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Las mujeres de mi vida…

Su seña de identidad es la fuerza innata, difícilmente se rinden ante las adversidades, es más, se crecen ante ellas. Llevan siempre por bandera una gran e irresistible sonrisa, que aun en los momentos más difíciles, intentan hondear con garra y determinación. Su emblema es el amor, y creen en su poder incondicional, y así lo demuestran en tantas y tantas ocasiones. Sin ellas la vida perdería todo sentido, a ésta le faltaría el color, la alegría; el mundo dejaría de encontrar razones para seguir su marcha, pues ellas son su motor, su energía.

A todas ellas, a las mujeres de nuestra vida, por acompañarnos en este fascinante viaje…

 DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

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La mujer de mi vida siempre ha sido una persona que me ha apoyado tanto en los momentos buenos como en los malos, me ha aconsejado en todo momento sobre lo que debo hacer y lo que no, y me ha enseñado a hacer muchas cosas: a andar, a hablar, a decir que no cuando es necesario, a pensar antes de hacer las cosas… Esa persona es mi mamá Sara. Ella es muy trabajadora, porque de estar en el instituto, me lleva a Valencia, a Alcoy y me ayuda en lo que necesito.

No existen palabras para demostrar lo que la quiero, estas dos palabras siempre reconfortan, pero lo que yo quiero e intento es ayudarla para demostrárselo.

Pienso que todo lo bueno que le pueda suceder es porque se lo merece, nunca se queja de nada aunque haya días en los que se le nota que está cansada.

Me gusta ver películas antiguas con ella, porque a veces las veo sola, pero sin ella no es lo mismo, voy con ella a hacer recados, vamos juntas al cine…

Nunca me separaré de su lado y ella seguro que tampoco del mío, lloramos juntas, reímos juntas y nos ponemos enfermas a la vez, ya que tenemos mucha empatía la una por la otra.

Sara, significa princesa, lo que significa que es fiel y responsable ante todo; mamá significa que es cariñosa y respetuosa hacia sus hijos; profesora significa que es paciente y trabajadora, todos estos adjetivos la definen a la perfección pero el que nunca le faltará será el de humilde, porque los es en todos los aspectos y siempre me ha enseñado a mí a serlo.

Mamá, solo decirte que te quiero y que siempre estaré a tu lado porque eres la mujer de mi vida. Gracias por serlo.

Mila Martínez Ferrero, 1ºESO B

En mi vida hay muchas mujeres importantes, pero una destaca sobre todas ellas: mi madre.  Es y siempre será la más importante para mí, porque ella me lo ha dado todo, desde la vida hasta el capricho más tonto. Es de las pocas personas que siempre ha pensado en mí antes que en ella, y nunca ha dudado en anteponer su felicidad a la mía. Siempre me saca una sonrisa cuando me ve y por mucho que me enfade con ella, nunca se lo toma enserio. Y aunque hay ratos en los que estamos peleadas, después ella continua como si nada hubiera pasado. Mi madre siempre me dice una frase que ocupa un lugar muy importante para mí: “la vida es una rueda que no para, un día arriba y otro abajo”. Nunca le he preguntado por el significado que ella le da, pero yo le encuentro varios: que un día puedes estar aquí y al siguiente no sabes dónde vas a estar. Otro es que podrás estar a mayor o menos distancia de la meta que te hayas propuesto, pero no debes pensar en lo lejos que está, e ir a por ella, pues quien la sigue la consigue. Y el último es que el mundo no se para ni un segundo, ni por ti ni por nadie, y por ello si quieres hacer algo tienes que aprovechar la oportunidad, con determinación y sin que te importe lo que digan los demás. Y por todo esto y mucho más, mi madre ocupa el primer escalón de las mujeres más importantes de mi vida.

El segundo escalón lo ocupan dos grandes personas: mis abuelas, porque una no es más que la otra, me cuidan como a su hija y siempre que me ven o voy a su casa se les iluminan los ojos como a un niño pequeño el día de reyes. Son las que más me defienden cuando me peleo con mis hermanos, porque como soy la pequeña de la casa confían en mí y saben que ellos pueden defenderse solos. Se preocupan mucho por mí, por cómo estoy, si me hace falta ropa… Y por todo lo que hacen por mí, tienen tan tienen bien merecido ese segundo escalón.

En mi tercer escalón, un escalón muy, pero que muy grande, hay dieciséis chicas, todas exactamente a la misma altura, ninguna por encima de otra. Ellas son mis amigas, personitas que desde pequeñas han estado conmigo en todo, cuando he llorado, cuando he reído, porque ellas son unas de las pocas personas en las que puedo confiar de verdad. Pasamos de compartir clase a ser un grupo de amigas casi inseparable, a pesar de las  discusiones que podamos tener.  Éramos diecisiete desconocidas y ahora con una sola mirada podemos intuir que algo no va bien, y sin hablar ya nos entendemos. Hemos llegado a ser como los tres mosqueteros: todas para una y una para todas, es decir, que si una tiene algún problema, todas le ayudaríamos encantadas e incluso sin necesidad de que nos lo pidiera. Ellas son una gran parte de mí.

Hay más escalones en los que también hay personas importantes, pero creo que si estas mujeres están en los tres primeros es porque se lo han merecido. Que no han ocupado este lugar porque sí,  están ahí por todo lo que han hecho por mí, y estoy muy agradecida por ello.

Ana García Juan, 2ºESO A

Mujer, esa palabra que utilizamos tan a menudo, pero que casi nunca la sabemos valorar como merece. Una mujer es una persona capaz de lograr lo que se proponga, capaz de animar a los de alrededor, capaz de estar pendiente de todos… Capaz de ser valiente.

Evidentemente, no hace falta ser mujer para tener todas las cualidades mencionadas, todos somos personas, personas iguales, pero diferentes, y el sexo no ha de importar.  Aunque la mujer tiene unas características que la hacen única, sobre todo aquellas que luchan para sacar a su familia adelante, a los suyos, a lo más importante para ella.

De hecho esto lo he podido observar en mi propia familia; he visto como las tres mujeres más importantes para mí han luchado hasta el final, han luchado por la vida.

Una de ellas quizá ni siquiera sabría que es la vida, es más, ni siquiera sentiría  impotencia por las injusticias, aunque a ella le golpeó la más fuerte de éstas.  Sin duda, ella ha sido la más fuerte de todas; ha luchado y peleado, tal vez de manera inconsciente, por mantenerse viva, aunque finalmente no lo consiguiera, pero, ¿a caso hay una acción más valiente que ésta?  No sé dónde estará mi hermana ahora, aunque solo espero que esté bien, porque los ángeles como ella merecen lo mejor.

A otra de ellas, le debo mucho de lo que soy, prácticamente todo. Me enseñó a reírme de mis propios fracasos, a saber valorar las cosas más pequeñas, que ahora tanto echo en falta, y sobre todo, me ayudó a superar mis miedos. Desde que ella se fue, mi vida dio un giro de trescientos sesenta grados y espero poder abrazarla algún día con todo el amor que llevo en mi interior.

Mi madre, a ella la considero mi ángel de la guarda en este camino llamado vida. Poco a poco me ha ayudado a crecer moralmente y ha sido mi compañera inseparable en todo momento. A ella le debo todo, me ha dado la vida y es una de las pocas personas que me querrá hasta el fin, y que nunca me dejará caer.  Y al fin y al cabo, eso es lo que importa, porque si estamos aquí es para ayudarnos, alegrarnos y hacer sentir bien al otro.

Muchas otras personas, en este caso mujeres, han entrado en mi vida, como pueden ser mis amigas, a las cuales también les debo mucho. Aunque yo resaltaría a una de ellas, a Rebeca, mi prima. Me ha demostrado que puedes tener a alguien que te haga reír, te comprenda y te acompañe siempre, desde que naces, para hacerte vivir cosas que nunca sabrías que vivirías.

Una mujer es la más bonita de las flores de un prado, la más luminosa e intensa.  Por eso, nunca hemos de dejar que se marchite, porque entonces el resto de flores no serán iluminadas, y el prado, al fin, dejará de ser un prado.

María Castillo Berlanga 2º ESO A

Tú me has enseñado a ser fuerte, a luchar por lo que quiero, a no rendirme nunca por muy dura que sea la situación; tú me apoyas cuando nadie más lo hace, tú confías cuando nadie más me cree, tú me perdonas cuando nadie más me entiende. Por todo lo que hemos pasado juntas y por lo que pasaremos, pero sobre todo por darme la vida y regalarme tu amor sin esperar nada a cambio. A pesar de la distancia que nos separa, aunque no estemos juntas, nos une el amor y la esperanza de volver a vernos.

Natalia Medina Peydró, 1ºESO B

Esta redacción la he decidido hacer sobre mi madre: Mayte Parra Almiñana.

Mayte es una gran persona que siempre ha luchado por conseguir sus metas, tiene una gran voluntad y demuestra una gran pasión por todo lo que hace. Es y será siempre una gran madre, una gran mujer y una muy buena trabajadora.

Mi madre es muy generosa, siempre piensa en los demás, y todo lo que hace es por mí y por mi hermano Jose. Es la  única persona que conozco que compra cosas no para disfrutarlas ella, sino para poder hacerlo con los demás.

 Yo admiro mucho a mi madre.

Héctor Martínez Parra, 2ºESO B

Yo tengo muchas mujeres importantes en mi vida, pero he elegido a dos: a mi madre y a mi abuela Milagros.

Mi madre es una persona muy importante para mí ya que me concedió el regalo de la vida, pero aparte de eso ha sido en todo momento un gran apoyo para mí.

Me ha querido como a su mayor tesoro, me ha enseñado e inculcado grandes valores, y también que la vida no es de color de rosa y hay que saber afrontar las dificultades, aunque duela mucho.

Aunque a veces me regañe porque soy muy desordenada y no le hago mucho caso en lo que me dice, sé que a pesar de todo siempre me querrá.

Mi abuela Milagros ha sido como una segunda madre para mí, ya que como mi madre tenía que trabajar, por las tardes siempre me dejaba en su casa.

Mi abuela Milagros me deba la merienda, me contaba sus historias, jugaba conmigo y ha querido que yo fuera una persona buena y que no fuera ni egoísta ni caprichosa.

Yo sé que ahora mi abuela no está pasando por muy buenos momentos por la muerte de mi abuelo, pero sé que ella poco a poco sabrá como soportar ese dolor que tiene en el corazón, porque ella es una luchadora.

Estas son las mujeres más importantes de mi vida y espero que estén mucho tiempo a mi lado.

Estela Ortega Bernabéu, 1ºESO B

Todas las mujeres que conozco son muy importantes para mí, pero hay una que resalta sobre todas las demás, y esa es mi madre. Ella siempre ha estado a mi lado en lo bueno y en lo malo, apoyándome y animándome en todo momento, sin molestarle nada y anteponiendo mi felicidad a la suya. Ella siempre lo ha dado todo para verme feliz y para que no me faltara nada, al igual que mi padre. Juntos me han enseñado los valores de la vida y me han educado para  ser buena persona y conseguir mis metas, por mucho que me cueste y sin rendirme en ningún momento.  A pesar de todos los enfados y caprichos, ella sigue queriéndome y yo a ella aún más, y esto no lo cambiaría por nada del mundo.

Mis dos abuelas y mis tías también son muy importantes, porque desde pequeña hasta ahora siempre que voy a verlas me reciben con mucho cariño y grandes achuchones. Y siempre que quería ir a algún sitio o jugar con ellas, aunque no les apeteciera o no quisieran, lo hacían. Mis primas son las que me hacen sentir responsable ya que soy la mayor de todas ellas. Ellas me quieren mucho y yo a ellas. Mis amigas son las mujeres que quieren estar a mi lado apoyándome y animándome y ayudándome por elección propia. Son las que me sacan una sonrisa cada día y las que me hacen reír cuando estoy triste, por eso las quiero tanto.

Carolina Chacón Quirant, 2ºESO A

La mujer de mi vida es mi madre. Desde que me tuvo en sus brazos me ha cuidado y sé que  me cuidará  siempre. Ella me daba todos sus mimos, sus caricias por sacarme una sonrisa día a día. Siempre me ha apoyado y me apoyará para lo que necesite. Esté triste o contenta, tenga un problema u otro, sé que siempre puedo confiar en ella. Antes no la veía tanto por problemas de horario en su trabajo, y ahora aprovecho cada segundo que paso a su lado.

Muchas veces me regaña, pero sé que lo que quiere es corregirme, y aunque en un primer momento me enfade, luego reflexiono y pienso que ella lo hace por mi bien. Ella me ayuda en lo que puede, ya que no es que ni ella ni yo vayamos muy sobradas de tiempo. Me da consejos sobre cómo tengo que hacer las cosas. Intenta hacer todo lo posible por cuidarme muy bien.

Cuando nos vimos, nuestros corazones quedaron unidos para siempre.

Yo he elegido a mi madre porque para mí es la persona más buena, simpática, alegre y responsable, y sé con certeza  que siempre estará a mi lado en los momentos buenos y en los malos.

 Lucía Vicedo Márquez, 1ºESOB

Hay muchas mujeres importantes en mi vida, pero qué mejor manera de empezar esta redacción que hablando de la persona que hizo posible que hoy esté aquí. Ella es mi madre, la mujer más importante de mi vida. Ella es esa fuerza que me impulsa a seguir adelante, a cumplir mis sueños. La que me levanta después de mis caídas. Simplemente, su forma de ser es lo que la hace única. Para mí es la mejor madre del mundo entero, y aunque a veces no se lo demuestre, ella sabe que la quiero muchísimo. Espero estar siempre a su lado.

Otras dos mujeres que han marcado mi vida son mis tías Asun y Maite, porque han estado siempre muy unidas a mí y he vivido tantos momentos con ellas… momentos increíbles, que siempre quedarán guardados dentro de mí. Sí, también hemos pasado por cosas difíciles, pero juntas hemos conseguido superar todo lo que se nos pusiera por delante. Son dos personas grandísimas que no cambiaría por nada.

Con las que paso momentos geniales, son mis primas Bea, María y Aida. Ellas son las que hacen que esas comidas familiares sean diferentes, siempre me hacen reír y consiguen que esté bien. Simplemente las quiero muchísimo, son tres chicas súper importantes para mí, porque estar tan unidas a ellas es algo muy especial, verlas todos los días me encanta, aunque sea poco tiempo, me ayuda a evadirme de tanta preocupación y charlar un rato con ellas ayuda a mejorar el día.

Y como no, mi pequeña. Claudia me ha enseñado a valorar la vida, a sonreír día a día y a ser fuerte. Su sonrisa cambia el mundo, es una niña tan especial… con ella he vivido tantísimos momentos, tantas sonrisas, fotos… que jamás olvidaré. Verla crecer ha sido una de las cosas más importantes en mi vida, creo que si ella no estuviera en mi vida, todo sería muy diferente. Y es que ella llena de alegría cada rincón vacío de la casa. Es traviesa, alegre… su carácter es algo que no se puede expresar con palabras. Pero eso sí, ella es capaz de hacerme sonreír en cualquier momento del día, a cualquier hora. A pesar de que nos peleemos, siempre acabamos abrazadas, un enfado con ella no dura más de una hora. Sé que alcanzará todas sus metas, porque es muy valiente y puede conseguir todo lo que se propone. No voy a dejar que nada ni nadie le derrumbe, y lo único que quiero es que sea feliz. Te quiero muchísimo pequeña.

Por último están ellas. No fueron las primeras en llegar, pero desde el día que las conocí mi vida ha cambiado muchísimo. Ellas son geniales, tal vez no seamos el mejor grupo de amigas, pero yo me conformo con verlas sonreír. Cada una es perfecta a su manera, y las quiero con sus defectos y sus virtudes, y cuando ellas necesiten ayuda yo estaré ahí, al igual que ellas han hecho siempre conmigo. No importa las peleas que tengamos, siempre conseguimos solucionarlo todo. A veces los comentarios de la gente nos afectan, la opinión de los demás hace que nos entristezcamos, pero lo que esas personas no saben es que nosotras nos queremos muchísimo y eso no lo va a cambiar nadie, y que por mucho que digan de nosotras, no vamos a cambiar por nada ni por nadie. Y es que ellas son algo imprescindible para mí, todo lo que he vivido con ellas no lo cambiaría por nada del mundo. Tantas tardes juntas, esas risas, inviernos, veranos, fotos… e incluso llantos y tristeza. Todo eso forma parte de nosotras y siempre quedará ahí por mucho tiempo que pase. Ellas siempre ocuparán parte de mi corazón y de mi memoria. Y si ahora tuviera que elegir algo, sería no separarme nunca de ellas. Os quiero muchísimo. Siempre juntas.

Todas las mujeres nombradas en esta redacción son personas que han marcado mi vida, y todas ellas se merecen lo mejor del mundo. Espero que nunca os olvidéis de mí, yo os juro que os recordaré siempre.

Os quiero

Carla Juan Beneyto, 2ºESO B

En  mi vida hay muchas mujeres, pero sin duda mi madre y mi hermana son las más importantes. Mi madre siempre ha estado a mi lado, siempre me ha sacado las mejores sonrisas en los peores momentos, ha preferido siempre mi felicidad antes que la suya y nunca me ha dejado caer, y si alguna vez he caído, siempre me ha dado la mano para levantarme. Mi hermana es muy risueña y cuando un día no es muy bueno, siempre me hace reír hasta llorar de la risa. Es pequeña, pero a la vez muy grande, y aunque otras personas no lo harían yo se lo cuento todo a ella, pues a pesar de su corta edad es el mayor pilar de mi vida. Ella siempre me defiende y nunca deja que me hagan daño, es lo mejor que tengo y si algún día me faltara no sabría cómo sería vivir sin ella.

Mis abuelas también son muy importantes para mí, las dos son ya mayores y han tenido momentos duros y momentos felices, como todo el mundo. Ellas me dan los mejores consejos, consejos que jamás voy a olvidar, consejos que siempre me han servido de ayuda. Las dos son increíbles y sin duda las mejores y las más fuertes.

Mis amigas. Son 13 chicas que están siempre sonriendo y son un pilar fuerte en mi vida. 13 chicas con las que puedo llorar y con las que sé que voy a poder contar, pues siempre me van a apoyar, ayudar y van a intentar que me sienta mejor. Todas ellas hacen de mí una persona más fuerte. Gracias a ellas he aprendido muchas cosas, como el valor de la amistad y muchas otras cosas más.

Hace poco conocí a otra chica, una chica muy parecida a mí, que hace que empiece cada mañana con una sonrisa de oreja a oreja, se llama Paula Ruiz, y en muy poco tiempo me ha demostrado que se puede confiar en ella, que pase lo que pase siempre va a estar a mi lado y que por muy enfadada que esté conmigo nunca me va a dejar sola. Me alegro mucho de haberla conocido y estoy convencida de que sin ella no sería como soy. La quiero mucho.

Estas son las mujeres de mi vida, y no las cambiaría por nada. Cada una me aporta algo muy especial y consiguen que mi vida sea como es. Son todo el apoyo que alguien pueda necesitar. Ellas siempre están conmigo y sé que nunca me van a fallar, espero yo nunca fallarles a ninguna de ellas. Son las mejores.

Thais Mirón Fernández, 2ºESO A

¿Qué sería yo sin las mujeres de mi vida?, ¿Qué sería de mí? ¡Nada!, sin ellas yo no sería la misma, esto sería muy diferente y me faltaría algo importante. Gracias a ellas sé todo lo que sé, puedo hacer todo lo que puedo hacer y soy todo lo que soy.

Mis abuelas son las personas que han vivido más y han pasado por miles de momentos duros, divertidos, emocionantes, preocupantes… y cuando haces algo mal o tienes problemas, ellas te enseñan y te hacen aprender de su pasado. Son las que me quieren como nieta suya que soy, como abuelas que son. Me han abrazado y besuqueado desde que yo era un bebé, han presumido de mí delante de todo el pueblo, me han enseñado muchas cosas, me han hecho reír y han sabido cuidarme y quererme. Gracias abuelita Mila y gracias abuela Cristina, no os puedo querer más de lo que os quiero.

Mis hermanas son pequeñas mujercitas que me sacan sonrisas, que me estresan, que me hacen reír, que me hacen enfadar, pero a pesar de ello las quiero mucho. Ellas hacen que me sienta una hermana mayor responsable, esperan de mí y quieren que les tenga en cuenta en mis buenos y malos ratos, quieren que las cuide, las proteja, las defienda, las apoye y  les dé consejos para el día de mañana, y yo, aunque a veces no lo haga, intento hacerles sentir las hermanitas más buenas del mundo y ellas me hacen sentir la mejor hermana mayor del mundo, y no soportan verme mal. Sofía y Teresa son esas hermanitas, con las que he compartido tantas anécdotas y momentos desde que ellas nacieron.

Mis amigas, unas chicas que para mí son muy importantes y no tienen precio, ellas saben hacer que me sienta muy grande, saben sacar lo bueno de mí y corregirme lo malo y si me ven triste o hundida saben cómo sacarme una carajada y hacerme olvidar por un tiempo lo que me preocupaba. Lo que más me gusta de ellas es su cariño y afecto hacia mí. No siempre hemos pasado por momentos fáciles y buenos, pero si no hubieran momentos así, tal vez fuese porque todas seríamos y pensaríamos igual y eso sería muy raro y aburrido, cada una de ellas es alguien muy especial a su manera, pero todas juntas sabemos convertir los momentos malos en cosas del pasado y volver a construir muchos momentos felices llenos de sonrisas. A muchas las conozco desde hace muchísimo tiempo, a otras no, pero me alegro de haberlas conocido a todas, es algo de lo que más me enorgullezco en esta vida.

Mi madre. Todo lo que estoy escribiendo ahora, lo escribo gracias a ella, ella ha hecho posible que pueda tener abuelas, hermanas y amigas, ha hecho posible cada acción que hago, cada palabra que escribo y cada segundo en el que respiro, me ha dado la vida, una cosa tan simple y complicada a la vez. Muchas veces me niego a lo que me dice, no le hago caso, me enfado con ella y no se lo agradezco, no solo no le agradezco mi vida, si no miles de cosas que día a día hace por mí, pensar en esto me hace creer que soy una desagradecida, pero si pienso en todos y cada uno de los momentos compartidos a su lado desde que nací, veo que cuando ella o yo estábamos mal, estábamos unidas, entonces le agradezco lo que día a día hace por mí, es ahí, en esos momentos que nos hacen sentir más unidas, cuando veo todo lo que he pasado a su lado:  comidas, paseos, charlas, excursiones, viajes, películas en las que lloramos las dos, celebraciones… son tantos… tantos que agradecerle… Es mi madre, y al fin y al cabo aunque pasemos por malos momentos, tenemos que perdonarnos y saber entendernos, y ella lo sabe muy bien. Es una de las personas a las que más quiero en este mundo y si tuviera que hacer lo imposible por hacerla feliz, por lo menos lo intentaría, es lo menos que puedo hacer después de todo lo que me ha dado, aunque ella dice que lo que le hace feliz somos mi padre, mis hermanos y yo.

Cristina Ferrero Miró, 2ºESO A

Considero mujeres de mi vida a aquellas que han tenido, tienen o tendrán un papel importante en mi vida, es decir, han dejado una huella en mi corazón.

Para mí, sinceramente, las mujeres de mi vida que han cumplido los requisitos anteriores son: Mi madre. Ella me ha dado la vida, me ha ayudado a aceptar mis errores, a superar los momentos malos, en ella me he apoyado siempre que me he sentido mal y lo he necesitado, ha sabido cuidarme y me ha dado una educación…

La otra mujer o mejor dicho «pequeña mujer» es mi hermana, que aunque no he compartido mucho con ella por su corta edad, todo lo que he vivido con ella hasta ahora no lo cambio por nada. Me ha demostrado que siempre tendré a alguien con la que podré contar y tendré su ayuda cuando la necesite a lo largo de mi vida, ¡quizás sea la más pequeña, pero tiene el mayor corazón! También he de mencionar a mi abuela, que aunque no esté presente, nunca podré olvidarla.

Mis amigas, las cuales han sabido levantarme cada vez que me he caído y, sobre todo, me han enseñando a ser fuerte y a valorar la vida. También me han demostrado seguridad por saber que puedo confiar en ellas y, aunque nos hayamos peleado alguna que otra vez, lo más importante es que hemos sabido perdonarnos como buenas amigas que somos, y eso es una de las cosas que más valoro.

Estas son, por ahora, las mujeres importantes y que forman parte de mi vida, no sólo porque el azar las puso en mi camino, sino por haber sabido sacarme una sonrisa en los peores momentos y haber sido tan esenciales.

Beatriz Carricondo Colomina, 2ºESO A

Las mujeres de mi vida son aquellas personas que han estado ahí cuando más lo necesitaba, han sabido comprender todas aquellas decisiones que he tomado y muchas de las cosas que he conseguido ha sido gracias a ellas. Estas mujeres son:

MI MADRE, PALOMA: ella es “mi favorita”, como solemos decirnos entre nosotras. Es el mayor regalo de mi vida, ha sido mi gran apoyo en todo momento, la que me ha sabido guiar para que yo hoy me encuentre aquí. Para mí no solo es una madre, es mucho más que eso, es mi gran ídolo, aquella que me ha enseñado a levantarme todas las veces que me he caído. Ella ha sido la que me ha dado la vida, y por eso le tengo que dar amor y alegría para que todos los días esté muy feliz. Por todo eso y por mucho más es mi mamirú y no la cambiaría por nada del mundo.

MI HERMANA, CAROLINA: Nací gracias ella, pues insistió mucho para que mis padres me tuvieran. A veces discutimos, aunque siempre por tonterías, pero luego sabemos sacarnos en los momentos adecuados la sonrisa más bonita. Más que una hermana la considero como una segunda madre, porque me ha sabido decir lo que está mal y lo que está bien, y aunque yo a veces no le hacía caso, ella siempre me lo decía por su experiencia en la vida ya que es cinco años mayor que yo. Por todos esos momentos tan especiales que he pasado junto a ella y que nunca los olvidaré, ocupa una parte esencial en mi corazón.

MI YAYA, VICTORIA: mi yaya sufrió un golpe muy duro al perder a su marido, mi abuelo, muy pronto, y ya no pudo conocer a sus nietos; pero a pesar de ello siguió adelante. Es una persona que siempre está contenta, me dice lo mucho que me quiere, me hace los fideos más buenos que he probado…Es un ejemplo, siempre intenta hacer lo posible para que su familia esté bien, y que no tengan ningún problema. Es la persona más maravillosa que he conocido porque nunca se enfada con nadie y hace lo que sea por los más necesitados. Por todo ello la quiero muchísimo.

MI ABUELA, CONSUELO: mi abuelita, la que me hace las cocas más buenas y el arroz más riquísimo ha sabido llevarme siempre por el camino adecuado, me ha enseñado modales y sabe tranquilizarme cuando me enfado. Es una persona, que a pesar de que haber pasado por ciertos baches en su salud, ha sabido sacarme una sonrisa cada vez que voy a verla. Es un ejemplo a seguir para toda nuestra familia porque nos ha demostrado que es fuerte y que a pesar de haber sufrido una pérdida tan dolorosa, sigue sacando la sonrisa más grande y más bonita que hay en el mundo. Por eso la quiero tanto.

MI PRIMA, CLARA: Desde bien pequeñas hemos estado juntas, solo nos llevamos dos años de diferencia. Es una persona que aunque esté triste siempre saca lo positivo de las cosas. Siempre hace que me ría, que me lo pase bien. Me ayuda a estudiar, me explica lo que no entiendo y es mi prima favorita. Es muy simpática con la gente, tiene muchísimos amigas/os. Aunque yo me enfade por tonterías, ella siempre viene a consolarme o a decirme que no me enfade. Y la quiero muchísimo. Es un ejemplo a seguir como persona.

Ángela Vilaplana Verdú, 1ºESO A

Las mujeres más importantes en mi vida son: mi madre, que es la mujer que me ha cuidado desde pequeño y que está siempre para ayudarme cuando lo necesito, para cualquier cosa. Y también son  importantes mis abuelas, que son las mujeres que me hacen unas comidas impresionantes y me apoyan en todo el esfuerzo que hago. Mi hermana, además de tener que superar sus dificultades, es una persona que siempre me ha querido y me anima a que siga con mis tareas. Por supuesto, mis primas a las quiero mucho, porque me hacen reír y divertirme en los momentos más difíciles y me apoyan en todos los deberes del colegio, los partidos de tenis, audiciones, etc. Mis tías también son una pieza muy importante en mi vida, porque en las noches de navidad hemos jugado a muchos juegos y hemos comido juntos con ánimo y alegría.

Yo tengo a muchas mujeres en mi familia a las que quiero mucho y me apoyan con toda su voluntad y espero que siga así para toda la vida.

Pepe Pastor Valero, 2ºESO A