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Sexta edición de Cartas al cielo

Esta entrada pretende ser un sencillo, pero sentido homenaje a las personas que se fueron.

Echamos de menos sus abrazos, su olor, su voz…

En una época donde las muestras de afecto se han convertido en algo tan codiciado como inalcanzable, la nostalgia copa buena parte de nuestros días, la tristeza ha arrasado con el color natural de nuestra alegría, y nuestro caminar se ha vuelto aletargado, pero la esperanza aguarda silenciosa en su lugar habitual, a la espera de que alguien la vea y la invite a pasar.

Palabras es lo que sí podemos hacer llegar, pues más allá de las fronteras entre el tiempo y el espacio, si es que éstas existen de verdad, está lo que sentimos, y el amor siempre, siempre permanece.

Querido papá:

Te has ido demasiado pronto. Quizás demasiado. Han pasado doce años, casi toda mi vida. Era tan pequeño que no tengo recuerdos. Eso me entristece, no tener recuerdos. Sin embargo, suelo preguntar con frecuencia a mamá, a mis tíos, a mis primos por ti. Cuáles eran tus gustos, a qué te dedicabas, qué hacías en tu tiempo libre, qué leías, quiénes eran tus amigos……. Me encanta escuchar toda historia que me cuenten, y por cierto, me suelo reír muchísimo porque todo el mundo habla muy bien de ti.

En ocasiones, me gusta mirar los álbumes de fotos de tu infancia y juventud. En los míos apareces muy poco, de hecho, apenas tenemos fotos de los dos porque eras tú quien siempre estaba detrás de la cámara.

Desde hace cuatro años, visitamos el pino que plantamos con parte de tus cenizas en el Puig Campana. El esfuerzo de la subida tiene su recompensa al observar cómo crece el pino. Es una forma de decir que detrás de la muerte hay vida, ese pino tiene parte de ti.

Aunque tu ausencia es irremplazable, tengo el amor y el cariño de toda mi familia. No compensa tu amor pero hace más llevadera tu marcha. Además, tengo fe en una cosa, que nos volveremos a ver y poder abrazarnos cuando tenga que dejar esta vida terrenal. Me da tranquilidad y esperanza. No me asusta la muerte porque sé que allá donde vaya siempre estarás tú.

Nunca olvides que te quiero, quizás demasiado.

Ferrán Valcanera

Querida abuela:

Te escribo esta carta para que la recuerdes siempre estés donde estés. Me duele en el alma no haberte conocido, no sé tu aspecto, tu personalidad, tu voz; no sabes lo que me habría gustado oír tu voz, me duele en el corazón no haber pasado estos 14 años de mi vida contigo. Me hablan mucho de ti, esos momentos en los que me hablan de ti me imagino cómo habría sido estar contigo y haber compartido contigo todos mis problemas, secretos; haber aprendido de tus errores… No importa lo lejos que estemos, siempre estaremos cerca.

Te necesito en mi vida, a nadie más, solo a ti, necesito estar contigo, necesito abrazarte. No sabes lo que me habría gustado ir de viaje contigo. Siento tu presencia cuando veo fotos tuyas, pero no sería lo mismo si estuviéramos las dos juntas en la foto. He llorado por ti, pero más me habría gustado llorar sobre tus brazos. No te preocupes por lo que nos pueda pasar, piensa que te queremos mucho. Siempre serás mi estrella más brillante y yo seré el cielo en el que te sostengas. Espérame hasta que llegue contigo. Puede que haya un hueco en tu corazón, pero ese hueco llena el mío.

Lucía Giner

Querido abuelo:

Bueno yo no sé ni por dónde empezar. Hace 10 años una estrella subió al cielo y esa estrella es mi abuelo, yo tenía cuatro añitos cuando pasó. Eso fue el 24 Diciembre de 2010.

En 2006, que fue el año que nací yo, le dio el segundo ictus, que fue de los más fuertes, y ya el tercer ictus fue el 13 de diciembre2010 ictus. Se cayó y se le hizo un coágulo de sangre en la cabeza, se lo llevaron el primer día y todo bien, pero el segundo ya entro en coma y estuvo así hasta el día que falleció.

Nunca pensé qué se iba a quedar tan grabado el día que nos dejaste, pero bueno yo sé qué desde ahí arriba lo ves todo. Todos te echamos de menos, pero hay veces que nos cuesta reconocerlo, pero lo que más me cuesta es reconocer que me quedaron muchas cosas por hacer contigo, muchas visitas, comidas, anécdotas de tu infancia … y es muy difícil saber qué no vas a estar más y saber que no voy a tener esas oportunidades de hacer tantas cosas contigo.

Pero bueno, al fin y al cabo, así es la vida pero lo más importante de esos ratitos, reuniones familiares, risas, abrazos… Guardados en mi memoria y acordarme de lo que saber querer a una persona de verdad.

A veces me pregunto qué habría pasado si te hubieras quedado a mi lado más tiempo. Te quiero mucho.

Fuiste, eres y serás siempre uno de los mejores.

Adela Seguí

Carta a mi bisabuelo:

Siempre he tenido claro que este día podía llegar. Nunca pensé que se iba a quedar tan marcado el día que nos dejaste. Te escribo porque quiero decirte lo mucho que te quiero y la falta que me haces. Todo comenzó el 20 de junio de 2020 cuando te ingresaron en el hospital por anemia y porque estabas bajo de defensas. Fueron unos días muy duros para toda la familia porque no sabíamos lo que te iba a pasar y estábamos todos muy preocupados y muy tristes a la vez, porque no podíamos ir a verte por todo el tema de Covid-19.

Nos anunciaron que ya estabas bien y que te iban a dar el alta. Justo la noche del día de antes de darte el alta nos dieron la mala noticia de que te habías ido. Fue muy doloroso para todos porque no esperábamos que te fueras a ir tan pronto. Tienes que saber que aquí no hay día o semana que no te recordemos y te llevemos en nuestros corazones. Todos te echamos de menos aunque a veces nos cueste reconocerlo.

Quería decirte que me hubiera gustado pasar muchos más momentos a tu lado. Me quedó por demostrarte todo lo que eras para mí y a día de hoy me arrepiento de no habértelo podido demostrar. Quiero que sepas que siempre eres y serás mi gran luchador, porque a pesar de haber estado mal muchísimo tiempo tú siempre has estado sonriendo y disfrutando. Siempre tendrás un hueco en mi corazón. Te quiero y siempre te querré.

De tu biznieta Claudia.

Claudia Llinares

Querido abuelo: mi carta al cielo va para ti.

Abuelo, yo no llegue a conocerte, cuando tú te fuiste yo todavía no había
nacido, pero me hubiera gustado conocerte, porque estoy segura de que
me hubieses querido mucho y hubieses sido un buen abuelo. Hablando
con mi padre, mi abuela, primos y tíos me cuentan que eras una persona
muy familiar a la que le encantaba estar con sus nietos y disfrutar de ellos
día tras día.

Abuelo; sé que cuando nací yo sería tu nieta más pequeña seguramente
serías un súper abuelo porque te gustaban muchos los niños y me
acompañarías todos los días al colegio, a los parques, también sé que te
gustaba mucho estar en la caseta donde seguramente estaríamos
disfrutando mucho y pasándonoslo súper bien, por todo eso te echo
mucho de menos, porque sé que estarías siempre pendiente de mí.
Bueno, es una pena que no pueda contar experiencias mías contigo, ya
que no nos hemos conocido.

Abuelo, siempre te voy a recordar, aunque no te conozca, te echo mucho de menos; Un abrazo muy fuerte, te quiere mucho tu nieta Paula.

Paula Moltó

Entre el sentido denotativo y el connotativo, el humor…

Este año nuestro blog ha comenzado su andadura algo más tarde de lo habitual, pero ha llegado cargado de contenido que iré publicando en los próximos días.

Nuestros alumnos y alumnas conservan, aun a pesar de la difícil situación que todos estamos viviendo, la ilusión y, sobre todo, el buen sentido del humor, tal y como han puesto de manifiesto en estas tiras cómicas, pensadas para demostrar cómo a veces el sentido denotativo y el connotativo pueden dar lugar a situaciones realmente divertidas.

Espero que esta entrada les ayude a pasar un buen ratito y a encontrar algo de luz entre tanta oscuridad…

Martina Mollá y Mireia Peiró
Pablo Pelegrín
Cerdá y Sandra Soler
Lorena Reche