, un don, un talento sobrenatural, un poder divino…? Sea como fuere, y sea lo que fuere, lo cierto, y lo incuestionable, es que hubo a lo largo de nuestra historia, más o menos reciente, personas capaces de vaticinar lo que en un futuro, inmensamente remoto para ellos y ellas, iba a pasar. ¿Espeluznante, verdad? Pero la sorpresa y el escalofrío aún son mayores cuando descubrimos que sus pronósticos se hicieron con una precisión casi milimétrica (día, año y lugar), y que para mayor asombro, muchas de esas profecías se cumplieron.

¿Os atrevéis a conocerlas?

Gigantes de Cristal

Frente a la televisión y con libro en mano transcurro yo en esta escena en la que peculiarmente presentador y literato me cuentan lo mismo, pero en distinto tiempo. La obra me dice así (transcribo):  “Cinco y cuarenta grados el cielo arderá, fuego acercándose a la gran ciudad nueva: al instante, gran llama esparcida saltará”, mientras la pequeña pantalla me muestra a un hombre asustado y tras de sí una terrible estampa de la ciudad nueva de Nueva York ardiendo cuando un avión vuelve a causar el temor, dos torres, a mi parecer iguales, gemelas, sufriendo la misma tragedia, fuentes de gente, que como diminutas hormigas, se precipitaban entre la nube de humo, el cielo ardía ,y el suelo clamaba de terror, un terrible gigante se desmoronó, haciendo caer un cielo gris y polvoriento tras de sí. Musulmán se hacía llamar, a sabiendas que en su cabeza no habitaba ni orden ni ley, y una cosa pretendía decir, que él estaba allí, pero eso ya se supo siglos atrás cuando estos simples fragmentos, en papel se escribieron, y un curioso hombre como Nostradamus los firmó.

Esta historia ya se empezó a escribir siglos atrás, y un once de septiembre, un fatídico once de septiembre se cumplió. Un final que, aunque atroz y espeluznante, no pudo acabar con el espíritu pacífico de nuestros corazones. La ciudad nueva, más nueva aún porque logró resurgir de sus cenizas cuan Ave Fénix y hacerse más fuerte, se recompuso, como también lo hicimos nosotros, supervivientes y testigos, que crecimos con aquella funesta experiencia

Y un once de septiembre, el mundo volvió a nacer, poniendo punto y final a esta historia que Nostradamus nos quiso avisar, como cuando día a día una madre advierte a su hijo, su hijo no le hará caso, pero cuando eso le ocurra, para la próxima estará preparado.

Predicción de Nostradamus

Nostradamus escribió en la cuarteta XCVII de la 6ª centuria: ‘Cinco y cuarenta grados el cielo arderá, fuego acercándose a la gran ciudad nueva: al instante, gran llama esparcida saltará’. Estas palabras se relacionan con los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York, ocurridos el 11 de septiembre de 2001. Se puede considerar que Nostradamus se refiere precisamente a Nueva York como a “la gran ciudad nueva” y menciona el ángulo desde el cual los vecinos pudieron ver aquellos ataques.

Javier Rueda Pérez, 2ºESO B

Diario de un vaticinio

Hoy me encuentro aquí, jugando con mis amigas en la plaza. Se rumorea que dentro de muchos años, concretamente en 2012, se producirá el fin del mundo. Probablemente en 2012 yo ya no viva, pero existirán personas como yo. Tal vez un día, al igual que este año, haya una niña como yo jugando con sus amigas y ocurra esta catástrofe.

(En 2012) Hoy he leído una revista con mis amigas y cuenta que los mayas predijeron que se acabará el mundo en diciembre. Algunas de nosotras pensamos que eso era una bobada y otras piensan que podrá ser verdad.

(En 2029) Quién iba a decir que los mayas se equivocaron. Todos seguimos aquí, la ciencia ha avanzado y, por suerte, el mundo no se ha acabado. Esperemos que nadie prediga cosa semejante a esto. Nadie quiere morir.

Elena Pastor Rodríguez, 2ºESO A

Las predicciones de Nostradamus

Voy a hablaros del conocido médico y astrólogo francés Nostradamus, que nos dejó sus míticas y escalofriantes profecías escritas en 1555. A su poética y metafórica manera, predijo los atentados a las torres gemelas de Nueva York, desastres naturales, la aparición de Hitler y muchas más desgracias. Pero, para este 2017, predijo que un gran terremoto sacudiría Estados Unidos, concretamente el Estado de California, en la famosa falla de San Andrés, y sería de gran magnitud. También que el calentamiento global sería el detonante para el inicio de varias contiendas. La más terrorífica: una guerra nuclear en la que todo el mundo podría morir. Pero también, por primera vez, Nostradamus predijo algo bueno, y es que la energía solar estaría en auge, y habría viajes espaciales, con escapadas alrededor de la órbita de la tierra.

Mar Juan Reig, 2ºESO A

Predicción

Allí estaba él, delante de todos subido a un taburete. Estaba diciendo muchas cosas, la mayoría sobre su trabajo. Pero unas palabras atrajeron mi atención: “Dentro de unos siglos, en el año 2001, una máquina voladora, conducida por una mala persona, se estrellará contra un edificio de gran importancia”. La mayoría no le hizo caso y pensaron “a éste se la ha ido la chaveta”, pero yo sabía de qué estaba hablando, porque yo lo había visto con mis propios ojos, sé que estaba diciendo la verdad. Siguió hablando durante varios días y predijo guerras nucleares, creación de nuevas tecnologías, y muchas cosas más. ¿Cómo pudo este señor adivinar todo esto en el Renacimiento? Y lo más importante, ¿podré llegar con la máquina del tiempo para evitarlo?

 Clara Sirvent Martínez, 2ºESO C

La falla de San Andrés

Son las 5 de la madrugada en la ciudad estadounidense de Los Ángeles.

-        ¿Qué está pasando? – digo tras despertarme rápidamente después de notar que el suelo empieza a temblar cada vez con más fuerza. – ¡Un terremoto, no puede ser!

Salgo corriendo de mi habitación y voy a avisar a mis familiares que aún no se han percatado de lo que está ocurriendo.

-        ¡Va, despertad! Hay un terremoto y debemos buscar un lugar seguro. – exclamo mientras empiezo a correr hacia la salida de mi casa.

Veo que mis padres y hermanos me siguen y sigo hacia delante. Dejamos todo atrás y corremos por las escaleras hacia la planta baja. Cada vez es más difícil mantener el equilibrio, el suelo tiembla progresivamente más fuerte y las paredes y techos empiezan a agrietarse y hay algún que otro pequeño desprendimiento.

Finalmente, conseguimos salir a la calle, y nos dirigimos hacia lo más alejado posible de edificios, farolas, postes, árboles… y nos encontramos con varios vecinos que se han percatado también del temblor.

-        ¿Estáis todos bien? – preguntó mi madre.

-        Sí. – contestamos el resto de la familia a la vez.

De repente, todo se queda a oscuras. Farolas y otros tipos de iluminación se han apagado, ya no hay corriente eléctrica en toda la ciudad. Sólo nos queda el brillante espectro de la luna casi llena.

El temblor dejó de aumentar pero ya era mucho, supongo que en la escala Richter será de un 9’5 o incluso más.

Los edificios empiezan a tener grietas destacadas y gruesas que nos indican que los edificios están a punto de derrumbarse. Poco a poco, entre toda la multitud de gente que estaba congregada en el mismo lugar, entre los cuales nos hallábamos nosotros, nos tapamos al unísono la nariz y la boca con nuestras camisetas para que, cuando el edificio se viniera abajo, no inhaláramos el polvo.

Y así fue, un rato después, varios edificios de nuestro alrededor empiezan a caer. Inundan el ambiente con escombros y polvo y se empiezan a escuchar, incluyendo los míos, los primeros llantos de pena. La mayoría hemos perdido el hogar, algunos coches habían sido aplastados por escombros, algunos han perdido seres queridos que no han podido salir de sus casas a tiempo antes de derrumbarse…

Poco a poco, el temblor, después de unos minutos, se iba pasando.

-        Ahora hay alerta de tsunami. Tenemos que movernos a una posición más alta y sobre todo nosotros, que estamos casi en la costa. – dijo mi padre seguro de lo que decía.

Nos fuimos a ver si nuestro coche no había sido derribado por escombros y tuvimos suerte, éste sólo estaba recubierto de grandes cantidades de polvo.

Nos fuimos y mi padre nos llevó hasta lo más alto de las montañas cercanas a Los Ángeles. Desde aquí podíamos ver los destrozos causados por el terremoto. Casi todos los edificios derrumbados, todo estaba a oscuras menos en algunos sitios, donde reinaban las llamas y se estaban quemando los escombros.

Justo nos fijamos en el Océano Pacífico y a lo lejos, el agua empezaba a elevarse. Se viene lo peor, el tsunami ya va a causar el máximo destrozo posible y cogerá desprevenida a mucha gente y habrá muchos fallecidos.

Al cabo de un rato, la gran ola, no sabría especificar de cuántos metros, llega a la costa y arrasa con todo lo que se encuentra a su paso: casas, árboles, coches, personas…

Definitivamente, dijimos adiós a todo, a excepción de mi familia. Ahora tendremos que esperar a que el gobierno nos rescate de aquí.

Santi Millán Pérez, 2ºESO A

Las predicciones del pasado

Era un día cualquiera de 1983, y yo, Robert Zemeckis, me encontraba sentado en el salón de mi casa pensando en mi vida dentro de unos años, mis objetivos, mi futuro… Siempre había sido, desde niño, muy curioso con todo lo que me rodeaba y siempre me gustaba imaginar lo que podría pasar en un futuro. Por eso, con toda mi imaginación y curiosidad empecé a pensar en los innovadores descubrimientos que depararía el futuro. Es por ello que se me ocurrió hacer una película de ciencia ficción y comedia en torno a un viaje al futuro. En esta creación se me ocurrieron un montón de predicciones que podrían suceder en el futuro y que me encantaría que algún día se hicieran realidad.

Cuando acabé de dirigir, hacer guiones y ver el resultado de la película; una de las predicciones que pensé y más me sorprendió fue la de las videoconferencias, que aparecía en una escena. Es muy misterioso cómo se puede producir comunicación a distancia entre dos o más personas, que pueden verse y oírse a través de un aparato. En mi época es casi imposible pensar en esas locuras que puede que sólo se queden como simples escenas de películas como la mía…

Finalmente el 2 de diciembre de 1985 estrené mi película en España y no sabéis el éxito que tuvo… Pero a mí lo que me gustaría saber, es si al final se cumplirán todas mis predicciones y de qué modo se conseguirá hablar y escuchar a una persona a través de una pantalla…

Entre los años 1984 y 1985, un chico con mucha curiosidad llamado Robert Zemeckis pensó en los nuevos e innovadores descubrimientos que depararía el futuro. Motivado por su curiosidad e imaginación incansable decidió hacer una película sobre el futuro, en la cual encontramos millones de predicciones, de las cuales muchas se han cumplido o les falta poco para cumplirse. Esta película se titula Regreso al futuro y tuvo muchísimo éxito.

Una de las predicciones que se ha cumplido completamente es la de las videoconferencias, lo que ahora conocemos a la perfección con el nombre de Skype, videollamadas… Esta forma de comunicación a distancia entre dos o más personas, que pueden verse y oírse a través de una red, hace 28 años era ciencia ficción y por lo tanto una locura impensable, y hoy, curiosamente, una realidad cotidiana.

Victoria Bernabeu Balibrea, 2ºESO C

                                                                Ibi, Alicante a 21 de Octubre del 2017      

Hola, soy Sergi Juan y hoy, a 21 de Octubre de 2017, puedo afirmar que muchas de las predicciones de Nostradamus se han cumplido a lo largo del año. Hace unos meses, se produjo el ataque yihadista en Manchester, con más de 20 muertos. Un mes después, la red yihadista global Al Qaeda, realizó dos ataques yihadistas en la misma semana, uno fue en Cardiff (Gales) en la final de la Champions League entre Real Madrid-Juventus de Turín, con un número muy elevado de muertos, 46. Fue un ataque inesperado, ya que hubo grandes medidas de protección, y se esperaba que no sucediera nada, aunque no fue así.

El otro ataque se produjo en un concierto del DJ, Skrillex, en Miami, que dejó  24 muertos. Después de todos estos ataques terroristas, todo el mundo está asustado, y nuestro país mantiene la alerta máxima de terrorismo, como la mayoría de los demás países. Aparte de los ataques terroristas, cada vez aumenta más el miedo por las pruebas de lanzamiento de bombas nucleares en países como Corea del Norte, EE.UU… A lo largo de los meses, después de todas  las pruebas de lanzamientos  de bombas nucleares, ataques yihadistas… El mundo comenzaba a preguntarse si a finales del año, podría comenzar la III Guerra Mundial, y así es, como predijo Nostradamus…

El lunes comenzó la III guerra mundial, en la que también me veo afectado yo, a mi familia, mis amigos… Todos estamos aterrorizados, ya que no sabemos qué va a pasar, cuándo va a terminar, qué sucederá alrededor del planeta… La idea de las bombas nucleares me asusta demasiado, después de todo, podrían llegar a utilizarse en un futuro. Lo único que espero es que la gente piense por una vez  en los efectos que puede llegar a tener una guerra: muertes, destrucción, caos… Me habría gustado que Nostradamus no hubiera acertado con sus predicciones aunque, como podemos comprobar, no ha sido así….Espero y deseo que esto acabe pronto.

Besos

Sergi Juan Beneyto, 2ºESO A

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Murales Proyecto de lectura

Quince minutos semanales para descubrir mundo más allá de nuestro mundo, para evadirnos de la realidad, a veces tan cruda, para imaginar lugares de ensueño en los que reina la paz; quince minutos para incentivar un hábito, que terminará siendo un verdadero placer; quince minutos para encontrarnos con nosotros mismos, viajar sin medio alguno, y sin embargo, hacerlo lejos; llorar, reír y emocionarnos; quince minutos de silencio compartido; quince minutos de páginas por descubrir y capítulos zanjados; quince minutos para ti, quince minutos para ellos. Y como resultado: una inquebrantable amistad. ¡Vivan los libros!

Cerramos un nuevo curso escolar y con él, clausuramos también nuestro proyecto de lectura. Y como broche final, estos maravillosos murales que hablan de su experiencia particular con los libros. ¡Todo un regalo para los sentidos!

 

2ºESO A

 

 

2ºESO B

 

 

2ºESO C

 

 

3ºESO A

 

 

3ºESO B

 

 

3ºESO C

Trípticos sobre grandes figuras del Renacimiento

Renacer, resurgir, florecer de nuevo. Volved a brillar como un día lo hicisteis, traednos de vuelta vuestro tesón para perseguir con ahínco lo utópico, con incansable afán, incluso cuando las esperanzas quedaron agotadas de tanto defender su postura en balde, incluso cuando ya nadie os creía, y os tomaban por crédulos infundados, porque hasta en ese momento en el que podíais haber sido presos de la más despiadada desesperación, no cundisteis al desánimo, y seguisteis defendiendo aquello en lo que creíais de todo corazón, poniéndoos el mundo por montera y utilizando la palabra como armazón frente a los que lucharon por derrocar vuestros ideales. No fue fácil, pero lo hicisteis, y nos dejasteis en herencia, tal vez sin saberlo, el mejor de los legados: no podemos cambiar las circunstancias, pero sí nuestra actitud.

Después de conocer en profundidad uno de los períodos más fructíferos en el mundo del arte y la literatura. Pedí a los alumnos que pensasen en una personalidad del Renacimiento (inclusive la transición al Barroco), hombre o mujer, y de cualquier ámbito cultural (científico, literario, artístico…). Una vez elegido/a debían buscar información sobre él o ella (infancia, juventud, proezas, logros, sueños, etc.), y plasmarlo de una forma dinámica y visual en un tríptico.

Hoy os presento el maravilloso resultado. Mirarlos con detenimiento porque descubriréis historias fascinantes que tal vez no conocíais.

 

Lucía Valls Hernández, 3ºESO C

 

 

Inés Mira Pérez, 3ºESO B

 

 

Carlos Asensio Alal, 3ºESO A

 

 

Lucía Tárraga Romero, 3ºESO C

 

 

Aitana Palao Peydró, 3ºESO B

 

 

Ainara Bautista Bayona y Claudia Hidalgo Bañón, 3ºESO A

 

 

Silvia Casanova Llinares, 3ºESO B

 

 

Carlos Díaz Carricondo y Álvaro Guillem Fernández, 3ºESO A

 

 

Soraya Aracil Seco y Lucía Montesinos Medina, 3ºESO A

 

Matilde Reig

Matilde Reig Albero, 3ºESO B

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Calambur y Palíndromo

¿Sabías qué es un calambur? Se trata de una figura literaria que intenta, de forma creativa e ingeniosa, modificar el significado de una palabra o expresión agrupando sus sílabas de un modo distinto. Se crea así una adivinanza cuya solución se encuentra oculta entre el propio mensaje, hay que estar muy atentos para descifrar, no sin dificultad, la respuesta.

Hoy los alumnos os proponen este reto, ¡suerte!

¿Y un palíndromo? Del mismo modo que hay cifras que pueden leerse igualmente de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda, el palíndromo cumple con esta particularidad pero con una única diferencia, en esta ocasión son palabras y/o mensajes los que pueden leerse indistintamente de un lado a otro.

¡Anímense y hagan la prueba!

La Oca de las letras

El pasado viernes 3 de junio, los alumnos del taller de lengua recuperaron un tradicional juego de mesa: La Oca, lo reinventaron con preguntas sobre literatura, gramática y ortografía, y una vez listo, lanzaron los dados y comenzó una emocionante partida.

Una lúdica y productiva mañana en la que pusieron a prueba sus conocimientos, y lo hicieron muy bien.

 

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Miscelánea poética

Si hace algunos días los alumnos y alumnas de 2ºESO nos sorprendían con sus reflexivos mensajes poéticos, ahora lo hacen con sus poemas.

Palabras buscadas, amadas, deseadas, perseguidas, y al fin encontradas; palabras que encierran un mundo y un mundo lleno de palabras para hablar de amor y de desamor, para denunciar injusticias, para reprobar nuestra actitud muchas veces indiferente e impasible, para llamar nuestra atención sobre la belleza de las cosas cotidianas, de los momentos sencillos; palabras ingeniosamente enlazadas entre sí para crear poesía, la mejor defensa frente al desaliento, la hipocresía y la intolerancia.

Fuente de sentimientos liberados, canto a la vida y elogio de lo realmente importante, sátira de lo ridículo y banal, voz de los que fueron silenciados y grito de esperanza frente al horror. ¡Bendita poesía! Llévate para siempre los reproches, los vocablos de aristas rudas y dolientes, encierra bajo llave el dolor, y deja que en tu esplendor fluya etérea la alegría.

Cinismo por Sara Martínez, 2ºESO B

Mi amor me pertenece por Sara Sanchís, Sonia Sanchís y Clara Sirvent, 2ºESO C

Toda la vida por MªÁngeles Aís, Pilar Berenguer, Marcos Berlanga y Santi Millán, 2ºESO A

Palabras por Erik Sánchez, 2ºESO B

El deseo a orillas del mar por Isabella Berenguer, Victoria Bernabeu y Lorena Santonja, 2ºESO C

Al fin la olvidé, al fin la encontré por Mar Juan, Álvaro Medina, María Reche y Hanna Talledo, 2ºESO A

Medio natural por Daniel Pérez, 2ºESO B

Injusticia por Lucía Fernández, 2ºESO C

La igualdad por Nieves Casado, Nacho Cintas y Sergi Juan, 2ºESO A

Nuestro día a día por Ginés García, Natalia Guillem, Vicente Pardines y Brighit Pereira,2ºESO B

El medio ambiente por Kessvan Cedeño, Alex Climent, Hugo Díaz y Javi Tinaut, 2ºESO C

Un amor imposible por Adrián Galiano, Elena Pastor y Marta Sanchís, 2ºESO A

Siempre conmigo por Andrea López, Sandra Rico y Pablo Rico, 2ºESO B

Desde entonces por Ausias Guillem, Neus Lozano y Lucía Quintana, 2ºESO B

Aguamarina por Antonio Martí, 2ºESO B

El sentimiento del amor por Aida Cazorla y Ainhoa Vera, 2ºESO C

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Amor cortés, amor prohibido, amor utópico

Una de las expresiones literarias más importantes y hermosas del medievo fue, sin duda, el amor cortés, reflejo de un amor tan puro y deseado, como prohibido y utópico.

Después de conocer las luces y las sombras de este período histórico, y descubrir su legado literario, pedí a los alumnos que escribieran una historia de amor platónico, al estilo de los románticos trovadores. Y a la vista de estas maravillosas historias, no me cabe duda de que el amor ha sido, es y siempre será la mayor fuente de inspiración.

¡Disfrútenlas!

Poema de la despedida

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste… No sé si te quería…
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí…
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

José Ángel Buesa

Aprendí a amarme

Me dolía, me dolía muchísimo. Era como una constante presión en el pecho que no me dejaba respirar. Solamente habían pasado dos días desde que descubrí que no era suficiente para el hombre al que amaba.

Siempre había sido consciente de que yo le adoraba más que él a mí. Sí, me tenía aprecio, me cuidaba, se preocupaba por mí. Pero no sabía amarme.

Nuestro matrimonio fue concertado, a los seis años ya sabía que me iba a casar con él. Desde ese momento, mi corazón no perteneció a nadie más. Me volví totalmente dependiente de él. Y esperaba con desesperación el día en el que pensaba que sería totalmente mío.

Pero me equivoqué, me equivoqué y caí estrepitosamente en el vacío del dolor.

Llevaba dos días encerrada en mi habitación, tumbada en la cama, y como única compañía tenía a Nana.

-Por favor, ábreme, te lo explico si me dejas entrar. Por  favor no me ignores, te quiero, ¿vale? No lo olvides.

Y más lágrimas.

-Señora, ¿está segura de que no quiere que le abra?

-No Nana, no podría enfrentarle, sé que me destrozaría más de lo que lo ha hecho.

Me arreglé el vestido, entré al comedor y me senté en la larga mesa. Sobre mí, la mirada expectante de mi marido.

-Yo, yo, yo…

-No digas nada, por favor, no la fastidies.

-Quiero disculparme. Sé que te he hecho daño.

-Sí, me has hecho mucho daño, no sabes cuánto. Me has devastado alma y corazón, y has dejado en mi mente el único pensamiento de que no soy suficiente para ti.

-Cariño, sí que lo eres, te quiero.

-¡No! No digas eso, no me quieres, si quisieras de verdad no me harías daño.

-¡Es que solamente no sé cómo quererte! ¡Has estado enamorada de mí toda la vida! Me asustas, me asusta saber que nunca lograré ser como tú. Siempre te he tenido en consideración, pero me costó quererte como lo hago ahora. Yo no sabía cómo hacerlo, no sabía cómo amarte, al menos como debes. Te mereces mucho más que lo que yo puedo ofrecerte.

-¡Pero yo te quiero a ti! No quiero más, no quiero una historia de amor perfecta, te quiero a ti.

-Pues eres realmente tonta. Podrías tener lo que quisieras. ¿Por qué? ¿Por qué me eliges a mí?

Él ya se había levantado, y tenía un brazo apoyado en mi respaldo, y el otro acorralándome en la silla.

Yo no podía hacer otra cosa que no fuera  llorar, pensaba que después de tanto tiempo ya no me quedarían lágrimas. Pero ahí estaban otra vez. Mis cálidas y húmedas lágrimas, que habían sido mi única compañía cuando más necesitaba que me las secaran.

-¿Que por qué te elijo? Ya te lo he dicho. Te quiero frente a toda cosa, persona y circunstancia. Y ninguna infidelidad va a cambiarlo. Piensa, ¿por qué me ha dolido tanto, si no te quisiera? ¿Por qué he vuelto si no es porque te amo con locura?

-Enséñame- me dijo.

-¿Qué?

-Enséñame a amarte como tú me amas. Por favor.

-¿¡Enserio!? El amar a una persona no se enseña. – y en ese momento pensé una cosa. Una cosa de la que nunca me recuperaría, una sola acción que me dejaría un vacío permanente en el corazón y me impediría ser completamente feliz.

-Quizá  debería alejarme de ti. Quizás debería olvidarte, pasar página, intentar ser feliz. – dicho esto me levanté y aparté la silla estrepitosamente.

-No, no, no. No me dejes – se arrodilló y me cogió de la cintura. Apoyó su cabeza en mi vientre y empezó a llorar.

Nunca le había visto llorar, y realmente me impactó. A pesar de eso le dije:

-Lo siento, no quiero sufrir más.

Y dicho esto, le besé la frente, le aparté sus manos de mi cintura y le dejé, allí, arrodillado, llorando, devastado. Y a su lado, mi corazón.

Aitana Palao Peydró, 3ºESO B

 El día que te vuelva a ver

Nunca fue un  amor correspondido, pero aun así, él y yo luchábamos porque lo fuera, hasta que se acabó y no volví a verle nunca más desde aquella noche.

Él era alto, cabello moreno, con unos ojos verdes preciosos en los que me gustaba perderme.

Todas las noches, a las once en punto, cuando todo el mundo apagaba las luces para dormir y descansar hasta el próximo día, nos encontrábamos en secreto en el balcón de mi habitación. Todo salía siempre como esperábamos, nunca nadie nos había descubierto, pero aquella noche sólo pasaron desgracias.

Solíamos hablar muy bajito, entre susurros, procurando no hacer mucho ruido para que nadie nos descubriera, incluso en alguna ocasión subió a mi habitación trepando por el balcón y nunca nadie había notado su presencia.

Hacía una noche preciosa, la luna llena iluminaba con fuerza, por desgracia, yo estaba a punto de comprometerme con un hombre al que yo no deseaba. Conversando con él aquella noche rompí a llorar debido a que no quería compartir mi vida con ese hombre y deseaba que el amor entre él y yo no tuviera ningún impedimento, él me abrazó y me dijo que algún día los dos podríamos ser felices, pero yo le dije que eso era imposible, y me contestó que nada era imposible, que sólo tendríamos que luchar por lo que queríamos, yo no contesté y seguí entre sus brazos, entonces la puerta se abrió de golpe, se acercó la figura de un hombre mayor, enseguida lo pude reconocer. Era mi padre, y cada vez lo teníamos más cerca, sabía lo que iba a pasar, por lo tanto le dije que corriera y que no volviera nunca, que yo estaría bien. En realidad, no quería que se fuera, pero debía hacer lo mejor para los dos. Esa noche me dio el último beso y me dijo por última vez que me amaba.

Mi padre intentó buscarlo hasta que se rindió, nunca volví a salir sola, siempre con  la compañía del que ahora es mi esposo.

Pero no me arrepiento de nada de lo que hice. Desde que se fue siento un gran vacío en mi vida, pero siento que algún día lo volveré a ver, porque siempre recordaré lo que dijo: nada es imposible.

Ainara Bautista Bayona, 3ºESO A

Hilo rojo

En la vida no todo lo que ocurre es bueno, no todo es un camino de rosas, no todo es como los cuentos lo pintan.

Lo mismo ocurre en el amor, no todo es correspondido, no todos son amados, no todos aman, no todos sienten, no todos quieren sentir a alguien a su lado.

Dejando de lado esto, todos hemos tenido un primer, único y verdadero amor. Unas veces, la vida nos permite estar con él o ella para siempre, otras, las almas gemelas son separadas. El famoso hilo rojo que une a estas dos personas se alarga, pero jamás se corta.

La historia que voy a contar trata sobre este vínculo deseado por muchos.

Desde que nacieron, Clara y David estaban unidos, una fuerza, un sentimiento futuro, había algo que los unía. Desde que vieron la luz del mundo ambos estaban predestinados a encontrarse una vez en la vida.

A los cinco años se conocieron y se hicieron mejores amigos. Siempre estaban juntos, incluso practicaban el mismo deporte.

A los dieciséis, su relación se convirtió en algo más que una amistad.

A los 18 él se encaminó a letras y ella a ciencias. Estudiaron en ciudades muy alejadas una de la otra, pero su relación siguió adelante.

A los veinte todavía no habían  acabado los estudios. Llevaban ya tiempo sin verse y, finalmente, él conoció a alguien más, al igual que ella.

Ambos se casaron y tuvieron hijos con sus respectivas parejas. Clara y David jamás volvieron verse.

Su hilo se alargó, pero jamás nada pudo ni podrá romper la fuerza del amor verdadero.

Una historia triste que en muchos casos se hace realidad, pero ¿Y si cambiamos su desenlace?

A los veinte todavía no habían acabado los estudios, pero se reunían frecuentemente y hablaban por Skype para no perder el contacto. Cuando acabaron la universidad, se fueron a vivir juntos a una casa de campo.

A los veintiséis, él le propuso matrimonio y un año después se casaron. A los treinta, tuvieron su primer hijo y tres años más tarde tuvieron otra hija.

Vivieron unidos desde el día en que nacieron hasta el día en que murieron. El hilo rojo unió sus dedos meñiques para siempre e incluso después de la muerte, este especial vínculo sigue existiendo.

Estos dos finales diferentes nos enseñan que una pequeña acción o decisión, puede cambiar nuestra vida para siempre. De poder estar con ese amor para siempre a no poder volver  a verlo nunca más. Debemos aprender a tomar nuestras decisiones correctamente, ya que de lo contrario pagaremos un precio muy alto.

Carla Valero Ruiz, 3ºESO B

Cartas sin destino

Ellos eran dos enamorados, de estos que los ves y a ti también te entran ganas de tener pareja. Se miraban como los niños miran los escaparates de las pastelerías, como un prisionero observa la libertad desde las rejas de su celda. Pero todo acabó pronto entre ellos comidos por el pesimismo y por el miedo a lo que pensaran los demás. Él pensaba que la molestaba y ella que él se merecía algo mejor y así, poco a poco la barrera entre ellos fue creciendo.

Pero todo cambió ese 9 de agosto, ella salía de su nuevo apartamento y él intentaba variar la monótona ruta que tomaba para correr, sus ojos se cruzaron y mil fuegos artificiales se encendieron en su interior. Todos esos recuerdos y sentimientos una vez sepultados por las inseguridades se abrieron paso y salieron otra vez, como si el tiempo nunca hubiera pasado.

Se acabaron saludando con dos besos de cortesía, pero más cerca de los labios de lo normal y con olor a te echo de menos. Al final cada uno siguió su camino pero pensando qué habría pasado si se hubieran girado al final de la calle, sí algo habría cambiado. Así que acabaron como en el medievo, él escribiendo cartas pensando en ella y ella esperando a recibirlas para encontrar algo que le hiciera creer que su vida tenía aventura, pero nunca llegó a experimentarla.

Lucía Montesinos Medina, 3ºESO A

Amor imposible más allá de la muerte

Amor, para algunos es tener un nudo en la garganta, o mariposas en el estómago, u otros sólo repiten frases que han leído o escuchado en algún sitio.

Pero, ¿y el amor verdadero? Ese amor que esperan todos, ese amor que se da en los libros y en las películas, ese final feliz… O el amor cortés, esas historias de un amor real pero imposible, ese amor prohibido y utópico.

Esta es la triste historia de Aalis y Owen, una preciosa e inteligente dama que pertenecía a la nobleza, y su amado Owen, un pintoresco trovador perdidamente enamorado de ella.

“El cielo se tiñe de un color rosado. Amanece, puedo observar como el sol se despierta entre las montañas. Las paredes de mis aposentos empiezan a iluminarse por la resplandeciente luz del sol. Cierro los ojos y dejo que esa calidez me lleve a otro lugar… ¿Estarás bien, Owen? ¿Sientes dolor alguno? No puedo olvidar esos cálidos besos, esas caricias, esa sonrisa que me regalabas cada vez que nos veíamos en secreto. ¿Por qué no podemos estar juntos? ¿Por qué no puedo levantarme cada mañana a tu lado? Toda mi felicidad siempre es arrebatada… no quiero vivir con otro hombre al que no ame, no quiero vivir sin ti.                                                            

Añoro esos suaves labios, esos ojos verdes, esa preciosa sonrisa…Sólo quiero un mundo contigo, sin que la sociedad elija con quién debo casarme.

El sonido de la puerta de mi alcoba me devuelve a la normalidad, pero sigo contemplando el paisaje que me envuelve. Quiero desvanecerme, y ser uno de esos rayos de sol que me deslumbran.

_Aalis, es la hora de vuestro desayuno.

No puedo más, las lágrimas se apoderan de mí.

_Señora no llore…

Arlet se acerca a mí, y me envuelve en sus brazos.

_Todavía puedo recordar como lo ejecutaban frente a mí. Todavía puedo recordar su mirada asustada, pero a la vez tranquila. Y como pudo regalarme esa última sonrisa que desbordaba sentimientos y emociones…

No puedo continuar hablando, las lágrimas se han apoderado de mí. Sólo puedo llorar en brazos de Arlet, y recordar, sólo recordar todo lo vivido con él… sólo serán recuerdos”.

Inés Mira Pérez, 3ºESO B

Mi última oportunidad

Mis días se acababan y mi corazón palpitaba cada vez más y más, cuando el rostro de mi querida amada pasaba por mi cabeza. No me quedaba mucho tiempo, ella se iba a casar.

Mi corazón y todo mi ser decaían al ver la gran oportunidad que antaño tuve, y ahora sólo me quedaba el gran error que me torturaba día tras día.

Hubo un tiempo en el que ella me amaba, pero yo sólo me fijé en aquella forma física que me atraía, sin llegar más allá ,sin conocer su forma de ser, ni su forma de pensar, lo único que me interesaba era su aspecto.

Yo fui un niño ingrato y consentido, y ahora que maduré, tomé conciencia del gran dolor que a ella antaño cause. Ella me trató como a un rey, y yo a ella como un juguete.

Desearía poder echar el tiempo atrás, para poder tratarla como ella se merecía y poderle pedir perdón por todo aquel daño, mi corazón sólo deseaba permanecer a su lado y decirle todo aquello que sentía y siento por ella. El día llegó, su boda, ya es demasiado tarde, ella ama a otro hombre. Y yo jamás podré perdonármelo, me mata el dolor de haber sido un insensato.

Lidiana Martínez Pérez, 3ºESO A

 

Exposición sobre el Barroco

¡Hola alumnos y alumnas! En esta ocasión, después de trabajar EL RENACIMIENTO, es el turno del siguiente período: EL BARROCO. Aquí tenéis la presentación que vimos en clase.

Y recordad que podéis consultarme cualquier duda.

http://prezi.com/i4e36sz6_8ph/?utm_campaign=share&utm_medium=copy

Culteranismo vs Conceptismo II (PDF Tabla comparativa).

https://quizizz.com/admin/quiz/592aaf9e005fee7fbd9c42f1/start

 

 

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A enredar los mitos

Gianni Rodari era un maestro consagrado en el arte de contar cuentos. Todos ellos, por cierto, maravillosos, pero siempre hubo uno en especial que me conquistó por completo en cuanto lo leí, tal vez porque de alguna manera rememoré una escena de mi infancia y me invadió, como dirían los portugueses “la saudade”, o, sencillamente, porque me embriagó con su ingenio y su delicada inocencia.

A enredar los cuentos

-Érase una vez una niña que se llamaba Caperucita Amarilla.

-¡No, Roja!

-¡Ah!, sí, Caperucita Roja. Su mamá la llamó y le dijo: “Escucha, Caperucita Verde…”

-¡Que no, Roja!

-¡Ah!, sí, Roja. “Ve a casa de tía Diomira a llevarle esta piel de papa”.

-No: “Ve a casa de la abuelita a llevarle este pastel”.

-Bien. La niña se fue al bosque y se encontró una jirafa.

-¡Qué lío! Se encontró al lobo, no una jirafa.

-Y el lobo le preguntó: “¿Cuántos son seis por ocho?”

-¡Qué va! El lobo le preguntó: “¿Adónde vas?”

-Tienes razón. Y Caperucita Negra respondió…

-¡Era Caperucita Roja, Roja, Roja!

-Sí. Y respondió: “Voy al mercado a comprar salsa de tomate”.

-¡Qué va!: “Voy a casa de la abuelita, que está enferma, pero no recuerdo el camino”.

-Exacto. Y el caballo dijo…

-¿Qué caballo? Era un lobo

-Seguro. Y dijo: “Toma el tranvía número setenta y cinco, baja en la plaza de la Catedral, tuerce a la derecha, y encontrarás tres peldaños y una moneda en el suelo; deja los tres peldaños, recoge la moneda y cómprate un chicle”.

-Tú no sabes contar cuentos en absoluto, abuelo. Los enredas todos. Pero no importa, ¿me compras un chicle?

-Bueno, toma la moneda.

Y el abuelo siguió leyendo el periódico.

FIN

Así que inspirada por esta fantástica, divertida y elocuente historia, y aprovechando que acabábamos de recordar en clase algunos de los principales mitos, así como a sus respectivos protagonistas, les pedí a mis alumnos y alumnas de 2ºESO que eligieran a los personajes que desearan de cualquier mitología (griega, romana, egipcia, nórdica…) y crearan una historia con todos ellos. Y, como podréis comprobar, audacia, creatividad y sensibilidad se han conjugado a las mil maravillas en estos relatos.

DESAYUNO PARA DOS

Abrí el cajón y allí encontré una cajita de madera que tenía su encanto, al abrirla un montón de papelajos se abalanzaron encima de mí, a mi entender yo estaba solo, pero pronto me di cuenta de que mi abuelo me observaba con admiración desde la puerta; al ver que le había descubierto se acercó, y sin necesidad de pregunta previa por mi parte, se puso a contarme una curiosa historia…

“Corría el año 57, yo sólo era un joven casado con ganas de descubrir. Un día de verano campaba por los terruños esperando a que unas gotas sanaran la sequía que amenazaba mis cultivos, alguien me debió de escuchar cuando, de pronto, unas gotas cayeron únicamente sobre mi mano, al instante una planta brotó de en medio de los secos tallos y una nota cayó a mis pies, ésta decía así: “Amor como escasas gotas llueve.” Reaccioné asustado a todos estos fenómenos que sólo acababan de comenzar. Al día siguiente, al alba, me levanté con la intención de ver los campos verdes y esperando a ser recogidos, pero todo seguía igual, bueno, no todo, una joven doncella de tez clara y cabellos anaranjados dormía sobre la vieja carrasca. De sus ojos brotaban lágrimas suaves que al caer al suelo lo secaban, le pregunté qué le sucedía y me respondió que su amado la había abandonado con una sutil nota que decía “ama a quien quiera que le ames”. Ella se llamaba Freya y decía que el día en que se sintiera amada se desgarraría el cielo y una suave lluvia hidrataría la tierra. Yo sentía no poder ayudarle, pero mi esposa estaba muy enferma y me debía a ella.
Pasaban las semanas y mi esposa envejecía por segundos, al otro lado la chica seguía llorando y enviándome mensajes de amor imposible. En una fatídica noche mi esposa se apagó y corrí a la carrasca donde la joven ya no lloraba, sino que estaba allí para llenarme de amor, un amor que, al no ser correspondido, provocó su desaparición, se fue dejando sólo una mesa con un delicioso desayuno y dos cubiertos, yo la echaba de menos, pero me debía a la memoria de mi esposa. Un día, de muchos años después, la chica paseaba por los secos campos, al verla le hice llegar una nota que la conduciría hasta la mesa de un desayuno tan delicioso como el que una vez ella me regaló a mí, disfrutamos juntos de tales manjares y después se marchó. Esta práctica se convirtió en un maravilloso ritual, yo preparaba el delicioso desayuno con dos cubiertos cada mañana, hasta que un día, al acabar de desayunar, ella se dirigió a los secos terruños y a su paso hizo caer una suave llovizna veraniega que llenó los campos de insectos, frutos y vegetales. A la mañana siguiente me desperté al alba y pude contemplar el amanecer desde mis hermosos campos, ella estaba allí durmiendo a mi lado, donde hoy sigue estando.”

En ese momento mi abuela entró en la sala y con una gran sonrisa se despidió de mi abuelo, al instante ella desapareció dejando en su lugar un papel: “Ama, bella vida crearás.”

Javi Rueda Pérez, 2ºESO B

LA OBRA MAESTRA

Esta historia que os voy a contar ocurrió hace muchos, muchos años en Grecia, concretamente en Atenas.

Helios, dios del sol, estaba perdidamente enamorado de Selene, diosa de la luna. Estaba tan enamorado, que un día decidió pedirle matrimonio. Ésta, muy ilusionada le respondió con un enorme “sí quiero”.

Helios tenía una amistad muy buena con Zeus, tanto que Helios le pidió a Zeus ser su padrino. Seguidamente, Zeus pensó que además de organizarle todo, le tendría que hacer un buen regalo, algo único. Por eso mismo, Zeus le pidió a Apolo, dios de las artes, que realizara una obra maestra que después le regalaría a los dioses Selene y Helios.

- Si consigues realizar una obra que sea magnífica, te regalaré muchas riquezas y tesoros- le planteó Zeus.

Enseguida, Apolo le dijo que sí.

Apolo se pasó días, semanas e incluso meses pensando en qué podía hacer, pero sin embargo no se le ocurría nada. Pero él, por no defraudar a Zeus, siguió pensando. Y nada. Apolo un día fue a un pueblecito de la Península Ibérica llamado Ibi. Andaba un poco desorientado, pero iba preguntando a las personas que había por allí. Preguntaba por Sonia, una famosa pintora del pueblo. Llegó a su casa y le preguntó desesperado:

- Buenos días aclamada pintora, ¿me podrías ayudar a idear un cuadro que sea magnífico para regalar a Selene y a Helios en su futura boda?

- Te ayudaré encantada, muchas gracias por acudir a mí.

Esa misma noche Sonia y Apolo se fueron de Ibi y vinieron a Esparta. Estuvieron pensando. De pronto, a Sonia se le ocurrió una buena idea, y empezó a pintar. Al cabo de una semana ya lo había acabado. El cuadro representaba a un hombre y una mujer abrazados, cubiertos de flores amarillas y verdes. Se podía ver cómo la mujer estaba arrodillada y el hombre estaba abrazándola. Lo tituló “El beso”. Fueron al monte Olimpo, donde residía Zeus, para enseñarle el cuadro. A Zeus le impactó, le encantó. Esa sería la obra que les regalaría a los novios. A Sonia, por haber creado esa obra maestra, la obsequió con todo lo prometido: muchas riquezas y tesoros, pero en cambio a Apolo, por la falta de imaginación y por no haber hecho nada, le castigó enviándole al inframundo. Sólo podría salir con una condición: si creaba algo que fuera impresionante.

Llegó el día de la boda, Zeus les regaló el cuadro y les encantó. Fue un día muy emocionante. Cuando llegó el momento que Hera, la diosa del matrimonio, les concediera amor eterno, se produjo algo muy bonito, se fusionaron los días y las noches: por el día aparecería la luna y las estrellas, y por la noche saldría el sol.

Esta fusión inspiró a Apolo. Empezó a pintar y a pintar hasta que lo terminó.  Apolo decidió llamarlo “La noche estrellada de Apolo”, se apreciaba muy bien cómo quería interpretar esa fusión de los días que habían creado Helios y Selene. Se trataba de una noche llena de estrellas, pero aparecían pintadas de amarillo para que parecieran el sol y también aparecía una gran luna.

Le dio el cuadro a Zeus para que lo valorara, y le encantó. Le encantó tanto que hasta se lo regaló también a los recién casados. Como recompensa, le quitó el castigo y salió del inframundo. Un final muy bonito, ¿no creéis?, pero esta historia aún no se ha acabado.

Como ya había contado antes, Selene y Helios estaban muy enamorados. Pero llegó un momento en que pusieron muy celoso a Zeus. Estaba tan celoso que para romper ese amor (que él no había podido conseguir), destruyó la fusión de los días e hizo que volvieran a ser como eran antes. Además creó a la diosa de la tierra, llamada Gea, y la puso en medio del sol y de la luna para que no volvieran a verse nunca.

Sonia Sanchís Arnedo, 2ºESO C

UN SUEÑO IMPOSIBLE

Esta historia transcurre en Hispania. Y los protagonistas son cuatro dioses, cada uno tenía su propio poder. Se encontraba Zeus, el Dios del Universo, quien vivía junto a su mujer Hera en un maravilloso palacio. Por otra parte, estaba Eros, el Dios del amor; también estaba Atenea, la Diosa de la sabiduría, y, por último, estaba Afrodita, la Diosa de la belleza.

Todos estos dioses vivían en la misma zona territorial. Se enteraron de que iba a haber una guerra que les perjudicaría a todos. Así que se reunieron en un bosque para decidir qué iban a hacer. Mientras hablaban, aparecieron de la nada cinco pegasos. Se quedaron impactados. Decidieron montarse cada uno de ellos en un pegaso diferente y volar hacia el arcoíris. Llegaron donde empezaba éste. Allí se encontraron con dos dioses llamados Helios y Ares. Hablaron con ellos y les dijeron que ellos también habían escapado. Iniciaron entonces un debate para decidir dónde iban a ir.

Decidieron seguir el arcoíris para ver dónde terminaba y allí descubrir algún lugar para no ser atacados por los guerrerillos.

Al llegar se llevaron una gran decepción, ya que sólo se encontraba un charco y un montón de piedras. Tenían sed y estaban hambrientos.

Afrodita decidió beber de aquel charco. Bebió y dijo que estaba muy fresca. Los demás bebieron también. Al cabo de una hora empezaron a ver alucinaciones. Vieron una puerta en un árbol y decidieron entrar. Ya no se trataba de una alucinación.

Eros estaba preocupado porque no sabía dónde se encontraba. Cuando entraron, descubrieron que era un lugar maravilloso lleno de fauna y vegetación.

Al caer la noche, se sentaron alrededor de una hoguera y hablaron durante horas para conocerse mejor. Pasaron allí la noche.

A la mañana siguiente ninguno se despertaba. De repente, una voz se escuchó en el exterior. Se trataba de Ana, la madre de Lucas. Le llamaba para despertarse. Todo había sido un sueño que jamás podría hacerse realidad. O…¿puede que sí?

Elena Pastor Rodríguez, 2ºESO A

LA REINA DE LAS AMAZONAS

David cruzó la puerta y una cegadora luz lo inundó todo. Cuando sus ojos se acostumbraron al iluminado paisaje, se dio cuenta de que estaba en un bosque. Aparentemente se encontraba solo, pero no muy lejos de donde él estaba, un matorral se movió y le pareció ver una sombra que cruzaba rápidamente ocultándose en un árbol.

– ¿Quién anda ahí?– Preguntó una voz femenina desde el árbol en el que la sombra había desaparecido.

Una joven vestida con un top azul, una falda a juego y un cinturón de oro, descalza y con el oscuro pelo suelto y revuelto por el viento, apareció apuntándolo con un arco. Detrás de ella salió un caballo de pelaje blanco como la nieve, inmaculado. David no se dio cuenta de que tenía un cuerno en la frente hasta que lo examinó detenidamente.

– ¿Quién eres?– Repitió la muchacha sin dejar de apuntarle – ¡Contesta!–

–Soy David– Contestó aterrorizado – ¿Pero tú quién eres? ¿Qué es este sitio? ¿Eso de ahí es un unicornio?–

Ella le miró altivamente y puso cara de ofendida. ¿Cómo era posible que no la conociera a Ella, a la Reina de las Amazonas?

–Soy Hipólita, la Reina de las Amazonas– contestó fulminándolo con esos ojos azules tan gélidos como una mañana de invierno – ¿Cómo has conseguido encontrar mi reino? ¿Te han mandado ellos, verdad?–

– ¿Ellos, quiénes?– David no entendía nada ¿amazonas, reino, unicornios?

Sin decir nada más, lo ató y le tapó la boca. Dándole empujones se lo llevó caminando a través del bosque hasta un pequeño pueblo a orillas del mar. Allí aparecieron algunas de las amazonas que estaban pescando en la orilla y se acercaron a ayudar a su reina. Lo metieron en una especie de cárcel situada dentro de una choza.

Pasaron días, o quizá fueron sólo horas, David perdió la noción del tiempo en cuanto pasó un minuto allí dentro. Finalmente Hipólita apareció de nuevo tras discutir con sus consejeras qué debían hacer.

–Te dejaré libre– Sentenció al fin tras examinar atentamente su rostro en busca de las auténticas intenciones del joven –Pero dile a mi padre que deje de intentarlo, jamás me casaré con Cratos para intentar pagar su deuda–

–No tengo ni idea de qué me estás hablando, pero no me ha enviado ni tu padre ni quienquiera que sean “ellos”– Dijo éste harto de que pensaran mal de él.

Hipólita le miró sin creérselo del todo, aún así se ofreció a acompañarle a los límites de su reino, atravesando el bosque. Caminaban en silencio cuando un grito que salió de entre la maleza lo rompió. En ese mismo instante, los hombres que estaban escondidos en el bosque les saltaron encima. Casi ni se había enterado de lo sucedido cuando Hipólita desenvainó su espada y comenzó a luchar contra los recién llegados.

Lo hizo con una gracia inverosímil, pero con una destreza aterradora. No fallaba ni un golpe, y en menos de treinta segundos la mitad de los hombres yacían en el suelo, o muertos o heridos. La otra mitad se había abalanzado sobre él que se defendía como podía. Las afiladas espadas le pasaban rozando. Se tropezó y cayó al suelo, “ya está David, hasta aquí has llegado” pero de repente un silencio inundó el bosque. Se había salvado de las espadas, lo que no logró esquivar fue el puñetazo que Hipólita le dio.

–O sea que primero me salvas la vida y luego me das un puñetazo–Dijo sangrando por la nariz a causa del golpe.

–Eres un traidor, me has traído hasta esta emboscada y tonta de mí por acompañarte– Dijo estampándolo contra un árbol a la vez que le ponía la espada en el cuello

– ¿Pero cómo te voy a traicionar si ellos también me han atacado a mí?–

Ella se quedó callada un momento reflexionando. Al final llegó a la conclusión de que no tenía sentido y le dio la razón.

–Debería enseñarte a luchar– Dijo de vuelta al pueblo –Pero te lo advierto, como se te ocurra atacarme  te mataré–

En el campo de entrenamiento, David e Hipólita estuvieron hablando, y como éste tenía curiosidad por saber la historia de su compañera, la joven reina se la contó.

–Hace un tiempo Ares tuvo tres hijas que dieron lugar a lo que ahora es el pueblo de las amazonas. Yo soy la mayor de las hermanas, por lo que mi padre me regaló este cinturón y pude ser la reina de todas ellas. Sin embargo mi padre no puede estar sin meterse en líos más de dos días, así que desafió a Cratos, la personificación de la fuerza y el poder. Éste le venció y él le tuvo que dar algo a cambio –Le contó mientras el otro se defendía como podía –Cratos no era tonto, y desde hacía mucho tiempo estaba enamorado de mí, por lo que le pidió que le entregara mi mano, y una vez más, como tantas otras, yo le rechacé–

–Entonces, si no lo he entendido mal las amazonas lucháis contra los hombres para que os dejen en paz y para que no os utilicen como trofeo–

–Lo has entendido perfectamente –Dijo Hipólita dejando la espada –Y ya has aprendido a luchar–

Por fin, después de una larga noche de entrenamiento, lo había conseguido. Pero lo que no sabía era que muy lejos de allí, en su castillo, Cratos estaba furioso porque Hipólita estaba con otro hombre.

– ¿Cómo que con otro hombre?– Le preguntó furioso a uno de los supervivientes del encuentro con Hipólita –Ares me ha engañado, ¡preparad a los caballeros!–

Preparó un ejército del que él mismo formaría parte. Decidió ir a por la Reina de las Amazonas por su propia cuenta. 

Continuará…

Clara Sirvent Martínez, 2ºESO C

UN NUEVO AMANECER

Esta historia trata de la Diosa del amanecer, Aurora. Sus padres eran los Dioses del sol y la luna, Helios y Selene. Un día, Aurora, cansada de no salir de su tierra, les preguntó a sus padres si podría salir para conocer todo lo que se ocultaba detrás de los muros del reino. Sus padres se lo prohibieron, eso hizo que Aurora se enfadara. Al día siguiente, se puso a pensar en todo lo que se perdería si no salía de allí, y que tendría que pasarse toda la eternidad encerrada, sin la oportunidad de descubrir lo que había más allá. Esos pensamientos la aterrorizaban, por eso pensó que escaparse sería la mejor opción, aunque corriera el peligro de que sus padres la encontraran y la encerraran para siempre. Así que se escapó sin llamar la atención y sin pensar en las consecuencias. En cuanto consiguió salir, empezó a correr lo más rápido que pudo, con la esperanza de que cuando se percataran de su ausencia, se encontrara lo más lejos posible. De repente, mientras corría, oyó detrás de ella el trote de varios caballos. A ella se le aceleró el pulso porque pensaba que la habían encontrado, cuando, inesperadamente, alguien por la espalda la cogió llevándola detrás de un arbusto, justo antes de que los jinetes pasaran por ahí a toda prisa. Cuando ya no había peligro Aurora se levantó desconcertada.

- ¿Quién eres? – preguntó Aurora.

- Me llamo Matías, ¿y tú?

- ¿No sabes quién soy? – dijo Aurora extrañada.

- No, la verdad es que no – contestó.

- Soy Aurora, pensaba que eras alguien de los que me están persiguiendo.

- ¿Por qué te persiguen?
- Por… por escaparme.

- Yo también me fui de casa y no se tomaron tantas molestias en buscarme, ¿quién eres de verdad?

- Soy Aurora – hizo una pausa – soy la Diosa del amanecer.

- ¡Diosa! – dijo fascinado – yo iba a ofrecerte ayuda para que no te pasara nada, pero supongo que una diosa no necesita que la ayuden.

- No estés tan seguro, no conozco nada de esto – admitió con una sonrisa.

Después de que Aurora aceptara la ayuda de Matías, él la llevó a su casa, que era una pequeña y acogedora cabaña en medio de bosque, allí no la encontrarían. Cuando estaba atardeciendo, Matías encendió una pequeña chimenea que tenía en el salón y se sentó a cenar con Aurora. Durante la velada hablaron de muchas cosas, y ella le contó todo lo que sucedió y su deseo por conocer otros lugares, por eso él se ofreció a enseñárselo todo. Al día siguiente se fueron los dos juntos a pasear por los alrededores, con precaución de que no les vieran, pero a Aurora ya no le preocupaba tanto eso, porque al lado de Matías sabía que no la encontrarían y disfrutaba conociendo lugares nuevos con él. El primer lugar donde la llevó fue a una cascada que había en medio del bosque.

- ¡Esto es maravilloso! – exclamó Aurora – Matías, prométeme una cosa.

- Te lo prometo – aseguró.

- Pero si aún no te lo he dicho.

- Dímelo, pero sea lo que sea lo haré.

- Quiero que me enseñes todos los lugares que conoces y muchos más.

- Te lo prometo.

Un año después, Aurora y Matías viajaron por todo el mundo conociendo lugares y gente nueva. Y mientras ellos dos disfrutaban de maravillosos e idílicos parajes juntos, los padres de Aurora, Helios y Selene, no paraban de buscarla. Pero ahora ella estaba tan enamorada y feliz con él que llegó a olvidarse y no darle ninguna importancia al hecho de ser la Diosa del Amanecer, y esto acarreó consecuencias. Los dos se dieron cuenta de que las horas de sol iban disminuyendo cada día, hasta el punto en que el sol dejó de salir,  ya no amanecía. Aurora sabía que había sido culpa suya por haber descuidado su deber como diosa, e intentó arreglarlo, pero ya no podía controlar su poder.

- Matías tengo que irme.

- ¿Por qué?

- Tiene que amanecer, esto es culpa mía y debo arreglarlo.

- ¿Dónde vas? Voy contigo.

- No puedes venir, es muy peligroso. Voy a ver al Dios Cronos, y así podré ir atrás en el tiempo y arreglarlo.

- ¿Y qué pasará con nosotros? – preguntó Matías preocupado.

- No creo que nos volvamos a ver, y puede que no nos acordemos el uno del otro, pero debo hacerlo, es mi deber – explicó Aurora haciendo de tripas corazón.

Aurora se fue sin decir nada más. Al día siguiente, la impotencia de Matías al pensar que no la volvería a ver, que no se acordaría de ella y que no podía hacer nada para detenerla, le consumía. Pensó en acudir a alguien que supiera dónde se encontraba la guarida de Cronos. Se fue a buscar a los padres de Aurora, y les explicó lo sucedido, y que tenían que ayudarlo a encontrar a su hija. Los padres, en un primer momento, pensaron que les estaba mintiendo, pero sin tener mucha fe en él, le guiaron hasta Cronos. Cuando llegaron, Aurora estaba a punto de volver atrás en el tiempo, pero frenó su petición al ver que sus padres y él estaban allí. Pero eso no podría cambiar su decisión de enmendar su error.

Tiempo después Aurora se encontraba de nuevo en su habitación, justo en el mismo día en que tenía el deseo de fugarse. Lo había conseguido, volvía a tener su poder como Diosa, y todo volvía a la normalidad, pero sentía un vacío en su interior y necesitaba saber si él se acordaría de ella siempre. Mientras tanto Matías se sentaba cada mañana a ver el hermoso amanecer que le regalaba su diosa, como un nuevo comenzar, como una segunda oportunidad.

Mar Juan Reig, 2ºESO A

UNA VIDA UN TANTO CURIOSA

Hace mucho, mucho tiempo en la antigua Grecia, nació entre el día y la noche un niño rubio, muy bello al que llamaron Alcides. Éste pertenecía a la familia del rey de Atenas, pero, por motivos posteriores al parto, el niño se quedó con su tío. Una vez, el rey traicionó a Zeus y éste castigó al rey poniéndole una maldición a su sobrino recién nacido. Cuando el joven cumpliera los 18 años sería asesinado sin motivo alguno en las faunas más escalofriantes de todo el reino por las bestias más salvajes del mundo. El rey desconsolado le suplicó a su dios que no fuera tan cruel y éste le dijo: “A causa de tus llantos te propondré una solución, si tu sobrino cuando cumpla 18, mata a las grandes calamidades que aparecerán del suelo te perdonaré y el pequeño podrá permanecer con vida”.

A partir de ese momento el rey protegió a su sobrino como si fuera su hijo, refugiándolo en el palacio, dándole la máxima protección, no dejándolo salir al exterior sin compañía… Aparte de arrebatarle parte de libertad al joven Alcides, el rey le permitió formarse, aprender a manejar la espada, a montar a caballo, a controlar sus sentimientos… Alcides era un chico alto, rubio, de ojos claros, de gran inteligencia y poseedor de una fuerza no muy común para un chico de su edad, pero no le dio importancia ya que se veía débil. Además era muy amable con el que lo necesitara, una gran persona con mucha empatía, hasta que un día todo se revolucionó. Alcides cumplió 17, lo que provocó una preocupación bastante grande en el rey, ya que se acercaba su 18º cumpleaños. Un día el rey llamó a su sobrino y le contó lo que nadie sabía: “Mira pequeño ya es hora de que sepas qué pasó en el pasado para que entiendas el presente. Tú vives aquí por una sencilla razón ¿no?, por el abandono de tus padres, pero la verdad es que no es así como pasó todo… Tu madre en verdad es la diosa Alcmena y tu padre Zeus, pero hubo varios problemas, por algunos de los cuales decidí hacerme cargo de ti. Lo que pasa es que cuando Zeus se enteró, su furia fue tan grande que te embrujó con el destino de tu muerte a tus 18 años. Por eso, te he querido educar con sabiduría y no con fuerza, porque la pluma es más poderosa que la fuerza…” Alcides se quedó exhausto  y tras la conversación salió con su caballo a cabalgar por los bosques. Allí se desahogó y pensó en cómo podía vencer al futuro gigante que lo mataría. Fue entonces cuando se le apareció un pequeño sátiro. Éste lo reconoció rápidamente y le pidió que le contara la historia y así hizo Alcides. Cuando acabó, el sátiro se puso manos a la obra, escribió una carta para el rey y le dijo al joven que no se quedara de brazos cruzados, que levantara ese trasero y se pusiera manos a la obra. Al principio Alcides no se levantó y no le hizo caso al animal, pero éste se le acercó y le dijo “Chico tienes algo especial que te puede salvar la vida tanto a ti  como a toda la ciudad. No desaproveches las oportunidades de la vida”. Alcides pensó y pensó, y tras un día entero sin hablar, al día siguiente se dirigió al sátiro y le dijo que estaba preparado. A partir de este momento estuvieron entrenando día y noche, día tras día hasta que un mes antes de su 18º cumpleaños, Alcides ya había desarrollado el don de la fuerza que tenía en su interior. Casi un año después de su ida, el joven volvió al palacio con el rey, quien lo esperaba ansiosamente. Incluso el rey sabía que Alcides estaba preparado. Pasó el mes y llegó el esperado día, estaba preparado tanto Alcides, como el rey y el pequeño sátiro. Al atardecer, el suelo se partió y salió de él un gigante con un solo ojo, en ese momento empezó la pelea. Tras mucho rato de combate, Alcides ya no sabía qué hacer, estaba agotado, pero, de repente, le vino a la memoria la frase que le decía el rey “La pluma es más poderosa que la espada”. Entonces a partir de ese pensamiento, Alcides fue en busca de una pluma y fue desplazándose hasta la altura del ojo del gigante y en ese momento le clavó la pluma en el ojo. El gran gigante muerto de dolor no podía defenderse y tras mucho esfuerzo Alcides consiguió derrotarlo y con su fuerza mandarlo a un lugar lejano.

Tras el logro de Alcides, el cielo de la noche se aclaró y se vio como las estrellas podían formar la silueta de un joven, ¡la silueta de Alcides! Tanto el rey como el sátiro, orgullosos fueron a ayudarlo. Al día siguiente, el rey lo coronó nuevo rey de Atenas con el nombre de Hércules, que además de hacer referencia a su fuerza y valentía, también reflejaba el poder de la mente y la astucia.

Victoria Bernabeu Balibrea, 2ºESO B

EL PORQUÉ DEL MIEDO

El miedo es un sentimiento que todos tenemos. El miedo ya ejerció su influencia en el primer ser humano.
Todos sabemos que la Tierra fue creada por Dios, pero antes de esto, ya podíamos nombrar al sentimiento más primario del primer hombre. Imaginaros solos en una inmensa tierra, sin un lugar a donde ir y sin saber el porqué.
A Dios se le ocurrió darle un poco de inteligencia al primer ser humano. Éste en la Tierra e impulsado por Dios fue a acercarse a un acantilado y él, al no saber cómo reaccionar, se cayó en él.
Entonces Dios pensó que si lograba formar cuatro hombres podrían vivir más tiempo y conseguir que la especie evolucionase. Pero no dio resultado. El primero fue ingerido por un dinosaurio. El segundo fue envenenado por una serpiente, y el tercero volvió a caer en el malvado acantilado.
Pero un día cualquiera, Dios tuvo la mejor idea que alguien podía tener. Pudo ver que solo no era capaz de conseguir algo, así que qué mejor solución que pedir ayuda, entonces llamó a Selene y a Atenea. Selene se encargaría de contar los días que los hombres sobreviviesen, hasta completar un calendario lunar. Entonces Atenea dio la idea de poder contar con el primer sentimiento de los seres humanos: el miedo. Atenea pensó que si les perseguía una serpiente huirían de ella gracias al miedo. O cuando fuesen al acantilado bajarían por un camino gracias a dicho sentimiento.
Dios lo vio como una fantástica idea. Enseguida se solucionó todo. El miedo, en cierto modo, es algo bueno, sino no estaríamos aquí. Todos los seres humanos tenemos miedo a algo, desde el primer ser humano que apareció, hasta el último niño que acaba de nacer.
Y no olvidemos que Selene sigue contando las vueltas de la luna.

Lucía Fernández Giner, 2ºESO C

EL RESURGIR DE LA TIERRA

En un universo muy lejano había un planeta donde humanos y dioses convivían entre sí,  a pesar de sus diferencias. Entre esos humanos había un joven llamado Vicente, el cual quería buscar solución a los problemas que había en el mundo. Pero para ello necesitaría la ayuda de algunos dioses, y poder así emprender su largo viaje. Primero le pidió ayuda a Deméter para que incrementara la fertilidad de las tierras de todas las tribus que necesitaran ayuda alimentaria. Una vez hecho esto, Vicente le pidió ayuda a Asclepios para poder cooperar juntos en la búsqueda de la cura para todas las enfermedades que hay en el mundo. Después de hacer esto le pidió ayuda a Ares para que pusiera fin a todas las guerras que hay en el mundo, para que así ya no hubiera más. Después le pidió ayuda a Eros para que todas las personas se respetaran y se quisieran. Luego llamó a sus amigos y se fueron a lomos de un Pegaso a defender a un pueblo de una medusa que los estaba atemorizando. Una vez llegaron al pueblo Vicente y sus amigos empuñaron una espada y fueron a cortarle la cabeza a la medusa. Una vez hecho esto se convirtieron en unos héroes y sus vidas cambiaron por completo.

Vicente Pardines Grau, 2ºESO B

Todo comenzó hace más de veinte siglos, en una pequeña isla situada en el centro de lo que tiempo más tarde, se conocería como el mar Mediterráneo,aunque nosotros lo conocimos como Tanah Dewa (tierra de Dioses). En aquella isla vivían todos los dioses de los que alguna vez pudieras haber oído hablar. Ellos vivían felices y trabajaban en familia para hacer el mundo cada vez mejor. Cada familia tenía un poder, es decir, Eros y Cupido, que eran los hermanos Diligitis, eran los Dioses del amor, Marte y Ares, los Dioses de la guerra, conocidos
como los hermanos Bellum, etc.

Cuenta la leyenda que un día, Eros y Marte tuvieron una disputa, lo que enfrentó también a Cupido y Ares, la verdad es que ninguno de nosotros supo a ciencia cierta por qué discutieron esa primera vez, tal vez porque Marte quería más guerras , tal vez porque Eros quería exterminarlas para siempre, la verdad es que nunca lo sabremos, pero lo que sí sabemos es que después siguieron más peleas y
cada vez mas frecuente y más fuertes. Hasta que un día Ares y Marte encerraron a Eros y Cupido en la actual Inglaterra,concretamente en una cueva en el bosque Windsor, el cual era custodiado por Hermes el cazador, un buen amigo de Ares, de manera que nunca lograrían escapar.

Durante ese tiempo que permanecieron encerrados, la tierra se convirtió en la máxima representación de la angustia y la tristeza, LA GUERRA. La tierra sufrió siglos de gran terror, en el que el mundo se convirtió en un agujero de desesperación y dolor. Mientras tanto, en aquella cueva de Windsor, Hermes le ofreció la liberación a uno de los hermanos para así poder salvar a este mudo que caía en decadencia. Fue el hermano mayor, Eros, el que se ofreció a quedarse en la cueva alegando que prefería vivir una eternidad encerrado sabiendo que su hermano era libre, a vivir libre sabiendo que abandonó a su hermano. Así que tras una despedida emotiva, el 14 de febrero del 5000 a. C. Cupido, obligado por Eros, se marchó con el arco de su hermano bajo el brazo. Desde entonces vaga por el mundo, haciendo crecer el amor entre las personas que deberían estar juntas para siempre, como él y su hermano; y creando pequeños actos de amor, con la esperanza de que en algún momento pueda liberar a su hermano, y juntos puedan hacer frente a los Bellum, y difundir el amor por el mundo.

Nieves Casado Mira, 2ºESO A

EL ORIGEN DEL LOGOTIPO DE EGYPTAIR

Egyptair es la aerolínea principal de Egipto. Pertenece a Star Alliance y su logotipo es el dios Horus. Pero, todo esto tiene un porqué. Por lo que vamos a volver un tiempo atrás.

Hace varios años, los dioses griegos y los dioses egipcios estaban enfrentados en una guerra. Al frente de cada bando, estaba el dios de la guerra: Ares para los griegos y Horus para los egipcios. Este enfrentamiento se produjo entre los mares Mediterráneo y Egeo.

Los mortales no eran conscientes de este enfrentamiento bélico. Ambos dioses intentaban no dañar con sus ataques a los humanos.

Un día, un avión de la aerolínea Egyptair estaba realizando el trayecto entre Madrid y El Cairo. Despegó a las 15:45 del Aeropuerto Madrid Adolfo Suárez – Barajas. Sobrevoló Valencia, Ibiza, Túnez y Malta.

Todo su recorrido sucedió con normalidad hasta llegar al sur de Grecia. Todo estaba tranquilo pero, de repente, la aeronave sufrió turbulencias debido a que uno de los ataques ofensivos de Horus alcanzó al avión, pero no causó, afortunadamente, daños materiales ni fallecidos. Lo único que cambió fue el decorado exterior. Pasó de tener color rojo en la parte de abajo y la bandera de Egipto en el ala trasera a:

-       Tener el nombre de la aerolínea en azul oscuro en ambos laterales del avión.

-       Tener el nombre de Egyptair en árabe en los motores.

-       El ala trasera estaba revestida con varias tonalidades de azul junto a una imagen de Horus de color blanco.

Nadie se percató de este suceso hasta aterrizar en el Aeropuerto Internacional de El Cairo. Cuando el director ejecutivo de la aerolínea se dio cuenta del cambio, decoró todos los aviones al nuevo estilo, y, también, cambió el logotipo de la aerolínea, pasando a ser Horus.

Y esta es la razón por la que el logotipo de Egyptair es Horus.

Santi Millán

Santi Millán Pérez, 2ºESO A

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