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Cartas al cielo

Querido papá:

Esta es una de las muchas cartas que te sigo escribiendo prácticamente a diario, pues algo dentro de mí me anima a hacerlo. Es la forma que he encontrado de mantenerte más cerca de mí. Te cuento mis miedos, te hablo de mis sueños, te pregunto consejo, y aunque sé que mientras lo hago me estás tomando la mano, no logro acostumbrarme a que no vaya a haber una respuesta. A veces incluso he cerrado los ojos creyendo que sucedería, que escucharía tu voz susurrándome lo que necesitaba que viniera sólo de ti, pero al abrirlos me he dado de bruces con la realidad.

Nunca reuní el valor suficiente para decirte lo mucho que te quería, o al menos no todas las veces que lo merecías, y ahora lamento no poder hacerlo. Sabía que me pasaría, tú siempre hablabas de la importancia de valorar el momento y expresar lo que sentíamos, porque quizá algún día sería tarde, ¡cuánta razón tenías!…Si sólo pudiera verte una vez más, te abrazaría tan fuerte que no dejaría que te fueras, pues ni te imaginas lo mucho que te echo de menos.

Cuando te fuiste tuve miedo de que el tiempo arrasase con el recuerdo de tu risa, con la profundidad de tus ojos verdes, con el tacto suave de tu pelo oscuro entre mis dedos. Ahora ya le perdí el temor a ese insaciable gigante que desea pasar a toda costa, a veces sin piedad…Le maldigo por no haberme permitido disfrutar más de ti, pero a la vez, no puedo más que agradecerle que me ofreciese 23 maravillosas primaveras a tu lado. Sé que la eternidad hubiera sido insuficiente para nosotros, hubiéramos querido mucho más, pero como leí en un precioso libro, “tú nos diste un infinito en estos días contados”. El tiempo, lejos de lo que creí hace ya siete años, no se ha llevado ni un ápice de tu esencia, tu recuerdo sigue tan vivo como cuando estabas aquí, porque tengo la certeza de que el amor te mantendrá siempre con nosotros.

Ojalá sigas acompañándome en este impredecible camino…Te quiero con todo mi corazón. Siempre tuya, siempre mío, siempre nuestro.

“Te espero cuando miremos al cielo de noche: tú allá, yo aquí”. Mi estrella bonita.

Aida Pastor Beneyto

Buenas Patri, hace un montón que no hablamos. Espero que allí donde estés te estén cuidando como te mereces, te echamos mucho de menos por aquí, echamos de menos lo buena persona que eras, tu presencia, pero, sobre todo, echamos de menos esa fuerza y esas ganas de vivir que trasmitías a todos los que te rodeaban, porque todavía no he conocido a nadie con una pasión por la vida como tú, aprovechaste hasta la última fuerza que tuviste para hacer las cosas que te gustaban y apasionaban, todavía recuerdo el último fin de semana que te vi en Jávea, lo miraste todo por última vez sabiendo que no ibas a volver. También recuerdo el día en el que te fuiste, cuando vi a mi madre entrando por la puerta llorando mucho se me rompió el corazón, me imaginaba, pero no lo quería asimilar y yo se lo negaba y le decía que era una broma de muy mal gusto, pero no, te habías ido de verdad, ya no te volvería a ver.

Nos acordamos mucho de ti en mi casa, aunque no eras familiar directo para mí eras como mi tía, ya que tú y mi madre se podía considerar que erais hermanas, ella es la que más te echa de menos, pero siempre te recuerda como una gran amiga y como una gran persona, y eso es con lo que hay que quedarse.

Solo te escribía para contarte lo que te echamos de menos y lo bien que nos van las cosas y lo felices que somos las tres ahora mismo.

Un abrazo muy fuerte y espero que nos volvamos a ver pronto.

Blanca Pérez Beneyto

Querido abuelo:

Hace mucho tiempo que ya no estás conmigo y te echo mucho de menos. Te escribo esta carta para contarte cómo voy hoy en día. La verdad es que me va bastante bien, tengo amigas en el colegio y fuera también.

Ahora estoy en el instituto. En un futuro me gustaría ser algo que tenga que ver la física y química, aunque aún no lo tengo claro.

Te echo mucho de menos, ya que por pocos años que tuviera cuando te fuiste, tengo muchos recuerdos junto a ti. Me he guardado un boli tuyo que me diste, sé que no vale nada porque es de propaganda y está roto, pero para mí tiene un gran valor sentimental.

Muchas veces cuando estoy con la abuela y me cuenta cosas que hacíamos tú y yo me da pena, porque no me acuerdo y eso me da rabia porque parece que me haya olvidado de ti y no es verdad.

Muchas veces se habla de ti en casa y suelen decir que, de toda la familia, tú sí que tenías favoritas, una de ellas era Mónica porque es muy cariñosa, pero de nieta siempre he sido yo, cosa que nunca he entendido, siempre he pensado que era porque fui la primera y en parte eso también me destroza, porque sé que también querías a las demás, pero conforme iba creciendo seguía siendo tu favorita y no veo lo que viste de especial en mí.

Siempre me dijiste que yo era una “flamenca” porque me movía mucho de pequeña y no conseguías ponerme los pañales y eso hoy en día me hace mucha gracia, incluso tengo unas zapatillas de estar con esa palabra, simplemente porque tú me lo decías mucho.

Aparte de mí hay mucha gente en la familia que te echo de menos ese día, ese viernes. Papá tuvo que ir seis meses a una psicóloga y a mí cuando me lo dijeron no podía ni respirar, sólo podía llorar. Se te quiere.

Con mucho cariño, Irene.

Irene Villar Garrigós

Aún recuerdo aquellos eternos y a la vez fugaces segundos tan amargos en los que te marchabas lejos de todos nosotros mientras nos deshacíamos en lágrimas, recuerdo ese hospital en el que todas las mañanas de verano íbamos a visitarte, cuando subía a casa de mi tía Asun a verte y estabas tan malito, me dolía tanto ver así a mi tío favorito, al que más quería…

Te marchaste demasiado pronto, yo era muy pequeña, rondaba los seis o siete años. Para mí, era una situación tan difícil de comprender, cómo de repente dejaste de hacer esas bromas tan tuyas que tanto me gustaban, y pasaste a debilitarte poco a poco. Y cómo cada mañana iba a verte a un hospital que recuerdo con tanta amargura…Poco a poco, fui haciéndome mayor, y ya comprendí el porqué de tu pérdida, y era inevitable no llorar a escondidas, sabiendo que no volvería a verte más.

Echamos tanto en falta tus bromas, tus pellizcos, tus cosquillas hasta que acababa en el suelo sin poder parar de reír, sabías cómo sacarnos una sonrisa de oreja a oreja a cada uno de nosotros. Todavía puedo recordar el sabor y el olor de tus recetas tan maravillosas que tanto nos endulzaban, tengo tu imagen de esos veranos en el huerto de casa con tu atuendo de cocinitas ,” pantalón y delantal sin camisa” preparando una gran paella para todos, arroz a banda o arroz con bogavante, ¡Todas te salían exquisitas! y después un buen postre preparado por ti, tenías gran variedad, pero mi favorito era tu “couland“ de chocolate. Echo de menos esas largas tertulias en las que tú compartías largas conversaciones con los mayores y jugabas con nosotros al mismo tiempo, así eras tú, podías hacer muchísimas cosas a la vez, y todas con gran maestría y vitalidad.

Cuando venías a nuestra casa y te quedabas con nosotros, con Carla con Sergi y conmigo, nos contagiabas tu felicidad absoluta, tu escandalosa risa cuando no parabas de hacernos rabiar a mí hermano y a mí ya que éramos los más pequeños de la casa. Y cuando te emocionabas al cantar tus canciones favoritas de Joaquín Sabina, canciones que tengo grabadas en mi memoria gracias a ti. Y te echamos de menos a ti Rafa, notamos tanto tu ausencia en todas las cenas y comidas familiares, en las navidades que pasamos todos juntos, en los viajes en los que tú nos organizabas el día repleto de actividades llegando al final del día agotados pero con la satisfacción de haber pasado un día genial e inolvidable. Y en los eternos veranos en la playa y los cafés en el “Topete” todos juntos. 

Sé que ahora estarás en algún lugar del cielo, de nuestro cielo, observándonos y cuidando de todos nosotros. En mi corazón guardo el sentimiento de añoranza por no haberte podido disfrutar todos estos años, estoy segura que hubiéramos compartido grandes momentos.

Te echo mucho de menos Rafa, siempre juntos. 

Claudia Juan Beneyto

Querido abuelo:

Cuánto tiempo sin escribirte… Parece que fue ayer, cuando estabas cenado conmigo, viendo esos maravillosos documentales que tanto nos gustaban, o riéndonos mientras me enseñabas a jugar al dominó.

Tengo tantas cosas para contarte… La verdad es que me gustaría saber, si desde ese lugar donde estas puedes verme, si puedes oírme e incluso ponerte a mi lado sin que yo me dé cuenta.

Quiero que sepas que, pese a que ya no estés conmigo, cada día pienso un poquito en ti y que cada partido que juego, te lo dedico (beso mi mano y levanto el dedo).

La abuela está bien, siempre me regaña por no sentarme bien, como lo solías hacer tú. También me cuenta vuestras maravillosas aventuras de cuando erais jóvenes e ibais a la playa.

Todavía recuerdo esas noches, en las que tenía miedo, tú te sacrificabas por mí y venias a darme un beso y a contarme un cuento.

Abuelo te prometo que cada día intento ser una persona mejor. Intento ayudar en casa, ir a ver a la abuela, ayudarla en lo que le haga falta

En el tenis y en los estudios me esfuerzo: ¡Claro está que no todo siempre me sale bien!

Espero que estés muy orgulloso de mí.

¡Ojalá algún día puedas leer esto para saber lo mucho que te quiero, abuelo!

Te echo de menos.                

                       Carlota Verdú Seguí

Quería preguntarte cómo estás ahí arriba, yo supongo que estarás muy feliz al vernos a todos muy bien, aunque no como antes, porque nos faltas tú en nuestras vidas.

Cada vez que miro al cielo me acuerdo de ti y pienso, ojalá estuviera él aquí. Sobre todo cuando me peleo con la mamá, que tú siempre hacías todo lo posible para no enfadarnos y que estuviéramos bien.

Muchas veces pienso en aquel 24 de agosto de 2017 a las 19:00 h, en el momento en el que me dijeron que habías fallecido. En ese instante sólo quería morirme yo también, al pensar que no te había visto en todo el verano, menos mal que un día antes pude hablar contigo, me acuerdo perfectamente de aquellas palabras que me dijiste : hoy nos quedaremos la abuela y yo en casa porque estamos los dos con dolor de barriga. Yo te dije todo lo que iba a hacer durante esas semanas.

Para mí la noche que me lo dijeron fue eterna, no pude dormir ni un segundo, yo pensaba que mi madre me llamaría a media noche para decirme que te habías despertado, porque como fue todo tan rápido, de un día para otro, no me lo creía. Y pensaba que ese momento nunca llegaría, pero llegó.

Al la mañana siguiente ya fui con mi madre para cambiarme de ropa, porque yo estaba en la caseta de Carolina y no tenía ropa para el entierro. Cuando entré al tanatorio y te vi ahí dentro lo único que hice fue irme con la abuela y llorar las dos juntas delante tuya, pero yo no quería que me vieses así y decidí irme a llorar al aseo.

Cuando ya nos fuimos a la iglesia, para mí fue el peor momento porque no podía llorar mucho, estaban todos en silencio y no quería que se me escuchara por toda la iglesia.

Durante dos semanas, estuve muy mal, entre eso y que ya no iba a ver más a una amiga de la urbanización, fueron las dos peores semanas de mí vida. No bajé a la piscina durante tres días y no fui a ningún sitio, solo iba de mi habitación al salón y del salón a mi habitación.
Ahora, cuando voy a misa y dicen tu nombre en alguna misa especial siempre se me cae alguna lágrima al recordarte, porque para mí siempre has sido muy importante.

Muchos días de lluvia me acuerdo de ti, siempre subías a por mi hermano y a por mí para llevarnos al colegio y si hacía falta íbamos a por algún amigo para que no fuera él solo.

Hay tantos recuerdos y tantos momentos que hemos vivido juntos, que siempre que los recuerdo rompo a llorar, también me acuerdo de cosas que me decías y nunca te hacía caso, pero ahora me acuerdo y digo: cuánta razón tenía mi abuelo.

Para mí siempre serás un ejemplo a seguir, por todo lo que hacías.

Bueno, pues espero que tú nos sigas queriendo igual que antes, nosotros te recordamos en todo: en las comidas familiares, Reyes Magos, todos los cumpleaños, en absolutamente todo.

Espero poder darte un gran abrazo pronto y poder contarte cosas que han pasado durante este tiempo que no has estado.

Te quiero mucho abuelo.

María Valero Navarro

Estimado yayo grande:

Hace tanto tiempo que no estás…

Llevo días evitando dedicarte esta carta porque cuando te pienso me pongo muy triste, intento recordarte como estabas antes de enfermar, aunque siempre que te recuerdo, apareces en mi mente, tumbado en la cama del hospital mientras Valeria, Víctor, Alicia y yo nos hacíamos fotos contigo con nuestra cámara favorita, la de Barbie, ¿recuerdas? Esos son mis mejores recuerdos tuyos, de los pocos que me acuerdo. Sé que aún tenemos esa cámara, pero no sé dónde, ojalá encontrarla para verte en esas fotos tan feliz como eras con todos tus hijos, nietos y nosotros, tus bisnietos, aunque te faltara tu mujer, la yaya Amparito, que yo ya no conocí. Éramos tan felices de verte tan contento aunque ya estuvieras mayor y en la cama del hospital casi sin poder levantarte para ir al baño…

Ojalá estuvieras aquí, para ver cómo nosotros, todos, hemos crecido, también hay nuevos en la familia, como Marc y Arnau, que han traído mucha felicidad a la familia, aunque desde que ya no estás también han pasado otras cosas malas, como, por ejemplo, cuando hace dos años Noa falleció y hace un mes, Tarzán también, y Tigre hace tres… Estoy segura que te acordarás de ellos, por lo menos de Noa, que, si no recuerdo mal, corría por tu casa cuando íbamos a verte allí antes de enfermar. Cada día paso por tu casa para llegar a la mía y te recuerdo a ti, sentado en el sofá, viendo la tele… Aunque claro, eso solo son imaginaciones, ya que no te puedo ver físicamente.

Y todavía recuerdo el día que te fuiste de nuestras vidas, ese que una mañana me llamaron por megafonía en el colegio para decirme que bajara a recepción, ¿sabes qué me dijeron?, que me quedaba en el comedor del colegio a comer, ¡era lo que más odiaba! Y cuando llegué a casa por la tarde, por si el día ya me había ido mal, me dieron una noticia peor, que habías subido al cielo con la yaya Amparito, y…¿sabes cómo te imaginé mientras lloraba? Con una maleta y todas tus cosas subiendo para reunirte con tu mujer, a la que tanto amabas. Te imaginé muy triste, pero cuando me dijeron que ibas a ser tan feliz allí arriba, yo me alegré un poco.

Solo deseo que la vida nos junte otra vez, en el cielo, dentro de muchos años, cuando me toque a mí subir, para encontrarme contigo, con Noa, con Kiko, Kika, Tarzán, Tigre y con todos lo que estéis allí. 

Te quiero y te echo de menos, un abrazo, como los que te daba cuando aún te podía tocar.

Natalia de Juan Pastor

Estimada abuela Luisa:

Te escribo para hablarte de cómo va todo por aquí, afortunadamente va bien. En los estudios estoy esforzándome para obtener buenas notas y que los profesores tengan de mí buenas impresiones.

Tu hijita Gloria, a la que tanto querías, sigue siendo igual de buena como tú le enseñaste, bueno yo sinceramente creo que en nuestra familia no hay ninguna maldad por parte de nadie porque siempre nos habéis inculcado muy buena educación y os habéis esforzado para que siempre la familia esté unida y seamos todos una piña inseparable.

Tu nieto Azael está pensando en independizarse y Cosme {Cosmín} está a punto de sacarse aquel título que tanto ha deseado tener desde que era joven, que es ser neurocirujano.

Ahora voy a hablarte sobre tu hija Mari Carmen, que hace unos años abrió una tienda de decoración, aquella que tanto soñaba tener para hacer detalles, manualidades, en fin, para expresar todo ese arte que ella lleva dentro.

Y sobre tu hijo Jose Manuel, yo creo que sigue igual que cuando nos dejaste, con su trabajo pintando en la fábrica y por las tardes yendo a la caseta a trabajar el huerto que tan buenos frutos da en temporada.

Ahora para terminar voy a hablarte sobre tu hijo Daniel, que hace poco dejó la empresa a su hijo Daniel. Tu hijo está a punto de ser abuelo otra vez porque su hija Elena va a tener un bebé.

Creo que no se me olvida nada, y si es así tan pronto me acuerde volveré a escribirte.

Te quiero YAYA.

EL TEU NETET ALEJANDRO.

Alejandro Juan Martínez

Yayos, os fuisteis tan pronto y tenía tantas cosas que deciros, enseñaros y vivir con vosotros.

Os quiero muchísimo y os echo mucho de menos, daría lo que fuera por daros un último abrazo o beso.

También me gustaría daros las gracias por todo lo que hicisteis por mí y gracias por seguir cuidándome allí donde estéis, porque sé que desde allí arriba me seguís cuidando y ayudando como siempre habéis hecho.

Me acuerdo mucho de vosotros, todos los veranos en la casita, las comidas en Pastamanía, cocinando con la yaya o en el bancal con el yayo.

Yo estoy bien, ahora estoy estudiando tercero de la ESO. Me han comprado un perro que se llama Lucca. Con el colegio nos vamos de intercambio a Sicilia en febrero y en abril nos vamos a nueva York y me hace muchísima ilusión.

En un futuro no sé qué estudiaré, si algo relacionado con los niños o medicina, la verdad es que no lo sé.

Y bueno, simplemente gracias por todo lo que habéis hecho por mí y me habéis enseñado, ya que hoy en día soy quien soy gracias a vosotros, así que gracias.

Os quiero mucho. Natalia.

Natalia León Guerrero

Yayo te quería decir que todos te echamos de menos, la yaya ha vuelto a conducir, el primo y mi hermano siguen igual que siempre y no paran de crecer. Mi madre y la tía se apoyan para ayudar a la abuela en todo y yo…

Aún me acuerdo de cuando iba contigo de pequeña a almorzar y te pedía yo el café, de cuando venías a recogerme al cole y me hacías la niña más feliz del mundo, cuando iba a comer los domingos a tu casa y me gustaba sentarme a tu lado y apoyarme en tu hombro, o cuando fuera por la razón que fuera me llevabas a todos sitios y me ayudabas en todo. Pero sobre todo gracias por cuidarme, estar a mi lado y ser el pilar fundamental de mi vida.

Tu nieta Victoria.

Victoria Ortiz Gisbert

Hola abuelo, ¿estás ahí? Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos pero, aun así, sigo recordándote y tus consejos y palabras siguen grabados en mi mente y corazón. A veces hago memoria y te recuerdo, pienso en las ganas que tengo de volverte a ver y en las ansias que tengo de retornar a aquellos días de verano en la que era yo la que te abría la puerta de la habitación y te decía: ¨Abuelo, ya estamos todos despiertos, baja a desayunar”. Verás. . . quizás estas no sean las mejores palabras que jamás te hayan dicho o te vayan a dedicar, pero me suele costar trasmitir lo que siento, por lo que esta vez, para ser clara, te diré lo que quiero:

Quiero volver a estar junto a ti, y volver a verte. Muchas veces pienso en cuando te ayudaba con aquel huerto que sembrabas en la parte derecha del jardín y en cómo me enseñabas los distintos tipos de plantas o verduras; ahora, cuando miro hacia ese rincón solo veo viejos recuerdos y un aparcamiento para coches. La fábrica ha ido aumentando en tamaño y, poco a poco, eso ha ido quitando gran parte de lo que antes era nuestro jardín. Ya no hay tierra, ni plantas y ni siquiera queda un rastro del gigantesco árbol de morera que cuidábamos, tampoco queda nada del árbol de nísperos que tanto te gustaba, solo queda la entrada y el almendro. Quiero volver a pasear contigo, dar la vuelta a la manzana y jugar en los parques cercanos junto a ti. Añoro ayudarte cuando no podías andar, echo en falta recogerte el sombrero del suelo cuando se te caía debido al aire y también me entristece saber que ya no puedo ser nunca más tu consejera de moda respecto al bastón que debías usar según la ropa que utilizabas ese día. Pero sobre todo, sigo queriendo aprender contigo. Tengo tantas dudas, tantas preguntas y tengo tantas ganas de agradecerte todo lo que me diste que daría media vida para volver a verte, hablarte, sentirte, llorar a tu lado y, finalmente, despedirme como es debido, no pude hacerlo en su tiempo. Quiero recordarte que es gracias a ti por lo que todos tenemos tanto que demostrar, tú nos enseñaste lo que nos gustaba y lo que actualmente hace que sigamos adelante, nos enseñaste el arte, el arte de expresarnos mediante la música, la poesía, el dibujo. . . Si solo pudieras vernos estarías orgulloso de nosotros. Adrián está en la banda y se está dedicando a la música como tanto quería, Ana está en su último año de animación digital y Elena está estudiando fotografía. Dejaste marca en cada uno de los nuestros, es decir, de los tuyos, de tu familia.

Sobre mí, sigo siendo la misma ¨pequeñaja¨ que conocías, sigo siendo igual que esa niña que más que una niña aparentaba ser una cabra loca. Sigo teniendo los mismos sueños y sigo aspirando a ser lo mismo que quería ser de pequeña, pero, con más ganas de crecer. ¿Recuerdas cuándo me decías que te encantaría verme tocando el violín? ¿O cuándo dijiste que querías ser quien cogiese mi ramo de flores cuando me casase? Bueno, los años no perdonan a nadie, pero me aseguraré de al menos estés presente cuando algo de eso pase, presente en mi corazón. Prometo recordarte cuando triunfe, cuando me pase algo importante, para que así pueda llegar algo de lo que yo viva y puedas ver cómo crezco, cómo crezco como persona gracias a ti.

Allí donde estés, espero que mis palabras te lleguen y que de una vez por todas sepas lo que siempre te quise decir, lo que llevo pensando todo este tiempo y lo mucho, muchísimo que todos te amamos. Gracias por todo, abuelo.

Irene Carbonell Prieto

Hola abuelos,

¿Cómo estáis? Bueno, ya sabéis que ahora no estamos el todo bien por lo de la abuela y quería pediros que le deis fuerzas para seguir adelante y ayudar a que se ponga bien.

También quería deciros que, aunque haga ya bastante tiempo que nos dejasteis, en la familia os seguimos echando mucho de menos y nos gustaría poder veros otra vez y espero que algún día podamos encontrarnos y tener una de esas comidas familiares tan divertidas que teníamos.

Como ya sabéis, este año estoy en el Hércules y quería daros a los dos las gracias por inculcarme esta pasión por el fútbol.

A ti, abuelo Paco por enseñarme a rematar de cabeza aquellas tardes después del colegio que íbamos a la cochera, y a ti, abuelo Joaquín por llevarme al Rayo desde bien pequeñito y jugar al fútbol conmigo.

Por todo eso que hicisteis por mí, quiero que sepáis que voy a hacer todo lo posible por lograr mi sueño que sé que es lo que vosotros queréis para mí. Y sé que vosotros desde ahí arriba también me vais a ayudar a lograrlo.

Os echamos mucho de menos.

Ximo León Gisbert

Hola primo querido:

Nos dejaste, casi hace 14 años, cuando yo tan solo tenía 6 meses. Siento una profunda tristeza por no haber podido convivir más tiempo contigo.

Sigo sin entender por qué te fuiste cuando solo ibas a cumplir 2 añitos. No entiendo cómo alguien que todavía no ha empezado casi a vivir, ya tiene que morir.

Mis padres me han hablado mucho de ti y dicen que eras un niño precioso con cara de ángel y pelo rizadito. Sé que tú y yo habríamos compartido muchos momentos de juegos, risas, etc…

Sólo espero que allí donde estés seas feliz y que siempre me protejas. Te echo de menos.

Te quiero, Ferran.

Ferran Valero Ruiz

Hace más de 8 años que te fuiste de mi vida, abuela, pero todavía te recuerdo perfectamente.

Recuerdo las veces que me hacías la comida o, simplemente las veces que pasaba un rato contigo.

Recuerdo el día que mis padres me dijeron que nunca más iba a volver a verte, fue una de los días más tristes de mi vida.

Me hubiese gustado que vieses la primera vez que aprendí a montar en bicicleta, la primera vez que entré en el colegio entre otras muchas más cosas.

Siento no poder despedirte como lo merecías, no ir a verte cuando estabas a punto de entrar al quirófano, pero por eso lo hago con esta carta.

Si todavía siguieses con vida me hubiese gustado ir a verte a tu casa de después del colegio, pasar contigo un rato, me hubiese gustado que pasaras con nosotros la Navidad, fin de año, etc.

Tristemente esto no va a volver a suceder, pero por eso allá desde donde me veas o me escuches quiero que sepas que te quiero, abuela.

Héctor Carbonell Beneyto

Hola abuelo, ya hace un año y medio que te fuiste y aquí han cambiado algunas cosas, bueno, no tantas. Yo ya he pasado a tercero de la ESO, Hugo ha pasado a sexto, y en un año pasará a primero de la ESO, Román igual y Adri ya pasará a primero de primaria, está echa un bicho…

Te echo mucho de menos, me acuerdo de ti muy a menudo, sobre todo cada vez a la del sálvame, que ahora es jurado de Got Talent también. Han quitado Pasapalabra, ya no tendrías con qué entretenerme…

Hemos cambiado tu habitaciones ahora está la play de Hugo, que, por cierto, ya no habla alemán como antes… Me acuerdo mucho de ti y aún tengo la espinita del día que faltaste por ir a verte y no haber estado el suficiente tiempo contigo. El recuerdo de ese día me hace sentir muy mal.

Te echo de menos, te quiero mucho, tu nieta mayor, Paula.

Paula Cruz Benito

En la actualidad en mi familia solo se ha muerto una persona mientras yo he estado vivo; esa persona es mi bisabuela. Siempre cuidaba de nosotros y era muy simpática. Ella tenía noventa y cuatro años. Un día estábamos comiendo mis padres, mi hermana y yo en mi casa y me dijo mi madre, la abuela Rosa ha muerto, hace diez minutos. Y lo sentí mucho. Tenía cinco años y no sabía con certeza que pasaba, pero hoy en día la echo mucho de menos.

Esa noche me acosté un poco tarde pensando en ella. Al día siguiente tenía miedo de ir a casa de mi abuela, ya que estaría muy mal. Mi abuela estaba triste, aun así nos hizo todo lo que queríamos para comer. Yo echaba mucho en falta la existencia de mi bisabuela. Ella siempre que me hablaba no le hacía a veces mucho caso, porque me repetía las cosas y estaba un poco sorda, pero hoy en día me he dado cuenta de que el tiempo pasa y puede ocurrir cualquier cosa, por eso ahora valoro mucho a mi abuela y a mi abuelo ya que son más mayores. Intento dormir siempre con ellos y cuando voy a dormir a su casa me dice; ¿quieres dormir en la habitación de la abuela Rosa?, porque ella siempre dormía ahí. Yo cuando me dicen eso siempre pienso en ella ya que la echo en falta, la mayoría de veces me acuesto ahí.

Si pudiera mandarle un mensaje sería: abuela te echo mucho de menos, no te valoré mucho, ya que era pequeñito pero ahora te echo en falta, espero que lo entendieras y ojalá estuvieras aquí. Adiós abuela.

Iván García Peralta

Hola yaya Juani:

Hace ya un año que no estás con nosotros, pero te llevo siempre en mi corazón.

Te escribo esta carta para contarte cómo nos van las cosas, ya que han cambiado mucho. Los titos y nosotros nos estamos turnando para ir a cuidar al yayo y cada dos semanas vivimos en tu casa, ya que fue un duro golpe para él  y se quedó muy triste, por eso vamos a hacerle compañía. Durante este año, Álvaro tomó la comunión en mayo y lo celebramos por todo lo alto, como la ocasión lo merecía, te eché de menos porque estuvimos todos y faltaste tú, pero a la vez estuviste presente y aparte me acordé de ti porque te hacía mucha ilusión por ser tu nieto más pequeño y tú y yo teníamos todos los detalles preparados.

La tata María del mar se ha ido una temporada a trabajar a Marruecos, la tata María ha encontrado un trabajo y está ahora haciendo un máster, has tenido otro bisnieto llamado Alejandro y los demás están muy bien y siguen con la vida que tú conociste.

También este año me eché un amigo y no funcionó, como ya me decías tú “muy linda, muy bella pero no hay quien cargue con ella” cuánta razón tenías. En verano fuimos a tu Córdoba tan querida y visitamos tu hogar de la infancia y también fuimos a ver a tu San Rafael, del que tanto nos hablabas y pusimos una vela para que cuidara de ti.

Este mes celebre mi cumpleaños con todos y he ido dos veces a verte, lloré mucho y yo sé que eso a ti nunca te ha gustado, pero no lo puedo evitar cada vez que me acuerdo de ti y te prometo que la próxima vez intentaré ser más fuerte e ir más feliz.

Este puente vienen todos, ya que es el día de todos los Santos e iremos a verte.

Te doy las gracias por todo lo que has hecho siempre por mí, eres mi ángel que siempre está ahí cuando todo parece que se rompe en mil pedazos. Te echo mucho de menos, un fuerte abrazo, que sepas que te quiero mucho y que siempre te llevo en mí.

                                                                                                                      Elisabeth Carrasco Mariel

Cartas al cielo

Todos los días son buenos para decirles a las personas que queremos lo que sentimos por ellas, porque estén donde estén, el recuerdo de lo que fueron siempre vivirá en nosotros. Y si tenemos la inconmensurable suerte de seguir sumando momentos a su lado, no hay que desperdiciar la oportunidad de decirles lo importantes que son en nuestra vida.

A todos y todas ellas, nuestro más sentido homenaje.

Querido papá:

Escribirte esta carta me traslada a mis primeros días en Madrid, cuando lo único que me robaba un pedacito de esa fría soledad era leer una de tus cartas. Recuerdo llegar a casa y abrir nerviosa el buzón para encontrarme con ella, tu caligrafía curva, tus palabras llenas de poesía y tu voz leyéndolas al ritmo que mis lágrimas empapaban el papel. Aún hoy las conservo todas, con sus renglones borrosos y su textura arrugada por el tacto de mi piel, pero con la misma esencia, con la misma luz. Ni te imaginas las veces que mis dedos han acariciado los bordes de cada una de tus frases, mientras mi mente vagaba libre por el tiempo compartido. Siempre he procurado encontrarte de nuevo a mi lado al repasar con detalle lo que entonces me decías, y no puedo evitar preguntarme qué me dirías ahora, aunque en el fondo lo sé. Te conozco tanto que si cierro los ojos sé que puedo escucharte…

Me gustaría poder contarte tantas cosas en esta carta, pero estoy tan segura de que estás conmigo, que sobran los pormenores…Aunque añoro tu forma de reír, nunca he conocido a nadie con una sonrisa tan franca, tan natural y tan contagiosa, daba igual el motivo, el caso es que, si tú reías, todos terminábamos haciéndolo sin poder parar. Me falta tu sentido del humor, tan genuino, tan tuyo, tan espontáneo, a veces siento que mi risa está falta de ti, como mi yo, que se quedó huérfano de una mitad que se fue contigo para siempre…

Te echo de menos, no sé si el tiempo ha magnificado la ausencia o si conforme me hago mayor te necesito más. No me acostumbro a que los días pasen sin ti, ni a volver a los sitios que descubrí contigo, porque ilusamente te sigo buscando en el banco en el que me esperabas cuando salía de las prácticas para regresar a casa enfrascados en una conversación que sólo nosotros entendíamos. No me acostumbro a no sentir tu brazo por detrás de mi espalda mientras veíamos una serie, a no comer la pizza que hacías los domingos…Ni soy capaz de escuchar las canciones que me hiciste amar, pues cada nota me devuelve al instante en que mis pasos se posaban tranquilos sobre tus zapatones (como yo los llamaba entonces), y, sencillamente, me dejaba llevar.

Teníamos sueños, teníamos planes, y sé que intentaré hacerlos realidad por ti, pero ya no brillan, ni laten como cuando los concebimos, porque tú eras el motor de muchas de esas ilusiones, y contigo se fue su esperanza.

Te quiero tanto papá, quizá no te lo dije todas las veces que merecías escucharlo…Nos faltaron segundos, pero los que tuvimos me ayudan a seguir hoy mirando hacia delante. Y quién sabe, tal vez algún día, retomemos lo que dejamos a mitad, y pueda darte ese abrazo que guardo con impaciencia en mi corazón.

Te quiero hoy, mañana. Por siempre, todavía.

Aida Pastor

Carta a mi abuelo Pedro:

Hola abuelo, me gustaría que, desde dondequiera que estés, estuvieras leyendo esto. Sé que no te llegué a conocer, pero me han hablado muy bien de ti, y de cómo cuando yo nací, me cogiste en brazos con la poca fuerza vital que te quedaba, y pocas semanas después de eso, falleciste y no pude llegar a conocerte y apreciarte como seguro que lo merecías. Me encantaría escribir esta carta emocionándome y añorándote, pero como ya he dicho no llegué a presenciar tu carácter y tu forma de ser.

Siempre que he preguntado cosas sobre ti he recibido una respuesta positiva y he escuchado cosas admirables por tu parte, como ayudabas a tus hijos y a tu familia en general. Según me cuenta mi padre, dabais largos paseos por el campo, le enseñabas a diferenciar gran variedad de plantas, a buscar los famosos caracoles de sierra, pero sobre todo a amar la naturaleza. Todo esto me hace pensar que también a mi me hubiera gustado dar algún paseo  y tener largas conversaciones contigo, y estoy convencido de que muchas cosas habría aprendido de ti. Me cuenta mi abuela, tu mujer, que han sido muchos años los que estuvo junto a ti, y que nadie que ella haya conocido ha sido mejor persona que tú. Te puedo decir que desde que nos dejaste, no ha dejado de pensar en ti. ¿Sabes? Incluso uno de tus vecinos, que seguramente sería uno de tus mejores amigos, muchas veces me menciona los buenos momentos que pasasteis juntos. Bueno, en realidad, creo que todo tu pueblo, Tibi, te considera hoy todavía una gran persona, lo cual me hace sentir realmente orgulloso. Y también, escribir esta carta me hace reflexionar sobre cómo hubieran sido las cosas si ahora mismo siguieras con nosotros, todas aquellas conversaciones y paseos serían una realidad, te apreciaría y te querría como toda la gente que me ha hablado de ti, y muchas veces me pregunto lo que sentiste al saber que nací y que posiblemente no pasarías todo el tiempo que te hubiera gustado conmigo. Y, si lees o sientes esto de alguna manera, me gustaría saber, ¿sientes la misma sensación que yo?, ¿también te gustaría estar conmigo y conocerme?

Nacho Sola

A mi abuela:

Supongo que nadie en el mundo olvida la pérdida de algún ser querido. Yo no conocí a mi abuela por parte de madre. Tenía 3 años cuando le diagnosticaron una enfermedad. Nunca se me olvidará el momento en el que vi volver a mi madre del hospital y ver cómo lloraba día tras día sin entender el porqué. Ella me decía que mi abuela se había ido de vacaciones a un sitio súper especial y que tardaría unos cuantos años en volver. Cuando cumplí los 5 años, seguía preguntándome cuándo volvería y qué recuerdo me iba a traer de allí. Mis padres me cuentan que a los pocos meses de fallecer, en las comidas familiares, solía ponerme la peluca de mi abuela y preguntar a mis tíos “¿A que no sabéis quién soy?”.

Recuerdo sus caras, mirándome con una expresión alegre y a la vez triste. Siempre que hablamos de ella, mi madre me cuenta que le encantaba cuidarme por las tardes mientras mis padres trabajaban, que siempre me compraba un detalle fuera donde fuera y que le encantaba abrazarme.

Solíamos celebrar parte de la noche de “Los Reyes Magos” en casa de mis abuelos. Era mi lugar favorito para recibir los regalos, porque aunque fuera muy pequeña, me sentía más a gusto con la mayor parte de mi familia alrededor. Desde que mi abuela falleció, no hemos vuelto a celebrarlo allí, ni ninguna de las cosas que solíamos hacer.

La echo muchísimo de menos a ella y a los momentos a su lado. Ojalá hubiera podido llegar a conocerla mejor y haber podido disfrutar un poco más de su compañía. Pero en la vida no podemos elegir cuándo debe irse algún ser querido. Y espero estar preparada para cuando vuelva a pasar, ya que esta vez sabré que no se han ido de vacaciones.

Aitana Tortosa

Estás en mi corazón y siempre lo estarás:

Esta redacción se la voy a dedicar a mi abuela Elvira, ya que es una de las personas más importantes de mi vida y siempre lo será, que esté aquí o en el cielo, pero siempre en mi corazón.

Mi abuela es una persona súper simpática, valiente, siempre se ofrece a intentar ayudar a los demás y se deja la piel intentando hacer las cosas lo mejor que sabe o lo mejor que puede. Le gusta sacarle una sonrisa a las personas, no le gusta que la gente se preocupe mucho de las cosas si no son extremadamente importantes. Ella dice  que siempre habrá una solución más fácil o más difícil y que hay que intentarlo cueste lo que cueste. Siempre que le haces falta está ahí.

Me ha enseñado muchas cosas como que valoremos todo lo que tenemos y que no pidamos más cosas, ya que con lo que tenemos, nos sobra para vivir, y no tenemos que estar enfadados por eso. Nos tenemos que acostumbrar a que las cosas en la vida no nos las regalan, ni nos las dan, nos las tenemos que ganar y conseguir, ya que hay gente que está en situaciones peores que las nuestra, pero siempre tienen una sonrisa de oreja a oreja, pase lo que pase tenemos que agradecer nuestra vida y a las personas que más queremos y no las cosas materiales.

Siempre está feliz, me ha dicho que siempre tenemos que estar contentos y no quedarnos estancados cuando las cosas no salen como nosotros queremos, sino que hay que dar un paso adelante y seguir intentándolo una y otra vez hasta que al final salgan. También que no hay que ir aparentando lo que tenemos o dejamos de tener, porque a nadie le importa.

Ha pasado por muchas etapas fáciles, pero también difíciles: cuando su hermana murió por una operación de corazón, cuando mi madre estaba embarazada de mí y le detectaron cáncer, pero lo afrontó lo mejor que pudo.

Para finalizar, me encanta pasar tiempo con ella, salir del colegio y comer con mis abuelos y contarle mis cosas, me gusta ayudarla los sábados cuando va a comprar al mercado, y a ella lo que más le gusta es estar con su familia.

María Guillem

Querida abuela,

Hace mucho tiempo que o hablaba contigo, y quería aprovechar este día especial para recordarte una cosa. Hoy es mi primer año sin verte, y siento que he perdido una razón para sonreír. Tus últimos días aquí fueron los más duros para mí, puse todas mis esperanzas en la quimioterapia, pero no resultó. No llegué a decir mi último adiós, sólo me quedó ver tu dulce cara con los ojos cerrados, si aliento alguno. Parecía que por fin estuvieses sin sentir dolor. Al principio me alegré de que se te hubiera acabado el sufrimiento, pero luego me di cuenta de que el sufrimiento, lo tenía ahora yo en mi corazón al no tenerte a mi lado. Te extraño. Y aunque no estés aquí te voy a querer para siempre.

                                               Con cariño, tu nieta, Ainara.

Ainara Cugat

 A mi abuelo:

Recibir esa llamada fue una de las cosas más horribles que ha podido pasarme, ver cómo las lágrimas de mi madre corrían sobre sus mejillas y expresar dolor en una sola mirada. Ver cómo su corazón se rompía en mil pedazos al momento…

Decir que tu abuelo, ya no estaba aquí era complicado de razonar. Saber que cada vez que entraríamos a tu casa ya no estarías detrás de la puerta para asustarnos y cogernos en brazos mientras reíamos.

Ahora veo tus vídeos, fotos, escucho tus cintas y hasta tus canciones favoritas y solo puedo decir que echo de menos, echo de menos tu sonrisa, tu voz, tus expresiones y tus chistes.

Saber que no vas a volver, aunque todos lo deseamos, es difícil, pero espero, aunque sea solo una vez, volver a sentir tus brazos abrazándome.

Sofía Ferrero

Carta a mi abuela:

Abuela, por ser la persona más fuerte y más bonita de mi vida, por darme cariño con solo verte y ver como luchas hasta el final.

Quiero ser como tú, quiero tener esa sonrisa de oreja a oreja aunque se me ponga lo más grande delante, como lo haces tú. Y quiero llegar a ser una maravillosa persona como tú lo eres. Por estar desde el minuto uno conmigo y nunca irte. Abuela, gracias por compartir tanto y hacerme sentir la persona más afortunada del mundo por tenerte en mi vida. Ojalá esa enfermedad tan grave no te hubiera tocado a ti.

Te quiero y te querré siempre, nunca lo olvides. Y que sepas que siempre voy a estar ahí para todo lo que necesitas.

Por estar y nunca irte, por quererme como nadie y ser tú, gracias abuela.

También gracias a ti tengo al mejor padre del mundo, porque tú has hecho que sea como tú, con esa sonrisa tan bonita y con ese carácter que demuestra que le importa a la gente.

Todos pensamos lo fuerte que eres, pero mi padre lo demuestra con esas lágrimas que se le ponen en esos ojos acordándose de cómo eras antes.

Silvia Albert

Mi madre, mi persona más especial:

Aún no sé cómo empezar esta carta, hay tantas cosas que te quiero decir que no sé si podré resumirlas.

Para empezar, darte las gracias porque una madre es esa persona que pase lo que pase siempre va a estar ahí para apoyarte, para aconsejarte y para protegerte.

Sé que hay veces que no te contesto como debería y que luego me arrepiento, pero a pesar de eso tú sigues ahí dándome tus consejos e intentado hacerme entrar en razón.

Aunque hayan días que te sientas vencida, tú sacas fuerzas de donde no las hay para seguir cuidando de tu familia, para ayudar a los tuyos y para hacer todo lo posible para que no nos falte de nada.

Has sido mi fuente de desahogo durante mucho tiempo, hemos compartido tanto las alegrías como las tristezas, aparte de eso has sido mi mayor consejera, nunca voy a olvidar todos los consejos que me diste, que me sigues dando y que estoy segura de que me seguirás dando.

Tu fuerza y tu valentía te sirven para seguir cuidándonos día a día a la vez que nos das grandes lecciones de vida.

Eres una mujer que ha pasado muchas cosas y has sido muy fuerte y eso es lo que intentas enseñarnos día a día.

Te puedo asegurar que todas las personas de tu entorno estamos muy orgullosas de ti, nunca cambies.

Te quiero.

Alba García

A ti, abuelo

Sé que todos o la mayoría de vosotros habréis escrito a alguien que, por desgracia, ya se ha ido, yo por suerte no tenía a quien hacérsela, así que se la he hecho a una persona muy importante para mí.

Mi abuelo es como un ejemplo para mí, aunque viva, por desgracia ha estado demasiadas veces a punto de dejarnos. Lo considero una de las personas más fuertes del mundo porque después de pasar por varias operaciones, entre otras de corazón, nunca se ha rendido. Siempre me recibe con una sonrisa de oreja a oreja y dispuesto a hacerme reír.

Desde pequeña hemos estado conectados por un vínculo especial y me gustaría seguir teniéndolo hasta el día de su marcha.        

             Paula Llinares

Querida prima:

Te fuiste sin despedirte, en un abrir y cerrar de ojos, sin que nadie lo esperara.

Tenías toda una vida por delante, amigos que te querían y una familia dispuesta a darlo todo por ti.

Te fuiste de nuestras vidas con tan solo dieciocho años, recuerdo esos momentos en los que no me separaba de ti porque tú lo eras todo para mí.

Un accidente tonto con el coche marcó nuestras vidas de una forma que nunca habíamos esperado.

Miriam, allá donde estés quiero que sepas que te quiero muchísimo y que la muerte se llevó todo lo que no fue, pero nosotras nos quedamos con lo que tuvimos.

Gracias por todos esos momentos que tuvimos que no nos los quita nadie, por ser tú y no otra, por quererme de la forma en que me querías, por ti, por mí, por nosotras.

Recordar es el mejor modo de olvidar.

Te echo de menos…

Lúa Mirón

A mis abuelos:

Hola soy yo, Hanna, espero que te encuentres bien Mami Pau. Te echo de menos, igual al Papi Robert.

Echo de menos que me prepares el desayuno por la mañana, que me deis dinero para comprarme un helado, que cosas vestidos con colores llamativos y monos; echo de menos al Papi Robert y su música tan marchosa y siempre verlo trabajar, contagiándome de su energía.

Echo de menos vuestros abrazos, vuestros besitos, cuando me llamábais bicho…Simplemente echo de menos todo de vosotros.

Para mis abuelos de parte de padre:

Hola Abu ¿cómo estás? Espero se encuentre bien y mi abuelito también. Espero que los primos se estén comportando, ojalá verlos pronto los estoy extrañando mucho.

Te echo muchísimo de menos, estoy esperando ansiosa para poder ir a visitarte otra vez y darte besitos y abrazitos, también estoy emocionada por ver cuánto habrá crecido tu pelo blanco que tanto te cuidas y quiero que me prepares tu comida, ir a la iglesia o simplemente pasar tiempo juntas.

Siento mucho que tu única nieta esté tan lejos de ti.

Dirigida a mis abuelos de parte de madre:

Mis abuelos no han fallecido los cuatro viven en Ecuador, quizás la mayoría de vosotros los tengáis cerca o quizás no, quizás hasta vivan en el mismo edificio que vosotros pero están al otro lado del Océano a un vuelo de doce horas. No me quiero comparar con vosotros, pero es doloroso haber visto a mis abuelos tan poco. Para una de mis abuelas soy la única nieta mujer y para mis otros abuelos que no fui criada a su lado.

Me arrepiento mucho de no llamarlos todos los días porque no van a estar para siempre, pero al mismo tiempo orgullosa de haber aprovechado cada minuto que tuve con ellos cuando viaje allí.

Lo único que de verdad espero es que sepan que los amo.

Hanna Talledo

¡Hola abuelo!

Te escribo esta carta para informarte un poco de lo que ha pasado estos últimos años. Para empezar, ¡tengo un hermano! Se llama Dani y es encantador, bueno, a veces. Es idéntico a mamá, que supongo que te acordarás de ella. Le da mucha lástima no haberte conocido, pero no te preocupes porque la abuela le habla mucho de ti. Te echamos muchísimo de menos, nos hace mucha falta aquella persona que siempre era feliz, que pasara lo que pasara siempre tenía palabras para animarte, aquella persona que nos mimaba demasiado, faltas tú, abuelo.

Respecto a los primos están muy bien, la última vez que nos vimos me acuerdo que la abuela nos enseñó fotos en el ordenador, en las que salían toda la familia. Tu despacho sigue igual que lo dejaste, de vez en cuando entran el primo y Dani a hacer trastadas, pero la abuela siempre lo ordena bien. Cada vez que veo el gran cuadro arriba del ordenador me acuerdo de ti, y si lo miras fijamente sonríes, abuelo. Todavía sigue ahí la colección de mecheros que nos dejaste, pero la mayoría no funcionan.

Abuelo, seguiría hablándote y escribiendo horas y horas, tengo tanto que contarte, pero sintiéndolo mucho, me tengo que ir, pero antes quisiera decirte una cosa que, desgraciadamente, nunca te pude decir: te quiero abuelo. Nunca te olvidaré.

Lucía Mira

Enrique y Brujo

Esta carta va dirigida a mi abuelo Enrique y a mi perro Brujo.

Abuelo, ¿sabes qué? Si pudiera verte otra vez te diría: “te echo mucho de menos. Me gustaría que volvieras aquí. Lo siento muchísimo, porque te fuiste hace unos años y nunca te pude decir perdón por las peleas que siempre tenía contigo. Y ahora pienso en ello y me arrepiento. Me gustaría que estuvieras aquí.”

Brujo, tengo que decirte que te quiero un montón. Aunque no me entiendas, sabes que has sido como un hermano para mí. Cuando estaba triste tú eras quien venía a lamerme las lágrimas, siempre venías a traerme el balón cuando querías jugar. ¡Nunca te olvidaré!

Eva Berbegal

Querido abuelo Pepe:

Te escribo porque quiero que me recuerdes…

Todos los días me acuerdo de ti. Mi madre me cuenta fascinantes historias y divertidas anécdotas de cuando tu eras joven graciosas e increíbles.

También quiero decirte que voy a seguir esa tradición de heladero que lleva nuestra familia haciendo desde que tú eras pequeño. La abuela Carmen, tu mujer, está muy bien se cuida mucho y cada vez que vamos a su casa a comer o a dormir, nos cuenta algo sobre ti. Ella sigue yendo a la iglesia y rezando por ti y por toda la familia.

Tus hijas están de lujo, bueno a Cristina no la veo mucho ya que vive en Elche.

¿Te acuerdas de mi hermano verdad? Ya tiene diez añitos y ya ha tomado la comunión.

Mis padres son muy felices juntos y están  muy orgullosos de nosotros. Se ganan la vida con su trabajo y pasan tiempo con nosotros.Tenemos una vida que deberíamos cuidar más que nada en el mundo porque como tu nos enseñaste, la vida son menos de dos días.

¿Te acuerdas e mí? Seguro que sí…

Ojalá pudieras habernos visto crecer a todos tus nietos porque son todos una maravilla. No quiero saber que es lo que se siente al no poder ver nada, tiene que ser una depresión muy grande que tu supiste superar y estamos todos seguros de que supiste y pudiste ver con el corazón…

Te recordaré siempre abuelito.

Jordi Serrano

Querido abuelo:

Espero que desde donde estés te acuerdes al menos de la mitad de lo que me acuerdo yo de ti todos los días.

Te fuiste demasiado pronto de nuestro lado y no pudimos disfrutar lo suficiente de ti.

Era muy pequeña, aunque ninguno de tus rasgos se me ha olvidado. Tus manos gigantes y llenas de callos, tu forma de hablar, tu cara, tu mirada…

Son tantas cosas las que me he perdido de ti que me faltaría papel para poder escribirlas todas al igual que si escribo todo lo que te quiero.

Espero que cundo me veas estés muy orgulloso de lo que hago, lo que soy y como me comporto.

No se que decirte ya que no tengo palabras para expresar lo que siento cuando hablo de ti y creo que todos los que perdemos a alguien importante lo pasamos mal.

Hace diez años nos dejaste en cuerpo pero sé que todavía estás en cada uno de nosotros, en nuestros corazones.

Sabes que no soy de llorar pero tú siempre lo consigues y no se cómo.

Espero no olvidarte nunca porque eres una de las personas más buenas, valientes, cariñosas y fuertes que he conocido y nunca quiero que nada sobre ti se me olvide por poco que sea.

Contigo todo era divertido, aunque tu cara no era de demasiada diversión y todos te querían, incluso tus alumnos a los que les dabas un poco de miedo.

Siempre has sido una persona esencial en mi vida que me ayuda a saber que hacer o que camino elegir y siempre lo serás.

Te quiero muchísimo, no lo olvides nunca.

Muchos muchos muchos besos.

Lucía Túnez

¡Hola abuelo!

Soy Ainara, sé que no me conociste pero quiero que sepas que te quiero muchísimo y pienso en ti todos los días. Siempre me han dicho que te fuiste con las ganas de conocerme, eso es una cosa que me duele porque hubiera querido jugar contigo cuando era pequeña, ir al parque… Bueno, lo típico de abuelo-nieta. Mi madre siempre me dice que eras una persona especial, no sólo para ella y sus hermanos, sino para toda la gente que te conocía, intentabas ayudar cuando tú estabas peor que ellos; siempre decías que estabas súper bien, aunque todos sabían que era mentira.

También me han contado todo lo que sufriste hasta que te casaste con la abuela, que desde muy pequeño tuviste que sacar a tu familia adelante, que te pusiste a trabajar de muy pequeño y que cuando estabas enfermo y murió la abuela tú estabas fatal, pero siempre delante de tus hijos y nietos sacabas fuerzas y les regalabas tu mejor sonrisa. Mi madre siempre me dice que eras la persona más fuerte que conocía y que yo he sacado tu fuerza y eso me encanta, me encanta tener algo de ti.

Abuelo, te echo muchísimo de menos, ojalá estuvieras aquí para apoyarme en persona, aunque sé que me estas apoyando, porque ahora soy más fuerte que nunca y eso es gracias a ti. Seguro que de alguna forma u otra sabes lo que estoy escribiendo ahora mismo.

Una última cosa, no me cansaré de decirte que te echo de menos y te quiero.

Ainara Redondo

Carta a mi abuelo

Hola abuelo, hoy he querido escribirte esta carta para contarte todo lo que ha pasado desde que no estás….

Pero es mejor que nos remontemos al 2004, un año feliz y al mismo tiempo agridulce para todos nuestros seres queridos. El día 11 de julio de 2004 nací yo, y por lo que me cuentan, venías todos los días a verme, desgraciadamente a los 18 días nos dijiste adiós, pero no uno de esos que sabes que volverán, sino uno con el corazón y para siempre. Aún no me puedo creer que te fueras así, de repente, como una hoja movida por el viento. No te voy a mentir, cumplir años para mí es difícil, pues y saber que a las dos semanas se cumplirá el aniversario de tu perdida…

Hay días que pienso qué diferente hubiera sido mi vida o más bien dicho la nuestra, si algo de esto no hubiera pasado. Dejaste un vacío enorme en cada uno de los corazones que de tu amor llenabas (tu mujer, tus hijas, tus hermanos y hermanas.…) y en el mío que, aunque yo no te conocía ya te echaba y te he echado de menos.

No han sido unos años fáciles; he visto lágrimas a escondidas y risas sin ánimo para que no me afectara, hay una cosa que siempre estará conmigo, un día la abuela me dijo “Me hiciste sacar sonrisas cuando lo único que quería era llorar, fuiste mi calma en medio de una gran tormenta”.

Sé que hay algo, no sé el qué, pero hay algo que me dice que desde donde estés me estás guiando, me estás dando fuerza y valentía para afrontar nuevos retos y que eres mi ángel guardián. Pero ahora no sólo el mío, sino también el de tus otras dos nietas, Lucía y Clara…

Hace apenas unos meses volé hacía lo que sería una de mis grandes aventuras, un destino y un reto nuevo de afrontar, volé hacia Londres y la verdad es que llevaba una foto tuya que cogí la mañana de antes para ir hacia el aeropuerto porque si algo necesitaba era llevarte para que me guiaras y no dejaras que nada malo me pasara.

Es tanto tiempo escuchando tu nombre y tus cualidades que ya quiero e intento parecerme un poco más a ti. Si hay algo que en estos 14 años me he dado cuenta es lo que nos une y nos unirá para siempre “LAS FIESTAS”, tú un “festeret”. Me has dado el privilegio de amar esta tradición al igual que tú, de poder vivirla a lo grande, porque siempre digo que a mí me encantan, pero pensar que es algo que nos va a unir para siempre hace que me gusten más. Este año lo he podido vivir de verdad, me he podido dar cuenta de lo que significa ser un buen festero/a, cuando vi acercarse el día, cuando me vi girando la curva del ayuntamiento no pude evitar emocionarme al saber que en el balcón nada más girar me estaría mirando toda la familia. “Vívelo, siéntelo, haz que esté orgullosa de ti, haz de ese momento uno para los dos” fue lo que pude ver en sus ojos empapados de lágrimas de felicidad y ya para acabar hay algo que siempre digo: “CUANDO SEA ABANDERADA, EL TRAJE DE MI ABUELO IRÁ EN MI CARROZA”.

Ahora te toca a ti seguir con lo que llevas haciendo más de 14 años, guíanos, ayúdanos, protégenos y continúa regalándonos tu amor; porque aquí abajo siempre te amaremos.

TE QUIERO,

Paula Miró

Yo quería dedicar esta carta a mi abuelo Alejandro que murió hace cuatro años.

Abuelo, quiero decirte que no nos hemos olvidado de ti. Que me acuerdo cuando iba a visitarte para ver el Athletic contra el Madrid y me dabas caramelos de miel, o cuando fuimos al Bernabéu a ver el partido, que, aunque no me gustó mucho ir a ver el estadio de tu equipo, me gustó porque a ti te hizo feliz. Pero lo mejor de todo eran las cenas en familia o aquella anécdota de las salchichas que lanzaste de punta a punta de la mesa. Sobre todo, te recordamos como el mejor “fester” de toda la familia. Cuando te dieron el premio a cincuenta años dedicados a salir a fiestas o a fester de honor, o cuando saliste por segunda vez de capitán, también cundo decías que ya no saldrías y al año siguiente seguías ahí. Pero un día pasó lo que nadie quería. Por primera vez en tu vida entraste en un hospital por una enfermedad y ya no te levantaste de la cama.

Gracias por todo. Allí donde estés tendrás tu traje de guerrero, porque te fuiste con él puesto…

Paco Marín

Querido recuerdo:

Hoy me pongo a recordar, a buscar pequeños cajones escondidos en mi memoria, me propongo no llorar, pero la primera lágrima no tardará en rozar mi mejilla después de remover tanta alegría y dolor al mismo tiempo.

Uno de mis más bonitos recuerdos es volver a esas tardes, cuando yo iba a tú casa, recorría ese largo pasillo hasta llegar a tú habitación y despertarte con un gran abrazo. Recuerdo todas las veces que te dije que me ayudaras a hacer un ejercicio de matemáticas que yo no sabia hacer, o pedirte q me dibujaras lo que quisieras, que lo único que quería era un recuerdo tuyo.

Tu imagen la tengo grabada a fuego, aunque no vea ninguna de tus fotos, pero tu voz, se va desvaneciendo poco a poco sin poder hacer nada.

Ojalá hubieras estado en los momentos de alegría, mi comunión, la de mi hermana; cuando uno de tus pequeños sueños se hizo realidad, el de ver a alguno de tus hijos liderar la comparsa en la cual tú siempre habías salido, el de ver a tus nietas acabar sus carreras o, simplemente vernos crecer a tus 6 nietos.

Menos mal que no estuviste en los malos momentos, esos que ojalá no hubiesen pasado, no quisiera haberte visto sufrir. Una de las cosas que más me duele es ver cómo tu mujer llega a casa y, por costumbre grita tu nombre, es al no oír tu respuesta cuando se le rompe a ella. Es entonces cuando vuelvo la cabeza y recuerdo que nos dejaste. Te fuiste apagando poco a poco unos días antes de tus bodas de oro y así, poco después, te dormiste para siempre.

Te pido por favor que nos ayudes a seguir todo este camino de piedras, porque sé que necesitamos oír alguna de tus palabras o sentir uno de tus abrazos.

Mientras tanto, yo siempre seguiré viéndote en algunos recuerdos escondidos, esos queridos recuerdos, mejor dicho: mi querido recuerdo llamado tú. Siempre serás mi rey.

Irene Pozo

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Cartas al cielo

A mi abuelo

Mi abuelo era una persona alegre, era una persona que a pesar de su edad estaba lleno de vida. Era todo un ejemplo para mí porque me enseñaba a respetar a la gente, a valorar las cosas que tenemos y a no estropear la comunicación con mi hermano al pelearnos por tonterías. Siempre que podíamos íbamos a visitarlo y a él se le veía en la cara la alegría que le daba cuando íbamos a verle.

 Siempre recordaré cuando estábamos en su casa y mi hermano y yo corríamos por los pasillos y él nos decía: “No corregueu que aneu a caure!”, y nosotros no hacíamos caso y siempre acabábamos uno de los dos en el suelo; o cuando nos escondíamos en el armario de la fregona y siempre sabía que estábamos allí; o también cuando siendo más pequeños llegábamos mi hermano y yo y enseguida le preguntábamos que dónde estaban los folios y las pinturas.

 Aun me acuerdo de aquel día que salimos del colegio muy contentos porque era el último día del segundo trimestre, y porque además se acercaba la semana santa y nos íbamos de viaje con unos amigos; pero todo cambió cuando llegamos a casa de mi otra abuela Carmen, y mis padres nos llamaran y nos dijeran aquello de que ya éramos mayores…pues entonces entendimos todo lo que había sucedido. Fue un golpe muy duro de superar, ya que era la primera persona cercana a nosotros, o mejor dicho de nuestra familia, que había faltado. Yo lo superé con el apoyo de mi familia y amigos y pensando que así es la vida y que a todos nos llega el momento.

 Hoy lo que más echo de menos es ir a casa de la abuela y ver que ya no estás ni estarás, pero me consuela saber que allí donde estés, estás en un lugar mejor.

 TE QUIERO ABUELO.

 Elena Verdú Cerdá, 1ºESO A

A mi tía Mari

¡Hola tía Mari! ¿Te acuerdas de mí? Soy Jorge. Te escribo esta carta porque fuiste una persona estupenda, y ahora seguro que también lo eres. Yo no me acuerdo muy bien de ti, porque cuando tú te fuiste yo era pequeñito, apenas tenía conciencia. Cuando yo nací tú ya tenías aquella maldita enfermedad que no te dejaba en paz, que no te dejaba vivir a gusto, disfrutar de tu familia y amigos… Yo de pequeño decía: ¿Por qué mi tía tiene qué pasar por ello?, y ahora que tengo 12 años sigo preguntándome lo mismo: ¿Por qué te tocó a ti?…

Aunque yo era muy niño tengo muchos recuerdos tuyos, como cuando estábamos en el pueblo; o jugando en el patio de la casa alrededor de la fuente; o cuando a mi hermana y a mí nos regalaste una bolsa con los primeros euros, que por cierto, todavía guardo.

Toda la familia habla muy bien de ti y cuentan muchas cosas que vivieron contigo. Tu nombre sale en muchas conversaciones y reuniones familiares. Se nota que fuiste una mujer encantadora. A mí me hubiese gustado pasar más tiempo junto a ti, y lo cierto es que me gustaría muchísimo que estuvieses entre nosotros para decirte lo mucho que TE QUIERO…

 Jorge Serrano Arratia, 1ºESO A

A ti, Don Antonio

 ¡Hola Don Antonio!, Hay muchas cosas que te quise decir cuando estabas conmigo y no pude, especialmente en los días que pasabas más dolor a causa de tu enfermedad y nadie se enteraba.

 Cuando estoy en misa, y en muchas otras ocasiones, me acuerdo siempre de ti. Y lo que más me afecta y me duele es que te fueras sin haberme podido despedir como me hubiese gustado.

 Eras una persona especial para toda la familia, siempre preocupándote más por los demás que por ti mismo. Recuerdo que todos los domingos después de misa íbamos a verte y nos iluminabas el corazón con tu sonrisa. Eras humilde, honrado y agradecido.

Cuando falleciste se apagó un poco el pueblo, pero todos te llevamos en nuestro corazón.

                                                                   Mila Martínez Ferrero, 1º ESO B

Para mis mejores Abuelitos

 ¡Hola abuelitos! ¡Qué pena que no estéis aquí!, os echo mucho de menos, al igual que mis abuelitas. Aquí han pasado muchas cosas desde que os fuisteis, y todos los días me acuerdo de vosotros. Gracias a que me dais fuerzas desde el cielo estoy yendo bien en los estudios. Sé que en todo momento estáis a mi lado, y seguro que en la otra vida podremos estar de nuevo todos juntos y ser felices.

 Yo en todo este tiempo no he dejado de pensar en vosotros y espero que vosotros también. Quiero deciros que os quiero muchísimo y que todas las cosas que hago en mi día a día me recuerdan a vosotros, e incluso mi madre y mi padre me dicen que me parezco a vosotros.

Espero que estéis bien y que siempre os acordéis de que os quiero mucho y nunca os olvidaré.

 ¡OS QUIERO MUCHO!

Ángela Vilaplana Verdú, 1ºESO A

A mi bisabuela Loreto

Mi bisabuela Loreto se fue al cielo con casi 100 años. Yo fui su primera biznieta, y tanto mi madre como mi abuela me cuentan que cuando nací estaba muy contenta y decía que ya se podía ir de este mundo. Me cogía en sus brazos y me cantaba coplas de su pueblo. Yo era muy pequeña cuando murió, pero mi abuela tiene una foto con ella y conmigo en brazos, y aunque no esté con nosotros siempre hablamos de ella como si siguiera aquí.

Mi madre siempre me dice que algunas veces la muerte no es justa y le llega a personas jóvenes que tienen mucho que vivir. En estos días yo veo a mi madre llorar por sus abuelos, mi tío abuelo y por su amigo, y yo le digo que no hay que estar tristes porque ellos siempre están con nosotros, pues les recordamos con mucho cariño.

 Inés Díaz Peñalver, 1ºESO A

A mi bisabuelo

Hace ya 12 años, cuando yo tenía tan solo un año, murió un ser querido muy importante para mí. Se fue el 25 de febrero del 2001, a los 74 años. Falleció a las nueve de la mañana en el hospital Virgen de Los  Lirios.

Me gustaría haberle conocido mucho más, pero no pudo ser. Según me ha contado su esposa, mi querida bisabuela a la que estimo mucho, era una persona simpática, agradable, amigo de sus amigos. Le gustaba la caza y se pasaba horas y horas. Le gustaba también estar con su familia y sentía una devoción especial por los niños. Es triste, pero la vida muchas veces no es como nosotros queremos ni como la planeamos, los momentos que no te gustaría que pasasen nunca, pueden suceder cuando menos te lo esperas.

Descansa en paz

¡Te quiero mucho Bisabuelo!

Elena Sánchez Zafra, 1ºESO B

Mi abuelo Rafael 

Rafael murió el 21 de abril de 1998 con tan solo sesenta y tres años a causa de una dura enfermedad, justo casi un mes antes de la boda de mis padres, lo que supuso un golpe muy duro para la familia. Mis hermanas y yo no tuvimos oportunidad de conocerle. Hay muchas cosas que me gustaría haberle dicho, y por eso le escribo esta carta:

Querido abuelo:

Siempre he querido decirte que te quiero, que te echo de menos y que ojalá pudiera haberte conocido, porque me han contado cosas fantásticas sobre ti. Me han contado que te encantaba la caza (eso lo demuestran esos trofeos de casa de la abuela, las fotos) y de alguna manera, aunque no te conocí, todo me recuerda a ti.

Quiero decirte que estás en mi corazón, que no solo son los recuerdos, de alguna forma siento que me acompañas, que siempre estás a mi lado. Te quiero abuelo, te adoro, eres mi ejemplo, mi camino, mi luz, y quiero decirte que te echo de menos. Desde aquí un abrazo, un beso, y un te quiero. Hasta siempre, Celia.

Celia Sanjuán Cantos, 1ºESO B

¡Hola Abuelo!

Te estoy escribiendo esta carta para que allí donde estés puedas recibirla y leerla, espero que estés bien. Me encantaría acordarme de cuando yo era pequeño, que siempre que estaba triste o enfadado tú me calmabas.

Ya llevamos 5 años, casi seis, sin estar contigo. Ese trágico día todos lloramos y a todos nos dolió, nos dolió mucho que dejaras de estar con nosotros. Voy a intentar esforzarme y estudiar mucho para cumplir con la promesa que un día te hice: sacarme el graduado.

Siempre que estoy decaído pienso en ti, y me pregunto a mí mismo “¿por qué tuviste que dejarnos?”…

Emilio Hueso Romero, 1ºESO B

A mi abuela, Celia

Abuela, tú me enseñaste a pronunciar mis primeras palabras, a dar palmas, también me enseñabas canciones, me llevabas al parque casi siempre, y te encantaba jugar conmigo.  Era tu única nieta, tu niña, la que te sabía sacar una sonrisa a pesar de una enfermedad en el corazón que nunca te pudieron detectar. Gracias a ti, los dulces eran más ricos, jugar era más divertido y el tiempo siempre pasaba muy rápido cuando estabas a mi lado.

No existen mejores historias que las que contabas tú, cuando me sentaba en tu regazo. Tú eras la mejor cocinera que existía, por el simple hecho de que siempre le ponías amor a lo que hacías.

Siempre fuiste muy importante para mí, y lo sigues siendo.  Te echo mucho de menos. Recuerdo que poco antes de morir me decías que desde el cielo me cuidarías por siempre. Te valoré en todo momento, pero ahora mucho más porque, ya sabes, nunca valoras lo que tienes, hasta que lo pierdes…

Besos, tu nieta Verónica.

Verónica Gisbert Ruiz, 1ºESO A

Para mi abuelo

Abuelo, tú tocabas muy bien el clarinete. Me enseñaste a dar mis primeros pasos. Aún me acuerdo de tu voz: era grave, pero a la vez muy dulce .Una de las cosas que más recuerdo es cuando apenas tenía tres años, fuimos los dos a merendar a un valle, éste estaba lleno de flores de todos los colores : rosas rojas, moradas, amarillas… Las mejores historias siempre me las contabas tú. Cuando mis padres me regañaban siempre acudía a ti para buscar consuelo. Ya han pasado tres años desde que falleciste, y te echo mucho de menos.

PD: En mi opinión los abuelos deberían ser eternos, pues aunque no nos hayan dado la vida, sí que nos han enseñado a vivirla.

Denisa Turcu, 1ºESO A

Abuela…

Hoy hace un año y cinco meses que te fuiste. Todos te echamos mucho de menos, porque siempre has sido una persona encantadora. Todavía recuerdo cuando me enseñabas a hacer: cocas, saginosas, brazo de gitano, etc. Ahora mismo seguro que te gustaría ver cómo lo hago, ya que gracias a ti aprendí. A veces, la gente habla sobre su familia y te recuerdo, porque nunca te olvidaré ni yo ni nadie. Me acuerdo cuando en tu casa, el primo Rober y yo nos metimos en la despensa, cogimos una cebolla y la mordimos, tú nos regañaste, pero si lo hacías sabías que era siempre por nuestro bien, porque nos querías mucho aunque fuésemos unos pequeños trastos. Cuando iba contigo a comprar, siempre terminabas preguntándome si quería algo, y fuese lo que fuese me lo comprabas. El día que nos dijeron la mala noticia todos lloramos mucho, pero tras unos días de recuperación se nos pasó esa gran pena, pensando que tú desde el cielo nos dabas todo el amor y cariño del mundo. 

Marina Chorro Alcaraz, 1ºESO A

Homenaje a mi madre Ana

Hace siete años murió mi madre. Yo solo tenía cinco años (recién cumplidos). Para mí era la persona más importante de mi vida. Murió a causa de una enfermedad, el día 18/01/2007.

Ella era una persona sensata y simpática, le encantaba leer y trabajaba con mis dos tías en el Maigmó. En los ratos libres a ella y a mí nos gustaba pasear por el pueblo, ver películas y jugar juntas en la casa del árbol. No la conocí mucho y me hubiera gustado conocerla más, porque yo no era consciente de lo que tenía a mi lado.

Adriel Sánchez Quiles, 1ºeso B

                                                                      

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A nuestras estrellas del cielo…

Los alumnos de 2ºESO suman su coraje, su fuerza, su talento y sus corazones para mandar un nuevo paquete de cartas al cielo, para que todas esas estrellas que guían e iluminan nuestro camino desde allí arriba se sientan felices y orgullosos…

Cielo estrellado

Para mi primo Fran:

Hola, Fran. Han pasado ocho años desde que te fuiste y todo ha cambiado mucho, el ambiente no es tan alegre como cuando estabas tú. Apenas me acuerdo de ti (pues sólo tenía 5 años), pero gracias a las fotos recuerdo algunos momentos. Ahora tengo un hermano, se llama Víctor. Él no te conoció, pero le gustan las fotos en las que nos divertíamos. ¿Te acuerdas de esas tardes en las que jugábamos? Eran muy divertidas…

 Tu hermana se casó hace dos años con su marido. Ella tiene una peluquería debajo de mi casa y cuando necesito algo voy y me ayuda. Mi madre dice que me parezco un poco a ti. Ahora nuestra prima se ha ido a vivir a Galicia con su novio y a hacer las prácticas de lo que estaba estudiando. Hace un año nació nuestro primo. Se llama César. A él seguro que también le hubiera gustado conocerte.

Alejandro Esteve Díaz

Juego en el Rayo Ibense. Me dijeron tus padres que tú jugabas de portero en La Villa  (un equipo que formaste con tus amigos). Cada año, el día que te fuiste, celebramos un memorial donde se disputan varios partidos entre tus amigos y tus compañeros de clase. He pensado que para el año que viene podíamos hacer un equipo toda la familia…
Donde quiera que estés sigues con nosotros. Espero que nos veamos de nuevo. Un abrazo.

Alejandro Esteve Díaz. 2ºESO A

Querido Javier:

Aunque eres mi primo no llegué a conocerte del todo. Desde que tengo conciencia venías a verme una vez al mes, ya que era pequeña y no podía salir, y tú tenías que trabajar. Sólo llegué a verte hasta los ocho años, pero aun así, cuando venías no solíamos hablar mucho, siempre eran 10 minutos de silencio, sin saber qué decir, pero aún en ese silencio yo te sentía como mi hermano mayor, porque me cuidabas lo mejor posible.

Poco después dejé de verte, por alguna razón no podías o no querías venir. Yo no me daba cuenta de lo que estaba pasando, hasta que llegó mi tía llorando a casa, es decir, tu madre. Yo me encontraba en mi habitación jugando, pero empecé a escuchar sus lamentos, así que me asusté y fui corriendo a ver qué pasaba. Mi madre y ella no me querían preocupar, así que me dijeron que se había asustado mucho, porque te habías puesto enfermo. En ese momento lo vi algo normal, ya que pensé que era un simple constipado. A los dos días cambió mi punto de vista, justo en el momento que me dijeron que habías muerto. Al principio pensé que era una broma, solo para que me enfadara, pero cuando llegué a casa, mi madre me repitió las mismas palabras que aquella persona. Me puse muy triste y rompí a llorar en el sitio en el que me encontraba, no podía moverme, tampoco dejar de llorar, cuando pensaba una y otra vez que no te podría volver a ver nunca más, que no pude despedirme, que no pude aprovechar hasta el último segundo junto a ti…, todo ello me ponía más triste aún.

Ana Carbonell Prieto, 2ºESO B

 Por eso te escribo esta carta, para decirte lo mucho que te quiero, lo mucho que te extrañamos todos… Ojalá estuvieses aún aquí, con nosotros. Que te marcharas así me hizo valorar aún más la vida, y me hizo ver que nada se consigue a la primera, que todo cuesta su trabajo y que cuanto más empeño y esperanza pongas, más fácil será todo, y tú fuiste el mejor ejemplo de lucha y valentía. Te agradezco todo lo que hiciste por mí y por todos, gracias.

Un fuerte abrazo mío y de todos los que te queremos.

De tu querida prima, Ana

Ana Carbonell Prieto. 2ºESO B

Miriam…

Hola prima, ¿Cómo estás? Yo estoy bien y espero que tu también lo estés, aquí en casa te echamos mucho de menos todos, y vamos muchas veces a visitarte al cementerio, a menudo nos damos cuenta de lo importante que eras para todo el mundo, todos te envían flores, eres especial para todo el mundo.

Thais Mirón Fernández

 La yaya también está bien, aunque yo creo que se hace la dura por dentro para que nosotros no estemos mal…

 Tus papás también están bien, aunque te echan mucho de menos igual que yo…

 Desde pequeñita tú eras como un ejemplo a seguir, me encantaba estar contigo y nos lo pasábamos bien juntas, ¿te acuerdas? A veces pienso que todo sería diferente si tu aún estuvieras aquí… sé que todo el mundo comete errores, pero pienso que tú me hubieras ayudado mucho en todo y que a lo mejor mi vida no sería igual…

 Y bueno, sé que todo esto sólo son letras que jamás podré decirte, pero sé que desde algún lugar me estarás escuchando y quiero que sepas lo mucho que te quiero, y ¿sabes? Me encantaría poder decirte todos los te quiero que nunca te dije.

 Parece que estés lejos pero en realidad yo sé que estás muy cerquita de todos nosotros, recuerda que nos une un corazón…

 Te quiero muchísimo Miriam.

Thais Mirón Fernández. 2ºESO A

Hola tío:

Hoy me he levantado y he pensado en escribirte. Ya hace más de un año desde aquel 20 de Septiembre, aquel día en el que te vi por última vez. Ha pasado mucho tiempo, pero yo te sigo recordando todos los días como si estuvieras a mi lado. No sabes cómo han cambiado las cosas desde que te fuiste. Sin ti nada es lo mismo, toda la familia te echa muchísimo de menos, desde el momento en el que desapareciste nada es igual. Pero tu vida ha dejado huella en la mía. Muchas veces al pensar en tu ausencia lloro, pero ese llanto no es siempre de tristeza, otras veces es de emoción, y te preguntarás ¿por qué? Pues esa emoción es por lo orgullosa que me siento de haber tenido la oportunidad de estar a tu lado, de pasar una parte de mi vida junto a ti y haber aprendido miles de cosas. Me enseñaste a ser fuerte, a sonreír ante todo y a ser feliz por muy difícil que fuera la vida. Y así hiciste tú. Me encantaba ver cómo a pesar de sentir un dolor insoportable  por tu enfermedad, siempre te levantabas y nos dabas un beso a todos. Me impresionaba como ibas de hospital en hospital y hacías reír a todos los enfermeros que te atendían. Pocas personas pueden hacer eso, y tú eres una de ellas.

Carla Juan Beneyto. 2ºESO B

Fueron cinco años de lucha continua, tú fuiste muy fuerte y lo demostrabas en cada momento. Toda la familia está orgullosa de ti. A veces, cuando salimos a la calle y el cielo está nublado, Claudia dice que tú estás en una de esas nubes, para guiarnos y protegernos desde el cielo. Yo sonrío y le doy un beso, porque sé que eso es lo que harías tú. Sabemos que aunque no estés aquí, siempre estarás con nosotros. Tu mujer Asun baja todos los domingos a la iglesia para rezar por ti, dice que en ese momento es cuando más cerca te siente, aunque ella siempre te recuerda. Tus hijos tampoco te olvidan. Todos los días rezan para que allá dónde estés, estés bien. Debes sentirte orgulloso de ellos, porque para tu mujer y tus hijos eres lo más importante en esta vida. Yo tampoco me olvido de ti, para mí siempre serás un ejemplo de vida y sé que todos los momentos que he vivido junto a ti quedarán guardados en mi corazón, porque merece la pena pararse a pensar y recordar todos esos días en los que estábamos juntos, en todas tus bromas que me hacían reír tanto hasta que me dolía la barriga, pero luego siempre quería volver a reír. Espero que tú también te acuerdes y sonrías porque eso es lo que de verdad me hace feliz. Nunca olvides lo mucho que te queremos, y recuérdalo: “hoy y siempre, juntos” aunque nos separe tiempo, distancia y vida, estaremos juntos para siempre, porque tú lo prometiste antes de marcharte y sé que se cumplirá. Hasta siempre, desde siempre y para siempre.

TE QUEREMOS MUCHO TÍO.

Carla Juan Beneyto. 2ºESO B

A mi abuela…

Has sido mi segunda madre, has estado conmigo en los momentos más difíciles para nosotros y has hecho de nosotros una familia unida e inseparable.

María Castillo Berlanga

Luchadora y discreta has sabido aguantar como nadie, en esta vida que no te ha sido nada fácil. Me es difícil poder relatar la historia de mi vida junto a ti, porque todos  y cada uno de los sentimientos que me embarcan son difíciles y especiales. En mi, ha habido dos épocas que me han marcado, en las cuales siempre has estado conmigo arropándome, aunque en una de ellas, nosotros te arropábamos a ti, pero eso no importa porque ahora nos cuidarás para y por siempre. Me da pena no poder volver tan a menudo a aquella casa, aquel lugar, aquellas paredes donde están escritas miles de historias que jamás podré describir. Siempre he sentido que no podía estar sin ti, especialmente cuando era pequeña y me dedicabas todo el tiempo del mundo, cuidándome como tu propia hija, y haciendo de mi una persona que hoy en día soy; pues haga lo que haga, gane lo que gane o sea lo que sea, todo os lo debo a ti y a ellos. Ahora mismo me agradaría poder ver esa sonrisa dibujada en tu cara, que disfrutarás y te rieras tanto con nosotros, y que sobretodo en este mismo instante en el que estoy escribiendo, pudiera salir y darte un abrazo. Te hecho mucho en falta, pues la vida no es lo que parece y cuando menos te lo esperas sucede esa injusticia que nunca quisiste que se hiciera realidad, pero pese a ese miedo en el que estaba encerrado tu corazón, lo superaste y pudo más tu valentía que tu temor. El día que te fuiste fue realmente raro y oscuro, sinceramente no daba crédito a lo que estaba viviendo entonces, te habías ido y jamás, jamás volverías, pues como le decía a Rebeca en esa situación tan incómoda que ambas estábamos viviendo, mi vida cambiaría mucho a partir de aquel instante, aquel acontecimiento o simplemente aquel ingenuo día.

Para concluir este pequeño homenaje, quiero decirte que siempre te llevaré presente en mi corazón y aunque no te lo haya dicho muy a menudo, te amo abuela.

María Castillo Berlanga. 2ºESO A

                 Para mi abuelo…

Querido abuelito:

Hoy me he dedicado a escribirte algunas palabras para decirte y expresarte mis sentimientos, aunque en sólo unos pocos párrafos me resulta muy difícil resumir todo lo que fuiste mientras estabas con nosotros. Hablar de ti sin tener casi recuerdos es algo complicado, ya que nos dejaste cuando yo solo tenía tres añitos, pero no te preocupes,  porque mis padres y la abuelita se han encargado de contarme todas tus experiencias.

Ellos me cuentan que tú fuiste una persona muy inteligente, responsable, luchadora, muy familiar y amigo de tus amigos. Cuando me dijeron esto pensé que me gustaría parecerme a ti.

Otra de las cosas que me llama la atención cada vez que entro en tu casa es la cantidad de trofeos que tienes, (se nota que te gustaba mucho el tiro y la caza). Supongo que desde allá dónde estés echarás mucho de menos estar con los más queridos, pero tan sólo decirte que todo lo que en algún momento disfrutamos juntos -aunque no fuera por mucho tiempo-, nunca lo perderemos.

Marta Cortés Vera, 2ºESO A

Algo que me hace reír cada vez que me lo cuentan es cuando me quitabas lo que tenía en las manos y yo me enrabietaba y te miraba con extrañeza, pero la abuelita siempre estaba ahí para decirte: “ Victoriano deixa a la xica!”, ésta es sólo una de las muchas cosas que me gustaría poder recordarlas por mí misma, pues eso significaría que habrías pasado más tiempo a mi lado.

Podríamos haber jugado y reído como siempre he hecho con la abuelita. Todo ese tiempo habría sido más entretenido y divertido si hubieras estado con nosotros, por eso te extrañamos y desearíamos que siguieras a nuestro lado, porque durante estos años sin ti ha habido momentos muy importantes para mí que me hubiera gustado compartir contigo, como el día de mi primera comunión, mis cumpleaños….

También decirte que en este tiempo la familia ha crecido, y ahora tienes dos bisnietos que son mellizos, Carlos y Miguel, y en poquitos días llegará el tercero, que se llamará Izan. ¡Ojalá estuvieras aquí para poder conocerlos y pasar buenas tardes junto a ellos!, porque conseguirían hacerte reír.

Tampoco puedo seguir escribiéndote mucho más, pues no has pasado casi tiempo a mi lado (cosa que he echado mucho en falta), porque sentir el aprecio y los abrazos de un

 abuelo es el mejor regalo que pueda desear. Y hoy por eso  puedo decir que eres la persona más especial que nunca que he conocido.

Espero que desde ahí arriba nos sigas queriendo y cuidando como lo hacemos nosotros cada día.  La abuelita siempre me decía que poder contar con el cariño y los consejos de un abuelo es el mejor tesoro que una persona pueda conservar con el paso de los años, y por lo que veo yo no he sido una afortunada al no poder abrazarte ni contarte mis problemas, pero te prometo que nunca me olvidaré de ti y que siempre notaré la falta de no tenerte a mi lado, al igual que espero que lo hagas tú conmigo.

Marta Cortés Vera. 2ºESO B

Abuela

Hola abuela, ¿qué tal estas? Espero y deseo que bien, ojalá que estés en un buen lugar rodeado de tus padres y tus amigos. Desde que no estás aquí todo ha cambiado, te echamos mucho de menos, especialmente en los cumpleaños, las comidas, las cenas…en definitiva, en todos los momentos de nuestra vida.

Por aquí todo va bien, vamos luchando y superando lo que se nos plantea. El abuelo está bien, ahora vive con la tía, aunque yo lo noto un poco triste. Él siempre nos ayuda a  todos, pero sobre todo a la tía. Siempre está yendo al cementerio a arreglarte las flores, como sabes es muy perfeccionista y siempre intenta dejarte la lápida lo mejor posible. La tía, el tío Antonio y María también están muy bien. Javier está hecho un bicho, se ha vuelto muy revoltoso aunque siempre sabe cómo hacerte reír con sus tonterías. Marcos y mis padres también están bastante bien. Mi padre está un poco sensible y se acuerda mucho de ti, pero yo sé que tú estás siempre con él para apoyarle y animarle cuando más lo necesita. La tía Mari, y todos los del pueblo se acuerdan mucho de ti. Y yo, aunque estoy animada, te echo mucho de menos. Echo de menos tu presencia, tu voz, tu arroz (el mejor del mundo con diferencia), el ir a tu casa, hablar contigo, contarte lo que me ha pasado y muchas cosas más.

Rebeca Berlanga Juárez

Tú has estado en los momentos más importantes para mí, y en la mayoría de mis recuerdos, como cuando jugábamos a que yo tenía un restaurante, cuando me esperabas en la esquina de la puerta del colegio, cuando María y yo te dibujábamos cosas en las libretas, también recuerdo cuando nos echabas pipas en los ceniceros vacíos… y si tuviera que escribir todo lo demás necesitaría dos hojas más.

Últimamente no hay muchas novedades, la única más importante es que Bernardo se casa, seguro que le hubiera gustado mucho que pudieras ir. Todos te echamos mucho en falta y te deseamos que estés donde estés, seas feliz. Quiero darte las gracias por todos estos años en los que me has ayudado, apoyado, y aguantado cuando más lo necesitaba. Me has dado una lección de vida, que nunca olvidaré. Has sido, eres y siempre serás una de las personas más fuertes que he conocido, nunca te has rendido y siempre has contado con la ayuda de todos nosotros. Te estoy muy agradecida por todo lo que has hecho y por ser una de las personas más importantes para mí.

Gracias por todo abuela, te mereces lo mejor.

Te quiero,

Rebeca.

Rebeca Berlanga Juárez. 2ºESO A

Querido abuelo:

 Aunque no te haya conocido, (por pocos meses), me hubiese gustado mucho hacerlo. Sé muy poco de ti: que te llamas Ramón, que eras una persona buena y agradable para todos los que te conocieron, y que moriste a la edad de 47 años, dejando a la abuela con una profunda tristeza y privada de tu compañía. También mi madre me ha contado que tu vida no era fácil, tenías que ir a trabajar como botones a un hotel en Benidorm, y tenías que hacerlo con tu Fiat500 amarillo, y me pregunto lo que eso supondría para ti, pues la abuela me contó que la gasolina de ida y vuelta era un coste más, porque después te esperaban en casa 8 hijos que cuidar y alimentar.

 Sé que hiciste la mili, (como todos los hombres), y cuando la abuela me contaba anécdotas tuyas, siempre pensaba que tal vez no tuviste una infancia fácil, al igual que ella. Yo me acuerdo casi todos los días de ti, y siempre pienso como hubiera sido nuestra relación juntos, supongo que muy buena. Sé que desde el cielo nos cuidas, y te acuerdas de nosotros, y así lo imaginamos cada vez que nos juntamos la familia.

Lucía Palau Almarche

 Quiero y deseo que estés donde estés, te acuerdes de mí y me mandes, como puedas, tu amor y felicidad para que siempre estemos unidos, para recordar los tiempos perdidos, entre tú y yo. No me verás, ni me has visto crecer en la realidad, ni tampoco he sentido un abrazo o un beso tuyo, pero eso no importa porque yo te siento muy cercano a nosotros aunque estés lejos.

 Nunca he sabido si te gusta esa vela que encendemos todos los años el día de tu cumpleaños, para tenerte y sentirte más cerca todavía de lo que estás, pero estoy segura de que sí.

 Acuérdate de mí siempre…..Abuelo, te quiero!

Lucía Palau Almarche. 2ºESO B

Carta a mi tío…

 Hola tío:

Hace ya dos meses y nueve días desde que te fuiste, y se me hace raro no escucharte al llegar por la noche a casa y que las nenas y el primo vayan corriendo hacia ti a darte un besazo; también echo de menos esos días en los que solía ir a tu casa a comer o a cenar y que llegaras y me dieras un golpecito por detrás y me llamaras  “ASCARRICASCO”.

Y  cuando me metía contigo te reías y me decías: “ASPASICO CONMIGOOOO….” Y todos nos reíamos.

Me gustaba ver como las primas en el momento que llegabas a casa se te subían encima y solo querían estar contigo y con nadie más. De escuchar a Natalia tan pequeñita correr gritando “papá” ”papá”.

Nunca podré olvidar el día del accidente, justamente era mi cumpleaños tú me mandaste un mensaje a las 8:30 que decía: “¡feliz día! ya eres una mujercita de 13 años, empieza una nueva etapa en tu vida. La etapa del pavo. Felicidades  ascarricasco.”

Arantxa Pérez Tamarit, 2ºESO B

Ese día  me iba con mi madre, mis amigas y sus mamás a comer a un restaurante chino, pero entonces me llamo mi madre y me dijo que todo se anulaba porque habías tenido un accidente, y me puse a llorar  y no podía parar. Y lo peor fue cuando me dijeron que habías muerto, ¡no me lo podía creer!, no podía creer que NO iba a volver a verte.

Me afectó mucho cuando en tu misa dijo el cura que las personas mueren cuando están preparadas,¿ quién puede estar preparado para irse y dejar a tres niños pequeños? es muy fuerte, aunque tú también decías que te ibas a morir joven y todos te decíamos que te callaras y no hablaras de eso.

El once de septiembre fue tu cumpleaños  y fuimos toda la familia al cementerio a cantarte cumpleaños feliz y Elenita te hizo un dibujo y lo dejo en la lápida. Hay veces que Natalia coge tu foto del recibidor y le empieza a dar besos y a llamarte. También la suele coger y se va al sofá, se sube y empieza hablarte.

Tío te echo mucho de menos, siempre estarás en mi corazón  y en mi mente. Cuídanos allí donde estés.

Te quiero y siempre te querré.

Arantxa Pérez Tamarit. 2ºESO B

A mi abuela Gala

Abuela Gala, siento no haber estado contigo en los últimos días, me siento muy mal porque no te cuidé en las últimas horas, cuando todavía tenía tiempo de estar contigo… Tú venias a verme cada día, me recogías los sábados y domingos, me acompañabas al aeropuerto… aún recuerdo los buenos momentos juntas, y siento mucho que tú no quisieras que me fuera con nadie, pero eso será lo mejor para mí y para ti.

Gala Miró Sánchez

Descansa en paz, yo seguiré mi vida sabiendo que estás conmigo. Gracias abuela por tu amor, por la fuerza que siempre tuviste al no dejar nunca de luchar por mí, gracias por todo. Y perdóname por dejarte ir sin despedirme de ti, llegué muy tarde, perdóname abuela, perdóname. 

Gala Miró Sánchez. 2ºESO A

Para mi abuelo…

Hola abuelo, ¿Qué tal?, por aquí todos estamos muy bien y espero que tú también lo estés. Todos te echamos mucho de menos. Me encantaría que estuvieses aquí, quizá las cosas serían diferentes, tal vez un poco mejores; la abuela no se sentiría tan sola y supongo que sería más feliz y podría afrontar sus problemas a tu lado; mi madre y los tíos podrían contar contigo para muchas cosas, al igual que mis hermanos, mis primas y yo también, pero lo afrontamos. No nos hemos olvidado de ti, desde aquí toda la familia te sigue queriendo y recordando, te tiene presente y te menciona en muchos momentos. Cuando algún familiar recuerda algo sobre ti o vemos algún video o fotos  en el que sales nos solemos emocionar, pero eso es algo que aparte de doloroso es bonito.

Hay mucha gente (aparte de nosotros) que tampoco se ha olvidado de ti, muchos amigos tuyos o conocidos cercanos. Todas las navidades, en tu cumpleaños u otras fechas, vienen a traerte flores y no paran de decir lo buena persona que eras y lo que significabas para ellos. Creo que has sido una persona que has dejado huella en los corazones de mucha gente, por tu simpatía, tu bondad, tu sensatez…  

Cristina Ferrero Miró. 2ºESO A                    

Quiero que sepas que, personalmente, cuando alguien dice que me parezco a ti en algunos aspectos me siento muy  orgullosa, aunque sean por tonterías, como cuando dicen que me gusta mucho el paté y el jamón, que tengo tus orejas…

Me gustaría contarte muchas cosas, y ya que ahora tengo un  momento te contaré las más importantes. Tienes tres nietas nuevas: María, Alicia y Teresa, son muy buenas y monas, ¡la tía se va a casar!, su novio es muy divertido y amable y son muy felices. En general por aquí te echamos mucho de menos, pero todos somos muy felices y espero que tú también lo seas.

Te quiere,  

 Tu nieta Cristina.

Cristina Ferrero Miró. 2ºESO A

 Mi tío Ticky

 Ticky era mi tío, aunque en realidad era el primo de mi madre, pero lo consideraba así porque siempre iban juntos a todos lados, parecían hermanos, ellos se llevaban cuatro años, pero no se les notaba . Compartían aficiones, salidas, etc, y mi madre no enseñó a quererlo igual que ella. Mi tío también tuvo una hija: Ico, y como somos de la misma edad nos juntábamos muchas veces . Mi tío ahora tendría 44 años, pero se murió con treinta y tres años a causa de una infección en la cabeza . Yo era muy pequeña, pero como mi madre habla tanto de él es como si estuviera cerca de nosotras.

Paula Ruiz Masegosa. 2ºESO A

Era una persona muy especial, y aunque estuve poco tiempo con él, sí soy consciente de que fue un tío genial y lo será siempre. Ojalá estuviese a mi lado porque pude disfrutar muy poco tiempo de él, de hecho si pudiera  pedir algo, pediría que volviera pues yo era muy pequeña y mis recuerdos son borrosos. Un recuerdo que nunca olvidaré es cuando los dos íbamos al parque  hacer carreras en el tobogán,  él se subía y bajaba, corriendo como un niño pequeño.  También recuerdo que hizo un tapón en el tobogán,  todos los niños se quejaban y el se reía y salía corriendo detrás de un árbol para que todos jugáramos con él. Pocas veces he visto llorar a mi madre salvo cuando se acuerda de él. Ella dice que desde que faltó ya nada ha sido igual porque lo echa mucho de menos. Yo también lo echo de menos y hablo muchas veces con él, sé que me escucha y nos cuida porque nos quiere mucho.

 Ticky, mi tío, siempre estará en mi corazón por lo que nos quiso a nosotras y por lo que cuidó a mi madre. Yo sé y sabré siempre que es el mejor tío que he tenido y que no cambiaria esos pequeños recuerdos que me quedan a su lado, porque era la mejor persona que he conocido y conoceré y sé que el sigue estando ahí y cuando necesito algo me ayuda.

 Te quiero mucho tío y espero verte algún día.      

Paula Ruiz Masegosa. 2ºESO A

 Carta a mi tío…

Aquel día lo recuerdo como si fuera ayer… llegué a casa del colegio y allí estaban: mi abuela y mi abuelo llorando, y mi pregunta fue ¿por qué?. Me dijeron que habías fallecido, que uno de mis tíos más divertidos ya no estaba con nosotros.

Todavía hoy no me lo puedo creer. Falleciste en tu camión mientras dormías. Cuando te hicieron la autopsia dijeron que no padeciste. Una semana después de tu fallecimiento te trajeron a España desde Francia, donde te quedaste durmiendo dentro del camión y ya no despertaste desafortunadamente. Ahora me doy cuenta de que es verdad lo que dicen, y es que los mejores son los primeros en irse.

Valeria Masegosa Navarro

Ahora lo único que quiero pensar es que allá donde estés, estás bien, cuidándonos como hacías siempre y preocupándote de que todos estemos bien.

Ya tienes otra nieta que se llama Victoria, es muy pequeñita y dormilona. Tu mujer Mª Carmen hace todo lo que puede para estar bien e ir superándolo poco a poco, pero todos sabemos que dejaste en nosotros una huella imborrable y que no te olvidaremos. Tu mujer pasa casi todas las semanas en San Juan con vuestro hijo Jose, y va cada semana al cementerio de esta ciudad a visitarte. Se nota que te quería y que aún te quiere y esperemos que esto sea así para siempre.

Para mí siempre fuiste y serás un ejemplo a seguir. Eras un hombre sencillo y a la vez completo, divertido, amable, gracioso, en resumen, eras perfecto.

Aún me acuerdo de las últimas Navidades junto a ti, en las que cuando nos dieron el aguinaldo a mi hermana y a mí te dijimos que si nos lo podías cambiar por un billete, y como no, tú amablemente aceptaste, pero te guardaste el dinero e hiciste como si no hubiera pasado absolutamente nada, y después con un truco de magia nos hiciste aparecer el billete. Son tantos recuerdos los que tenemos de ti…

A partir de ahora quiero que casi todo sea un siempre. Un siempre recordando tu voz, un siempre recordando tus risas, un siempre recordando tu cara, un siempre recordando tantos momentos vividos junto a ti, pero un nunca olvidándote. Y ¿por qué? Pues porque te he querido, te quiero y te querré. Has sido mi todo, lo eres y lo serás.

 Besos de tu sobrina, Valeria♥

Valeria Masegosa Navarro. 2ºESO B

A mis abuelos

¡Hola abuelitos y abuelitas!, he querido escribiros a todos porque no quería elegir a uno solo, pues no me parecía justo, además así podré hablar con los cuatros, ya que no os pude ver y me habría gustado mucho.

Mis padres me han contado muchas cosas sobre vosotros, me contaron anécdotas del  abuelo José, de la abuela Dori, del abuelo Manuel y de la abuelita Lorenza. Me contaron, entre muchas otras cosas, cuando el abuelo Manuel  le apostó un duro al primo Fernando a que podía morderse la oreja , y como Fernando no se creía que pudiera morderse la oreja, le confirmó la apuesta, y entonces el abuelo Manuel se cogió la dentadura y se mordió la oreja. También me contaron que el abuelo José siempre que se iban mis padres, se comía todo el jamón serrano, ¡mi madre dice que en eso me parezco a él!

Sheila García Martínez

Os recuerdo por las fotos, siempre que veo una foto en la que estáis, me quedo mirándola fijamente, tratando así de recordar vuestra mirada y cada detalle de vuestra presencia.

Recuerdo como erais: La abuelita Dori llevaba un recogido, también llevaba  una camisa negra, un collar colgaba siempre de su cuello, tenía una nariz chata y unos labios gruesos.

El abuelo José llevaba una gorra en la cabeza, una camisa a cuadros, y unos pantalones de pana; de su mano cogía un garrote, un garrote que aún guardamos en casa de recuerdo. Sus ojos eran vivos como sus ganas de comer.

El abuelo Manuel llevaba una camisa negra  y una chaqueta verde, llevaba unas gafas marrones, y su forma de mirar transmitía alegría y simpatía.

La abuelita Lorenza llevaba un vestido largo con unas chanclas. Sus cejas eran gruesas, su nariz chata y sus labios finos y largos.

Así eran mis abuelos a los que nunca conocí, pero ojalá pudiera haberlo hecho porque estoy segura de que fueron personas maravillosas.

Hasta la próxima carta, vuestra nieta Sheila.

Sheila García Martínez. 2ºESO A

Carta a mi bisabuela

 Hola, querida bisabuela. Antes que nada debo decirte que me siento muy afortunado de haberte conocido. Hace ya unos tres años que ya no estás entre nosotros, pero yo todavía te sigo echando de menos. Me da un poco de pena pensar que ya no podrás asistir más a todos esos eventos familiares, donde nos reuníamos y pasábamos tiempo juntos. Realmente hacías y decías poco, pero ya con tu sola presencia llenabas de alegría y felicidad la sala donde residíamos. Admiro en ti tu forma de ver las cosas, de intentar ser siempre feliz y sé que lo fuiste por esa alegre, aunque disimulada sonrisa dibujada en tu rostro viejo y desgastado.

Siempre te llamamos “Rulla”, aun sabiendo que tu nombre era María. Me dijeron que te llamaban así porque de pequeña tenías rizos por doquier, pero yo nunca lo entenderé, quizás porque no te vi a una temprana edad.

Toni Vicedo Pina

 Moriste a la edad de noventa y ocho años, ¡qué se dice pronto!, un triste veintiséis de diciembre. Por desgracia, de esos noventa y ocho años yo solo te pude disfrutar unos once, pero ese golpe se ve amortiguado por el hecho de que sé que te marchaste feliz. Recuerdo aquellas ociosas tardes de verano que pasaba contigo y con mi abuela jugando al parchís, las cartas y otros juegos de mesa. Además, recuerdo perfectamente el día en el que me comunicaron tu muerte. Yo acababa de despertarme y vi a mis padres en la sala de estar, aguardando mi salida. Entonces me lo dijeron. Pensé que era una broma, que era el día de los inocentes, pero no fue así. Entré en el tanatorio y lo comprobé con mis propios ojos, en efectivo, allí yacía tu cuerpo pálido y sin vida detrás de ese cristal. Entonces corrí hacia mi abuela, la abracé y ambos empezamos a llorar, mientras mi abuela pronunciaba unas suaves palabras en mi oído: “Era inevitable”.

Toni Vicedo Pina. 2ºESO B

Hola tío:

Aquí te echamos mucho de menos, ya hace tres años que te fuiste, pero por mucho tiempo que pase nunca te olvidaremos. Desde aquel fatídico día he sentido que faltaba algo en mi vida, y ese algo eres tú, sin ti ya nada es lo mismo: ni esos viajes, ni las comidas familiares… Uno de los momentos que más echo de menos son esas tardes jugando a juegos en los que tú siempre hacías trampas…, cuando veíamos la tele en los sofás tapados con las mantas hasta arriba y comentábamos todos los programas, que si ésta es fea, guapa…

María Saavedra Guillem, 2ºESO B

El día que sí que no olvido fue cuando me dijeron que habías tenido un accidente de coche y ya no te iba a volver a ver…. Cuando llegué a casa de la abuela , vi a toda la familia más triste que nunca y llorando, ya no me pude contener más y rompí a llorar, ese día fue uno de los más tristes de mi vida esos, de esos días que no le deseas ni a tu peor enemigo pero que no puedes hacer nada para que no pasen.

Todos de echamos muchísimo de menos y hacemos todo lo posible para estar felices que es lo que tú hubieras querido.

Te quiero mucho. Tu sobrina, Maria

María Saavedra Guillem, 2ºESO B