Historias de superación…DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER

Todos a lo largo de nuestra vida hemos tenido ocasión de conocer una historia de superación o incluso, puede que nosotros mismos fuésemos los protagonistas de alguna de ellas. Historias que conmueven y que ponen de manifiesto la capacidad humana para soportar el dolor y afrontar con entereza los golpes de la vida.

Sí, amigos y amigas, yo tuve la maravillosa oportunidad de conocer a una de esas personas a las que admiras con sólo mirarlas, porque en sus ojos brilla siempre una luz especial. Personas a las que el sufrimiento no les cegó nunca la sonrisa. Personas con un coraje heroico, que nunca se cansaron de luchar, aferrándose al amor por los suyos como la gran razón para seguir adelante.

A todos ellos, a todas ellas…por su valentía, por su gran lección, porque sin duda son un ejemplo, porque aman la vida y disfrutan con absoluta intensidad de cada nuevo amanecer.

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Mi abuelo tuvo cáncer. El día que me enteré de esa trágica noticia me afectó mucho, no podía creerlo. Pero fuimos fuertes y mantuvimos siempre viva la esperanza.

Pasaron unas semanas y nos dijeron que tenían que ingresarlo en el hospital. Un año después, mi abuelo se fue recuperando. Había sufrido mucho, los tratamientos de quimioterapia lo habían debilitado.

Cuando ya se había recuperado, los médicos vieron que la enfermedad había vuelto. Mi abuelo se hundió, pero su mujer (mi abuela) estuvo permanentemente a su lado y no dejó de darle ánimos. Dos años después, nos dieron la feliz noticia de que estaba recuperado. ¡Lo había conseguido!

Angie Pabón Peinado, 1ºESO A

Voy a contar la historia de Raz, un amigo de mi madre, cuya historia me impactó mucho.

Los médicos le detectaron leucemia cuando solamente tenía siete años. Desde entonces, ha tenido que vivir con esta horrible pesadilla. Le hicieron un trasplante de médula, que por desgracia no salió como se esperaban. Más tarde le volvieron a repetir el trasplante, y por suerte, éste sí que fue bien hasta que pasaron tres años, y su cuerpo lo volvió a rechazar.

Durante varios años tuvo que soportar tratamientos muy fuertes como la quimioterapia, la radioterapia, trasplantes de sangre cada dos días y más cosas que apenas recuerdo. Ha estado en coma unas tres veces. La última vez que lo estuvo despertó se despertó una semana después, pero lo que más me asombra es que en ese tiempo, afirmó haber visto a Dios.

Hoy en día sigue con la quimioterapia, la radioterapia y otros tratamientos. Los médicos creen que Raz está condenado a vivir con esto el resto de su vida. Esto me parte el corazón, ya que no puede tener una vida normal como nosotros. Está en el hospital desde los siete años, y actualmente tiene veintitrés, lo que significa que ha estado dieciséis años ingresado en el hospital. Pero aunque esté débil, yo pienso que es muy fuerte. La última vez que estuvo en coma, los médicos creían que no se iba a despertar, incluso aconsejaron a la familia que desconectasen la máquina, pero ellos quieren seguir luchando hasta el final. Yo, deseo con todo mi corazón que Raz se recupere. Pienso que esto es una historia de superación porque él lucha día a día por recuperarse, y a pesar de todo, sigue ahí porque él puede con todo. ¡Ánimo Raz!

Verónica Gisbert Ruiz, 1ºESO A

Os voy a contar la historia de superación de un gran compañero y amigo de sus amigos.

Todo empezó en primaria, estábamos en quinto curso. Todas las tardes los chicos se quedaban a jugar al fútbol en la pista de arriba o de abajo, les daba igual, pues ellos lo único que querían era jugar al fútbol. Pero ninguno se imaginaba que esa tarde iba a ser algo diferente.

Como todas las tardes los chicos, a las seis más o menos, salieron del colegio para dirigirse a sus casas, pero al llegar al Carrer Les Eres había una furgoneta aparcada en el paso de peatones, entonces Fernando fue a asomarse para ver si no venia ningún coche y podían cruzar, pero el desastre ocurrió, un coche que no había visto a Fernando se lo llevó por delante. En ese momento todos los que estaban allí se quedaron impresionados por el impacto tan fuerte, que desplazó a Fernando unos metros y que le dejó por inconsciente. Los amigos que estaban allí, no sabían qué hacer, al final avisaron a su abuela y su abuela avisó a su madre,  y se lo llevaron al hospital.

Al día siguiente estábamos todos destrozados y muy preocupados por el estado de nuestro amigo Fernando. Pocos días después, mi hermano, Pablo, Jorge y yo fuimos a verle al hospital. Al llegar nos dijo su madre que estaba un poco mejor, pero que se había roto la tibia y el peroné. Al poco rato de estar allí se llevaron a Fernando a hacerle unas pruebas para ver si tenía alguna fractura interna, a parte de la de la nariz y la pierna, y por suerte no tenía nada más.

Al salir del hospital, Fernando estuvo un tiempo sin asistir a clase porque no se podía mover con facilidad. El verano de aquel mismo año Fernando, que tenía la pierna vendada, no se pudo bañar. Cuando le quitaron la escayola tampoco pudo jugar al fútbol, ya que apenas podía andar. Pero afortunadamente, con esfuerzo y varios meses de rehabilitación, consiguió volver a andar sin cojear y a ser el mismo chico que era antes de que ocurriera el trágico accidente.

  Elena Verdú Cerdá, 1ºESO A

Mi abuelo se llamaba Alfonso Bernabéu García nació el día y nació 12 de diciembre de 1940 en Tibi. De pequeño era un niño flaquito y muy rubio.

Mi abuelo fue el último de 13 hermanos. Y su padre murió cuando él sólo tenía catorce años, entonces se vino a vivir a Ibi para poder así trabajar en la fábrica Paya.

En 1958, mi abuelo conoció a mi abuela en Muchamiel. Y se casó con ella el 17 de febrero de 1966.

Primero tuvieron una hija a la que llamaron Mari Carmen, la segunda se llamó Cristina y la tercera Beatriz.

Mi abuelo se peleó con todos sus hermanos por circunstancias de la vida y desde ese momento pasó de tener 12 hermanos a no tener ninguno. Fue un momento muy duro para él y para todos.

Cuando mi abuelo tenía 66 años sufrió un aneurisma en la vena Orta, por lo que tuvo que someterse a una operación muy arriesgada, pero la superó porque él siempre ha sido un luchador.

Dos años después le fueron detectados dos tumores. Le operaron de nuevo con 68 años y fue todo muy bien, según los médicos, pero lo peor de todo fue la quimio. Los médicos estimaron que ya no necesitaba más tratamiento porque estaba bien.

Para mí, la historia de mi abuelo es una historia de superación, porque a pesar de todo por lo que tuvo que pasar, él era nuestra gran alegría. Cada vez que teníamos algún problema, él nos ayudaba a superarlo. Murió el 14 de noviembre de 2011, pero aunque esta redacción no haya tenido un final feliz, la imagen de mi abuelo estará siempre grabada en mi corazón.

Estela Ortega Bernabéu, 1ºESO B

Os voy a contar la historia que viví y que por suerte, superé.

Cuando tenía 5 años, solía comerme mucho las uñas hasta que un día se me infectó una de ellas. Al principio, todo comenzó con una simple ampolla, pero cada vez se fue extendiendo más y más hasta que terminó cubriéndome el dedo gordo y una vena del brazo empezó a enrojecerse de una manera muy significativa. Mis padres preocupados me llevaron al hospital, me ingresaron y me hicieron pruebas, según los médicos sólo me había picado un insecto, pero después de pasar unos días en el hospital llegaron a la conclusión de que tenía una enfermedad rara. También les dijeron a mis padres que si aquella vena roja llegaba a un sitio determinado, no quedaría más remedio que amputarme el brazo.

Estuve bastantes días en el hospital y tuve que luchar mucho para conseguir recuperarme.  Aguanté con entereza todas las pruebas y, finalmente, me tuvieron que pinchar en el dedo y quitarme lo que tenía. Tras abandonar el hospital, empecé la rehabilitación. Recuerdo que lo pasé muy mal, pero pude salvar mi brazo.

 Lidia Ibarra Roldán, 1ºESO A

El pasado año, a un familiar cercano le detectaron cáncer. Poco tiempo después se puso en tratamiento, y lo más curioso es que él era siempre el primero en animarnos. El proceso fue largo y pesado, ya que tuvo que pasar por duras sesiones de quimio y radio, tanto en Alcoy como en Valencia.

Ese tratamiento le produjo daños significativos, pero gracias a sus enormes ganas de vivir, está superando su enfermedad. Hablamos con él constantemente por el móvil, y a día de hoy está bien, por lo que todos nos sentimos muy contentos.

Los tiempos difíciles han quedado atrás y por fin, después de un año, toda la familia vuelve a sonreír.

Gracias por habernos dado ese ejemplo de superación y entereza.

Ricardo Ortiz Gisbert, 1ºESO A

Mi abuela, al poco de fallecer mi abuelo, acudió a una revisión rutinaria. Al día siguiente nos llamaron diciendo que acudiéramos cuanto antes porque los resultados revelaban la presencia de una grave enfermedad. Los médicos no fueron muy esperanzadores, pero sí nos hablaron de la posibilidad de operar; así que nos acogimos a ella, a pesar del riesgo. La operación fue complicada, pero fue superada con éxito.

La recuperación fue lenta, llena de dificultades, tanto para ella como para los familiares. Visitas constantes de médicos y enfermeras, tratamientos…Pero a pesar de todo, ella no cesó en su lucha, ni perdió un ápice de su ilusión por recuperarse. 

Con 77 años y después de un largo proceso de enfermedad (que se prolongó durante dos años), gracias a sus ganas de vivir, su afán de superación, ha vuelto a empezar y hoy lleva una vida normal. 

Ángela Vilaplana Verdú, 1ºESO A

Mi tía era una gran persona. Cuando le diagnosticaron esa enfermedad tan grave, para relajarse y desconectar empezó a hacer con más frecuencia trabajos manuales: como imanes. Pero la situación inicial cambió, empeoró y mis abuelos vinieron rápidamente a cuidar de ella.

Cada día que la veía estaba más debilitada. Sin embargo, siempre se mostraba feliz, feliz al vernos a todos, a una familia más unida que nunca por ella

Pasó el tiempo y una tarde se durmió, y me dieron la triste noticia de que mi tía había caído en sueño eterno.

No me imaginaba la vida sin ella, pero gracias a mi familia: mis tíos, primos, abuelos, padres, hermanos y amigos lo fui poco a poco asumiendo. Además, me gusta pensar que ella en realidad nunca se fue, porque vive en mi recuerdo.

 ¡GRACIAS!     

Nicolás Payá Martínez, 1ºESO B      

La vida no me había hecho pasar por ninguna experiencia difícil, hasta que tuve que enfrentarme a la muerte de mi primito Mateo.

El día que naciste fui al hospital de Alcoy a verte, pero no pude hacerlo de cerca porque estabas en una incubadora, ya que no podías respirar por ti mismo. Sólo pude ver que eras muy largo, y esa fue la última vez que te vi.

El 28 de enero me dijo mi madre que habías muerto. Ahora me arrepiento de no haberme esperado a la hora de las visitas. De haberlo hecho, podría haberte visto de cerca, haberte tomado en mis brazos. Recuerdo que cuando me dijeron que te llevaban a Valencia para hacerte varias pruebas, me asusté mucho. Le pregunté a mi madre que si te pondrías bien y me dijo que sí.

Pienso en las cosas que podríamos haber hecho juntos. Sé que mi vida ha cambiado, porque un pedazo de mí ha subido al cielo.

Mis tíos fueron muy valientes al desconectar la máquina que te mantenía sujeto a ese fino hilo de vida, porque no querían verte sufrir. Ellos querían que murieses en sus propios brazos y así fue.

Sé que esta fue una dura prueba, pero no será la única. Tú siempre serás mi ángel de la guarda y ahora estarás feliz en compañía de la yaya Conchita.

Yo tenía dos ositos azules, uno pequeño y otro grande, dejé el grande junto a vuestras fotos en la lápida, y me quedé con el pequeño. Cada noche lo abrazo muy fuerte y pienso que estáis a mi lado. Sé que en el cielo estarás muy bien porque la abuela te cuidará perfectamente. Cuando yo me vaya estaremos los tres juntos y ya nunca nos separaremos.

Os quiero mucho, nunca os olvidaré.

Noemí Sáez Ramírez, 1ºESO B

                                                                                                                

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